
Pese a todas las desmentidas, hay inquietud militar
Señales: por varios canales, el Gobierno supo ayer que distintos militares en actividad se negarían a cualquier citación eventual permaneciendo en sus cuarteles.
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El Gobierno recibió señales por parte de sectores de las Fuerzas Armadas en el sentido de que oficiales en actividad que eventualmente fueran citados por la Justicia podrían negarse a responder a los llamados y permanecer en sus guarniciones.
La inquietud que existe entre los militares, especialmente en el Ejército y en la Armada, preocupa en la Casa Rosada, según pudo saberse, pese a que el domingo el Presidente dijo que no había inquietud alguna.
Sin embargo, los hombres más cercanos al presidente Carlos Menem dicen en voz baja que confían en que "no habrá más citaciones" en las causas por presuntas violaciones a los derechos humanos durante el último gobierno militar.
La inquietud castrense se acentuó el martes 9 del actual cuando el juez federal de San Isidro Roberto Marquevich dispuso la detención del ex presidente de facto Jorge Rafael Videla. A partir de allí creció en las Fuerzas Armadas la preocupación por la situación de oficiales en actividad que pueden llegar a ser citados en esa causa o en otras similares que tramita el juez federal Adolfo Bagnasco.
El eventual rechazo a declarar de oficiales en actividad con respaldo de sus jefes generaría una situación delicada, pese a que se descartan alzamientos.
El ex ministro de Defensa radical Horacio Jaunarena dijo que "hablar hoy de inquietud militar no supone hablar de golpe de Estado".
Inquietud militar por más citaciones
En los cuarteles se habla de "resistencia pasiva"; el Gobierno afirma que la Justicia no llamará a oficiales en actividad.
El Gobierno intenta apaciguar las derivaciones de la detención del ex presidente de facto Jorge Rafael Videla. Mientras, desde sectores de las Fuerzas Armadas siguen llegando señales a despachos oficiales de que preocupa la posibilidad de que la Justicia cite a oficiales en actividad, en causas por violaciones a los derechos humanos durante el último gobierno militar.
En concreto, en el oficialismo se dejó trascender que altos mandos castrenses especulan con que, si la Justicia convoca a sus subordinados, no pocos oficiales optarían por negarse a declarar y refugiarse en sus guarniciones. En el Gobierno nadie admite oficialmente que exista la posibilidad de algún levantamiento militar, al tiempo que aseguran que la Justicia no dispondrá citaciones que aumente la inquietud que se aprecia en los cuarteles.
El martes 9 del actual, el ex general Videla fue detenido por el juez federal de San Isidro, Roberto Marquevich, en la causa en la que se investiga la sustracción de cinco menores nacidos en cautiverio durante el último gobierno militar.
Fuentes del peronismo revelaron que hay oficiales del Ejército y de la Armada que plantearon la posibilidad de rechazar las convocatorias judiciales y buscaron respaldo en sus comandantes.
Desde el Ejército se habría hecho saber a la Casa Rosada que existe "especial interés" en preservar a miembros de esa fuerza de nuevos cuestionamientos. En esa fuerza se entiende que la situación de los oficiales que permanecen en actividad fue alcanzada por las leyes de obediencia debida y de punto final, cuya derogación no es retroactiva. Y sostienen: "por más que se quiera conocer la verdad o existan nuevos elementos, no se expondrán más oficiales al desprecio público". En los cuarteles denominan a la posible negativa a presentarse ante los jueces con un término: "Resistencia pasiva".
Sin embargo, los hombres más cercanos al presidente Carlos Menem aseguran que los jueces federales Marquevich y Adolfo Bagnasco "no llamarán a militares en actividad".
Tribunales y política
La situación de Marquevich, se interpreta en el Gobierno, es compleja. Entienden que tras la impactante detención de Videla, Marquevich quedó obligado a investigar "hacia abajo" la sustracción de menores. Por ello no se descarta que Bagnasco se haga cargo de las cuatro causas de Marquevich, similares a la que tiene preso a Videla. Según trascendió, Bagnasco pidió la lista de oficiales de la Armada que se desempeñaron en la Escuela de Mecánica (ESMA) durante la represión. Esa nómina incluiría a casi 400 miembros de la Armada, en su mayoría ya retirados.
El mismo magistrado citaría en los próximos meses a unos treinta militares a prestar declaración indagatoria. Entre esos hombres estarían los ex jefes Cristino Nicolaides, Guillermo Suárez Mason y los ex presidentes de facto Leopoldo Galtieri y Reynaldo Bignone. Por otro lado, el juez federal Jorge Urso estaría en condiciones de citar al actual jefe del Ejército, teniente general Martín Balza, aunque, fuentes judiciales sostienen que, la medida no se adoptaría en el corto plazo.
La abogada Alcira Ríos, en representación de Abuelas de Plaza de Mayo, solicitó ayer al juez Marquevich que cite a declarar a los capitanes José D«Andrea Mohr y Federico Mittelbach, quienes investigaron los documentos existentes sobre las víctimas de la dictadura y tendrían material sobre los autores de delitos considerados de lesa humanidad.
Ayer, el ex ministro de Defensa, Horacio Jaunarena, quien se desempeñó durante el gobierno de Raúl Alfonsín, señaló a La Nación que el Presidente "habla como si viviera hace 20 años, cuando decir que había inquietud castrense suponía la inminencia de un golpe de Estado militar; hoy, decir que existe inquietud no implica un golpe". Menem había utilizado la palabra "inquietud" en declaraciones formuladas anteayer.
Para Jaunarena, a los militares les resulta muy preocupante el hecho de observar que, en un contexto como el actual, la autocrítica de Balza "no sirvió para nada".
Regreso adelantado
En tanto, la situación política del actual ministro de Defensa, Jorge Domínguez, no es cómoda, según admitían ayer en la Casa Rosada. El funcionario ayer emprendió su regreso de Francia, donde se encontraba en visita privada, y llegará esta mañana al país convocado por Menem. Con su esposa y sus dos hijos, Jorge (18) y Macarena (23), Domínguez planeaba permanecer en París hasta el domingo próximo para asistir al partido que disputarán ese día los seleccionados de fútbol de la Argentina y Jamaica.
En rigor, Domínguez viajó invitado por la empresa francoalemana Eurocopt, interesada en vender helicópteros al Estado argentino. El descanso parisino de Domínguez causó sorpresa, inclusive, en los altos mandos de las Fuerzas Armadas.
En Balcarce 50 se supo que Menem dispuso que regrese Domínguez cuando la tensión alcanzó su punto máximo por las declaraciones del ex almirante Emilio Massera. El ex hombre fuerte de la Armada atacó duramente a las cúpulas del Ejército y de la Armada ("rídículos", descalificó) y a la clase política ("son unos corruptos").





