
Polémica visita de un dictador africano
Cristina Kirchner recibe hoy a su colega de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, acusado de violar los derechos humanos
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Cristina Kirchner inaugurará hoy su agenda de este año de contactos con mandatarios extranjeros con una controvertida reunión en la Casa Rosada: recibirá al presidente de Guinea Ecuatorial, el dictador Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, de visita oficial en el país hasta mañana, y sobre quien pesan abultadas denuncias y advertencias de la comunidad internacional por excesos, persecuciones y abusos de su régimen sobre la sociedad civil de su país.
A simple vista, se trata de una figura internacional que resulta antagónica con los principios de defensa de los derechos humanos y calidad institucional que declara el gobierno argentino.
Diversos informes de Amnistía Internacional señalan los abusos de su gobierno y hacen hincapié en el desconocimiento de los derechos humanos y en la instalación de un sostenido proceso de persecuciones políticas, que incluyen torturas y desapariciones de opositores.
"En nuestro último informe general señalamos las preocupaciones sobre la situación de los derechos humanos en Guinea Ecuatorial. Hay personas que están en la cárcel sólo por ser opositores al gobierno de Obiang", dijo a LA NACION el director ejecutivo de Amnistía Internacional en Buenos Aires, Rafael Barca.
Si no fuera porque ambos hablan en español, Obiang y Cristina Kirchner no parecerían tener nada en común. Al menos, nada que explique cómo y por qué la visita que inició ayer a Buenos Aires el presidente guineano -el único país africano hispanohablante- haya tenido el acogimiento y la relevancia que se le brindaron desde el Gobierno.
Obiang es un militar devenido jefe de Estado gracias a su permanencia de 29 años ininterrumpidos en el poder. Gobierna su país desde que en 1979 dio un golpe de Estado contra su tío, el también dictador Francisco Macías. Y ejerció una conducción militar completamente cerrada a la participación de los partidos políticos hasta mediados de la década del 90, cuando, merced a presiones internacionales, inició una apertura parcial del sistema que aún hoy es fuertemente cuestionada por su magro alcance y falta de transparencia.
La de Obiang es una visita significativa para las relaciones exteriores de Cristina Kirchner, pues es la primera que recibe (y ofrece) la flamante Presidenta desde que asumió el mando, en diciembre de 2007. Y se ha organizado con todos los honores. El mandatario fue recibido ayer por el canciller Jorge Taiana y hoy, previo desfile por el Congreso, estará sentado frente a frente con la jefa del Estado en la Casa Rosada para firmar convenios que permitan potenciar la cooperación bilateral. Por la noche, el Gobierno lo agasajará con una comida en el Palacio San Martín.
El interés de la Argentina, explicaron en la Cancillería, reside en el hecho de que Guinea Ecuatorial es el tercer exportador de hidrocarburos de Africa subsahariana y es la capital financiera de Africa central. El Gobierno aspira a potenciar la cooperación en materia energética.
A tal punto se busca afianzar la relación bilateral que, según supo LA NACION de fuentes diplomáticas, el país africano analiza la posibilidad de abrir una embajada en Buenos Aires.
Las conclusiones del informe de situación sobre Guinea Ecuatorial elaborado por Amnistía Internacional son contundentes.
El documento, de 2007, señala la existencia de "presos de conciencia y personas detenidas por motivos políticos en 2003 y 2004, recluidos sin cargos ni juicio".
La nota da muestra de la arbitrariedad que impera en el régimen. Dice que "unos 40 presos quedaron en libertad en junio" de 2007, gracias al buen ánimo de Obiang por su cumpleaños.
"Con motivo de su cumpleaños, en junio, el presidente Obiang Nguema indultó a 40 presos. Entre ellos había 15 presos de conciencia condenados en un juicio injusto por conspirar para derrocar al gobierno. Otros 20 eran detenidos por motivos políticos recluidos sin cargos ni juicio desde su detención en 2004, que, al parecer, eran presos de conciencia", dice el informe.
Denuncias similares fueron presentadas por la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Unión Europea (UE) y el gobierno de España.
"Amnistía Internacional reportó una tendencia de continuidad de las violaciones de los derechos humanos en Guinea Ecuatorial desde el comienzo del régimen de Obiang. Es mucho lo que hay que mejorar. Nos preocupan las violaciones de la libertad de expresión y de los derechos a la educación y la salud", sintetizó Barca.
De la oposición argentina, el único que habló ayer fue el diputado independiente Claudio Lozano, que reclamó a Cristina Kirchner que, "en defensa de la democracia, la ética y los derechos humanos, demande la realización de elecciones libres, la liberación de los presos políticos y el cese del trabajo esclavo a su visitante Teodoro Obiang Nguema".




