
La sala de prensa de la Casa Rosada amaneció con cajones abiertos y papeles revueltos: piden que se investigue
Tras el fin de semana, los periodistas acreditados en Balcarce 50 encontraron desordenado su lugar de trabajo; el Gobierno, Casa Militar y la Policía Federal fueron advertidos del episodio
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Los periodistas acreditados que llegaron hoy pasadas las 8 de la mañana a la sala de prensa de la Casa Rosada se encontraron con una sorpresa. La puerta de la sala estaba abierta, los cajones personales estaban revueltos y había papeles y bolsas de nylon desperdigados por el piso. Faltaron algunos cartones de leche y paquetes de yerba mate, pero los periodistas no detectaron que alguien hubiera entrado en sus computadoras ni se hubiera llevado materiales de trabajo, según pudo constatar LA NACION.
Miembros del gobierno de Javier Milei, de la Casa Militar y Policía Federal prometieron investigar lo ocurrido, mientras desde la sala de prensa se evalúa presentar una denuncia policial dentro del edificio. Autoridades de Casa Militar y de Policía Federal ya intervienen en el caso.
Durante los fines de semana, por la Casa Rosada circulan los encargados de seguridad y personal de maestranza, y el funcionario que así lo decida. Pero no está habilitado el acceso a la prensa acreditada, salvo que haya alguna actividad oficial prevista. Son unos 60 los profesionales de prensa que están acreditados para desempeñar tareas en el edificio.
Al menos seis cajones de los escritorios de los periodistas aparecieron revueltos y con faltantes. Los últimos acreditados dejaron la sala de prensa el viernes, alrededor de las 19, y los primeros en ingresar hoy lo hicieron pasadas las 8.15.

En principio, si bien no se registran antecedentes de un hecho similar, y en el contexto de los insultos y agresiones permanentes del Presidente hacia el periodismo en general, las condiciones de trabajo en la sala de prensa se vienen deteriorando desde el pasado 23 de abril, cuando el acceso a la Casa Rosada fue vedado por 11 días a los periodistas.
La medida fue tomada luego de la denuncia penal de Casa Militar contra dos periodistas del canal TN (uno de ellos, acreditado en Balcarce 50) por filmaciones de los pasillos y puertas de distintos despachos. El 13 de mayo, el juez federal Ariel Lijo desestimó la acusación oficial contra Luciana Geuna e Ignacio Salerno, que habían sido acusados de “espionaje” por filmaciones dentro de la Casa Rosada con “lentes inteligentes”, un dispositivo con forma de anteojos que permite grabar.

Luego de esos once días sin acceder a la sala de prensa, los acreditados en la sede gubernamental pudieron regresar a sus tareas, pero con inéditas restricciones. Con la seguridad de la sala a cargo de Casa Militar –la llave no fue devuelta a los periodistas–, se esmerilaron ventanas para no ver detrás de ellas, se prohibió el acceso al Patio de las Palmeras y pasillos del primer piso, y miembros de Casa Militar comenzaron a circular por pasillos cercanos a la sala, desde donde los periodistas suelen emitir sus envíos y hacer llamadas telefónicas.
A los periodistas no les quedó ni siquiera la posibilidad de cruzarse con funcionarios en el ingreso a la Casa Rosada. Desde la Secretaría de Comunicación y Prensa, por entonces bajo la órbita del jefe de gabinete Manuel Adorni, se dispuso el ingreso de la prensa acreditada por Balcarce 74, donde funciona la comisaría de la casa, lejos de cualquier funcionario. Se inauguró, además, un celo extremo por parte de la Casa Militar en revisar pertenencias, credenciales y elementos de trabajo de cada periodista, hechos que pasaron a formar parte del paisaje diario de los representantes de cada medio.
La llegada de nuevos encargados de la comunicación institucional, con Fabián Fernández como secretario de Comunicación y Prensa, trajo algunas mejoras, como la difusión de la agenda diaria, y la reanudación de las conferencias de prensa semanales, a cargo del vocero Adrián Ravier.
La tensión del Gobierno con la prensa tiene como vértice ineludible el maltrato que el propio Presidente da a los medios y periodistas, plagado de insultos y acusaciones sin pruebas. Sin ir más lejos, el primer mandatario arengó el jueves a los alumnos de la escuela ORT que insulten a los periodistas, luego de criticar de modo general su accionar. “Si quieren hacerlo más fuerte, se los voy a festejar”, dijo Milei.

La semana pasada, el Presidente citó un tuit del ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, en el que el funcionario cuestionaba una nota de LA NACION sobre el ataque constante de Milei a la prensa a partir de un registro de más de 300 mensajes con insultos, acusaciones sin pruebas y llamados al odio.
“Exponiendo a las mierdas mentirosas con micrófono”, expresó el Presidente, después de que el titular del Palacio de Hacienda afirmara que lo que en verdad ocurre es el “ataque del periodismo” al Gobierno.
Los ataques del Gobierno a la prensa fueron denunciados, en repetidas ocasiones, por organizaciones que nuclean a los periodistas, como ADEPA, Fopea y la Academia Nacional de Periodismo, además de organizaciones internacionales como Amnistía.
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