
Patricia Bullrich encuentra obstáculos en el Senado para impulsar las iniciativas del Gobierno
El proyecto de Súper RIGI para intentar captar inversiones obtendría dictamen, pero con cambios y volvería así a la Cámara de Diputados
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En un clima enrarecido por los primeros reacomodamientos de cara al próximo año electoral, un oficialismo que tampoco está exento de internas, agitadas sobre todo por las posturas inflexibles de la Casa Rosada, intentará avanzar esta semana en el Senado con una serie de proyectos que vienen discutiéndose en comisiones desde hace varias semanas y cuya falta de resolución empieza a impacientar a los principales referentes legislativos libertarios.
Es el caso del proyecto de ley que crea el súper RIGI, régimen de incentivos fiscales para inversiones superiores a los mil millones de dólares. Aprobado a fines de junio en la Cámara baja, ya lleva dos meses de discusión en un plenario de comisiones y la intención de la jefa de la bancada oficialista, Patricia Bullrich (Capital), es cerrar ese debate este miércoles, con la firma del dictamen que le permita llevar el proyecto al recinto de la Cámara alta la semana próxima.
El acuerdo con los bloques aliados para darle luz verde a la iniciativa es casi un hecho. Pero el peaje que pagará el oficialismo parece, a priori, caro para las ambiciones de la Casa Rosada: el texto tendrá, al menos, dos modificaciones con relación a la versión aprobada en Diputados el 25 de junio último.
En otras palabras, el proyecto no será ley tras la aprobación del Senado, sino que deberá volver en segunda revisión a Diputados, una instancia que el Gobierno siempre pretende evitar. Mucho más cuando la iniciativa aterrizará en una Cámara baja en la que la oposición le ha planteado una dura pulseada al oficialismo para discutir el aumento del endeudamiento financiero. Como si esto fuera poco, en dos semanas estará ingresando el Presupuesto Nacional.
Ese mismo miércoles está convocado otro plenario, también de tres comisiones, para discutir otro régimen de incentivos fiscales, en este caso para inversiones relevantes (RIIR). Se trata de un proyecto presentado por el jefe de la bancada radical, Eduardo Vischi (Corrientes).
Se espera que la iniciativa obtenga dictamen, en parte porque es una de las monedas de cambio concedidas por Bullrich para seguir contando a la UCR como bloque aliado, pero también por afinidad ideológica de la jefa del bloque oficialista, que considera que la Casa Rosada dejó un vacío importante en la sanción de regímenes de incentivo para las inversiones que se ubican por debajo de los 100 millones de dólares.
Terreno inestable
Más allá de los dos proyectos mencionados, el resto de la agenda legislativa en el Senado se encuentra en un cono de incertidumbre, con respaldos de aliados cambiantes y temas que concitan el apoyo de unos, pero el rechazo de otros.
En ese escenario, casi un campo minado, la conducción de La Libertad Avanza (LLA) que encarna Bullrich debe medir cada paso con mucho cuidado para no herir susceptibilidades e intereses y evitar perder aliados en el camino.
Un ejemplo claro de esto es el proyecto de ley de biocombustibles que impulsa la propia Bullrich. El texto ha puesto en pie de guerra a los pequeños productores de biodiesel y ha abierto una grieta entre productores azucareros y de granos que atraviesa de manera transversal a todos los bloques.
Así, la presidenta del bloque de LLA pretende avanzar con un texto que, dijo, cuenta con el aval de YPF y que genera entusiasmo entre los productores azucareros de las provincias del noroeste, que ven favorable el texto para el desarrollo del bioetanol.
Sin embargo, los votos que Bullrich ganaría por un lado los perdería por otro. Los radicales de Santa Fe, La Pampa y Buenos Aires ya pusieron el grito en el cielo y anunciaron que no votarán el texto. Hasta el oficialista Juan Cruz Godoy (Chaco) manifestó a voz en cuello su oposición al proyecto la semana pasada en una reunión de comisiones.
Para evitar males mayores y sin un panorama claro a la vista de qué daño podría generar en sus aliados tradicionales la idea de avanzar con el texto, Bullrich decidió postergar la firma del dictamen de biocombustibles y, hasta el momento, no se ha convocado a retomar la discusión del tema en comisiones.
En el mismo limbo quedó el proyecto de sociedades, que parecía casi a punto de conseguir dictamen tras el anuncio de la exministra de Seguridad de que se iba a introducir en el proyecto enviado por el Gobierno un cambio para desterrar la idea de que una sociedad comercial pueda ser controlada sin participación humana alguna.
Por último, el oficialismo todavía no puede avanzar con el tratamiento de los proyectos de reforma de la carta orgánica del Banco Central (BCRA) y de Inocencia Fiscal II, aprobados el miércoles último por Diputados.

Si bien ambos textos ya fueron remitidos a la Cámara alta, todavía esperan que la vicepresidenta Victoria Villarruel apruebe los giros a las comisiones que tendrán que discutir los proyectos.
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