
Pegoraro: "Sólo pido que se ayude a recuperar la identidad"
Madre y abuela de desaparecidos, ruega para que una joven se realice el ADN
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MAR DEL PLATA.- Mientras aguarda que en los tribunales italianos se juzgue a los responsables de la desaparición de su esposo e hija -embarazada de cinco meses-, Inocencia Pegoraro clama para que una joven de 22 años, de la que se apropió un militar de la Armada, se realice los análisis genéticos para poder comprobar que se trata de su nieta.
Policarpo Luis Vázquez, ex suboficial que se desempeñó durante el Proceso en la Base Naval de Submarinos de esta ciudad, se encuentra detenido desde marzo último acusado de los delitos de sustracción y ocultamiento de menor, supresión de estado civil, sustitución de identidad y falsificación de documento público.
Fue el décimo detenido por robo de bebes y el segundo en esta causa. El primero había sido el ex jefe de la Armada, Emilio Eduardo Massera.
En su declaración ante la jueza María Romilda Servini de Cubría habría reconocido que la niña le fue entregada por un hombre apodado El Turco, y justificó la tenencia del bebe como "un mandato divino". "Dios puso a la beba en mis manos y pensé que debía quedármela y cuidarla", le habría dicho a la magistrada.
"No la conozco, no quiero verla, no quiero molestarla... Sólo le pido que se haga el análisis de ADN y se ayude a recuperar su verdadera identidad", expresó Inocencia Pegoraro a La Nación al referirse a Evelyn Karina Vázquez Ferrá, tal el nombre de la joven.
Si bien Servini de Cubría ordenó en abril que se sometiera a los exámenes genéticos, al tratarse de una mayor de edad la decisión de acceder o no corre por cuenta de Evelyn.
Giovanni Pegoraro y su hija Susana desaparecieron el 18 de junio de 1977 en Buenos Aires, presuntamente de un bar de Constitución.
La última vez
Pegoraro era empresario de la construcción y Susana estudiaba Ciencias Económicas, además de realizar tareas voluntarias en barrios necesitados.
"Yo mismo me encargaba de juntarle ropa para los chicos de las villas, e incluso la llevaba hasta esos lugares. ¿Ayudar a la gente fue su pecado?", recordaba y se preguntaba la madre.
Inocencia recorrió varias provincias argentinas y otros países en busca de su esposo e hija, siguiendo siempre datos que se le acercaban desde fuentes oficiales.
Meses después se enteraría de la verdad a partir del relato que algunos sobrevivientes hicieron en Suiza y que publicó un diario de San Pablo, Brasil: Giovanni estuvo detenido en la ESMA, fue liberado y capturado nuevamente en el mismo día.
Ex detenidas en la ESMA confirmarían luego que Susana también estuvo allí detenida, hasta que fue trasladada a la Base Naval de Mar del Plata, donde dio a luz a una nena.
"Un subprefecto de apellido Favre se llevó a la beba, y a mi hija nunca más la volvió a ver alguien", recordó Pegoraro. Por los datos recogidos sospecha de que su marido fue una de las víctimas de los "vuelos de la muerte".
A partir de los elementos obtenidos, la organización Abuelas de Plaza de Mayo dio con el suboficial Vázquez y su esposa, Ana María Ferrá, beneficiada por una orden de excarcelación.
"La anotaron como hija propia y no como adoptiva, por eso decimos nosotros que son robos de bebes; los dejaron nacer y los robaron sabiendo a quién pertenecían", criticó Antonia Segarra, que tiene desaparecidos a todos sus hijos: Jorge, de 19 años; Alicia, de 21, y Laura, de 18, ambas embarazadas.
Peregrinó por decenas de oficinas gubernamentales y aún hoy mantiene su lucha. A diferencia de Pegoraro, jamás supo qué pasó con sus chicos ni con sus nietos.
Es integrante de Abuelas de Plaza de Mayo, y como tal ha sido convocada en el exterior para hablar sobre su caso en particular y sobre el de otras madres que no saben aún donde están 30.000 hijos.
"Cuando una habla del tema -explica- ya no habla de su caso, sino de una causa que es la de todas las que seguimos buscando a nuestros hijos y nietos."
Con esa consigna es que ha tomado la aparición de Evelyn como una ilusión propia. "Con nuestro trabajo, con nuestras propias investigaciones, hemos dado ya con 63 de nuestros nietos, y de confirmarse este caso estaríamos hablando del número 64", precisó.
Inocencia Pegoraro es mesurada al analizar su caso. "Supuestamente, por todos los testimonios recogidos, Evelyn sería la hija de Rubén Bauer y Susana Pegoraro", afirma. El muchacho, oriundo de Ayacucho, también integra la lista de desaparecidos.
A la vez que comprende el difícil momento que debe atravesar la joven desde el instante en que su apropiador quedó detenido y su caso salió a la luz, lamenta que no tome la decisión de realizarse el examen genético.
"En un primer momento -recuerda- dijo que se los iba a hacer, pero finalmente desistió y como es mayor de edad no pueden obligarla. Seguramente teme que un resultado positivo deje en la cárcel a quien la robó", arriesga.
Se pone en su lugar y siente que para Evelyn debe de ser "muy difícil" tomar una decisión tan fundamental para su vida: "Vaya a saber uno cuántas cosas pasan por la cabeza de esta chica".
Ilusiones contenidas
Con ilusiones contenidas, la abuela admite que no quiere verla todavía porque "para mí sería peor", reconoce.
Siente que sólo una vez sintió la necesidad de estar con ella para darle tranquilidad y contención. "Eso fue -recuerda- cuando se enteró de que quien decía ser su padre no era tal sino que era un apropiador".
Lo único que intentó durante estos meses fue enviarle un par de mensajes a través de interlocutores comunes: "Le hice saber que yo no la iba a molestar ni a perseguir; sólo quiero saber si es mi nieta y quedarme tranquila".
"Si después quiere tener algún contacto conmigo y su familia biológica, será una decisión de ella, pero yo no la voy a obligar a nada", aclaró. "Mi alivio -insistió- sería saber que es ella y que está viva."
La desaparición de Giovanni y Susana Pegoraro derivó en la apertura de una causa judicial en los tribunales italianos. En total son seis los casos por víctimas de esa nacionalidad durante el Proceso Militar argentino.
A diferencia de otros países europeos, Italia no requiere de la presencia de los militares argentinos para su juzgamiento. Inocencia y Antonia no pierden la esperanza. Sueñan con recuperar a sus nietos y ver presos a quienes secuestraron a sus hijos. Creen que todavía puede haber un momento de justicia.



