PASO 2019: el clima de derrota y el desánimo vació de referentes y candidatos el búnker de Juntos por el Cambio

Salvo la arenga de Carrió, el resto de los dirigentes oficialistas se mostraron pesimistas de cara a octubre
Salvo la arenga de Carrió, el resto de los dirigentes oficialistas se mostraron pesimistas de cara a octubre Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli
Santiago Dapelo
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12 de agosto de 2019  • 02:05

A diferencia de lo que pasó hace dos años, cuando circulaban entre los periodistas, en esta oportunidad no hubo prácticamente funcionarios, dirigentes y candidatos recorriendo el búnker de Juntos por el Cambio. Ni la música alcanzó para maquillar el clima de derrota que atravesó al amplio salón del complejo Costa Salguero.

El "sí se puede" que acompañó a Mauricio Macri durante cuatro años se escuchó a cuenta gotas. Los datos sobre la performance del Presidente y principalmente de la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, fueron generando una atmósfera pesimista que ni siquiera la presencia de Horacio Rodríguez Larreta, que se encamina a la reelección, salió a escena a intentar mostrar una cara triunfalista. El intento duró solo unos minutos, el desánimo volvió a instalarse rápidamente.

El resto de los candidatos y figuras del oficialismo tuvieron un lugar de reparto, lejos de los principales flashes. Del radicalismo, principal socio de Juntos por el Cambio, no hubo figuras hasta las 20.45 cuando Martín Lousteau, candidato a senador nacional, participó de la conferencia de prensa con el resto de los candidatos.

El abrazo de Mauricio Macri con Miguel Pichetto
El abrazo de Mauricio Macri con Miguel Pichetto Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli

Miguel Pichetto, que viajó a Río Negro para votar -y almorzó con amigos-, tampoco se dejó ver hasta que irrumpió en el escenario con Macri, pasada las 23. Y hasta la presencia de Elisa Carrió estuvo en duda durante la larga noche en Costa Salguero; finalmente la líder la Coalición Cívica hizo su ingreso a las 21.30.

La diputada nacional, que mantuvo perfil bajo durante la campaña, fue una de las últimas dirigentes en acercarse a las urnas. Carrió esperó hasta las 16.30, acompañada de su personal de seguridad y con un vistoso tapado naranja. Entre cámaras y el gran afecto del público que la rodeaba, Carrió avanzó lentamente hacia la mesa 770 de la Escuela Nº 3 Onésimo Leguizamón ubicada en la avenida Santa Fe al 1510.

La arenga de Carrió

"Es la última vez que voto acá", dijo Carrió que viajó tarde a votar desde Exaltación de la Cruz, donde vive porque se acostó tarde por su nueva adicción: las series de Netflix. A la noche, sin que nadie la espera, la diputada agarró el micrófono y ensayó una arenga un tanto confusa en la que adelantó que en octubre Juntos por el Cambio ganará por más del 50 por ciento de los votos. Los tibios aplausos que cosechó dejaron en evidencia la falta de expectativas.

A las 22, hora en la que se suponía Macri haría su presentación, el reaggeton era la forma que encontraron para mantener a la tropa animada. En paralelo, los pocos funcionarios que se animaban a caminar por donde estaban los medios de comunicación no tienen respuesta para explicar la demora en la carga de los datos.

El Presidente finalmente hizo su presentación 15 minutos después de lo previsto. Con gesto adusto, reconoció la amplia derrota ante el binomio de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Después, con Pichetto, Vidal, Rodríguez Larreta y Peña, Macri dio una conferencia de prensa en la que buscó explicar el resultado y admitió una diferencia de más de 10 puntos.

No hubo globos, ni bailes y festejos. Las caras de preocupación y fastidio eran el reflejo de los primeros datos que cargó la página oficial. Nadie pudo explicar la distancia.

El amplio salón que ocupaban militantes y funcionarios de segundos y terceras líneas se desocupó en cinco minutos después de que Macri terminó de hablar. Fue una "catástrofe" electoral, como calificó la dura derrota uno de los principales armadores de Juntos por el Cambio.

En medio del pesimismo y de la debilidad, Macri buscó mandar un mensaje de fortaleza pensando en los próximos meses que tiene por delante.

"Voy a seguir dejando todo. Yo no subestimo a nadie. La realidad es que uno hace lo mejor que puede. La Argentina tiene un gran futuro por delante. Nunca estuvimos tan cerca de cruzar el río. Espero que todos colaboren para que eso suceda", manifestó el Presidente, el único que habló. A su lado estaba Vidal, la otra gran derrotada, con gesto serio, no emitió ni una sola palabra en toda la noche. Ninguno de los dos nunca imaginó un resultado así.

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