
Polémica por el ataque al cuñado de Macri
El jefe de gobierno porteño aseguró que fue un intento de robo, pero Randazzo y un juez lo ligaron a la causa de las escuchas
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El gobierno de la ciudad y la Casa Rosada volvieron a chocar ayer con denuncias de alto voltaje, esta vez relacionadas con el ataque a tiros que sufrió anteayer por la noche el cuñado de Mauricio Macri, el parapsicólogo Néstor Leonardo, víctima del espionaje telefónico por el que está acusado el ex policía y empleado porteño Ciro James.
Leonardo había denunciado antes del ataque amenazas de su suegro, Franco Macri, que reprueba su matrimonio con Sandra Macri.
Para el jefe de gobierno porteño no quedan dudas de que el disparo que recibió Leonardo en la mano izquierda cuando salía de su casa fue "un episodio más de inseguridad".
"Mi hermana me dijo que se trató de un intento de robo en el que sufrió un rasguño en la mano sin consecuencias, y estamos todos tranquilos", agregó, y descartó que el ataque tuviera características políticas.
Sandra Macri, cuando visitó a su esposo en el Hospital San Juan de Dios (de Ramos Mejía), apoyó ayer la hipótesis familiar: "No tiene que ver con nosotros. Se supone que se trata de un robo con suerte, pero lo demás se lo dejo a la Justicia".
Pero el gobierno nacional salió a criticar a Mauricio Macri por dar por cerrado el asunto. Por el contrario, afirmó que el ataque no es casual y no descartó que se trate de una intimidación de la familia Macri.
Lo hizo en boca del ministro del Interior, Florencio Randazzo. "Hay que recoger los acontecimientos que han ocurrido en este caso: primero el espionaje por parte de Ciro James, que era empleado de la ciudad de Buenos Aires, y que era un hombre de «Fino» Palacios (ex jefe de la Policía Metropolitana). James espiaba a víctimas de la AMIA y también al cuñado de Macri; el cuñado de Macri es denunciado a través de una carta pública de Franco Macri diciendo que era un cazafortunas, ayer declara en la causa convocado por el juez Norberto Oyarbide y resulta que anoche, sin ser absolutamente robado en ningún momento, recibe un tiro. La contestación la tienen ustedes", afirmó el ministro.
Cuando se le insistió si creía que era un acto intimidatorio, Randazzo respondió: "Yo creo que hay que respetar a la Justicia, se ha pronunciado el juez Oyarbide. De cualquier manera, creo que está más que claro".
"Desproporcionado"
El ministro mentó a Oyarbide porque el juez federal fue quien primero descalificó las apreciaciones del jefe de gobierno: "Me parece desproporcionado salir a decir, como lo he escuchado al jefe de gobierno porteño, que era un hecho de violencia común, un hecho más", dijo.
Oyarbide contaba con la versión de los hechos que le brindó Luis Conde, el abogado de Leonardo, quien relató que fue un ataque artero, sin motivación.
En el juzgado de Oyarbide están seguros de que no es producto de la casualidad que Leonardo hubiera sido atacado días después de su denuncia contra Franco Macri y horas después de que su abogado Conde hubiera afirmado bajo juramento que el empresario lo amenazó hace dos meses con mandarle a la "mafia china" si no se alejaba de su hija.
Pero en la ciudad rechazan esas interpretaciones.
Allegados a Mauricio Macri vieron en las expresiones del juez un alineamiento con la Casa Rosada: "Nos parece ridículo que Oyarbide opine sobre una causa judicial bonaerense y contradiga a la propia hermana de Mauricio y a la policía", que dicen que se trató de un caso de delincuencia común.
Macri está molesto con el juez, que avanza en la causa que cada vez complica más a James y al comisario retirado Jorge Palacios. Oyarbide sospecha que James era sólo un empleado que hacía sus escuchas por encargo de algún superior.


