
Primer viaje a las Malvinas de hijos de caídos en la guerra
Testimonios: un contingente de 15 jóvenes partirá mañana para las islas; varios de ellos no llegaron a conocer a sus padres; los acompañará el sacerdote Héctor Rodríguez.
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"En mi corazón, sólo tengo lugar para el orgullo que siento por mi papá." María Gabriela Espinosa (17 años) resumió así su relación afectiva con la Guerra de las Malvinas, que le arrebató a su padre (Ernesto Emilio Espinosa, 27 años, teniente primero del Ejército post mortem), cuando apenas tenía cinco meses.
La adolescente integra el octavo contingente de familiares caídos en el archipiélago, en 1982, que visitará mañana las islas Malvinas. Será su segunda experiencia, ya que, junto con su madre, Graciela Ana Franco, y su hermana mayor, María Florencia (18), estuvieron en el cementerio de Puerto Darwin en 1991.
En esta oportunidad viajarán exclusivamente 15 hijos de caídos durante el conflicto bélico. Sus edades oscilan entre los 16 (Luis Horacio Cabrera) y los 24 años (Leandro de la Colina). Los acompañará el sacerdote Héctor Rodríguez, de la parroquia Santa Teresita del Niño Jesús, de Paraná, Entre Ríos.
Organizado por la Federación de Veteranos de Guerra de la República Argentina y por la Comisión de Familiares de Caídos en las Malvinas e Islas del Atlántico Sur, los jóvenes brindarán hoy, a las 15.30, una conferencia de prensa en Tacuarí 566, de esta capital.
"Pisar la misma tierra"
En sendos diálogos telefónicos, Espinosa, María Constanza Martella (16 años, hija del teniente primero de Ejército Luis Carlos Martella, muerto a los 24 años) y Leandro de la Colina (24 años, hijo del comodoro Rafael de la Colina, fallecido a los 42 años) narraron a La Nación sus expectativas ante el inminente regreso a las islas, porque ya hicieron un viaje con algunos de sus familiares en 1991.
María Constanza Martella nació el 18 de junio de 1982, seis días después de que murió su padre, durante acciones de repliegue. "La imagen que tengo de él es por fotos, pero me contenta saber que dio la vida por la patria", comentó, al admitir que, más allá de la visita al cementerio de Puerto Darwin, le gustaría "ir a ver el lugar donde realmente él está".
Emoción
No oculta su emoción ni la de su familia, ya que llevará un arreglo floral hecho por su abuela, según relató, y el recuerdo de su viaje anterior, en 1991, con su madre, Marta Lucena, y con su hermano Santiago, apenas un año mayor que ella.
La joven Espinosa coincide con Martella al decir que la idea que más le gusta "es pisar esa tierra (la de las islas), porque en el cementerio no está identificada la tumba de mi papá. Para mí, él quedó en el monte Simond, donde murió".
Leandro de la Colina es el mayor del contingente y volverá a llevar una imagen de la Virgen del Loreto y recuerdos de familiares de otros caídos en las Malvinas.
"Uno viaja muy ansioso. Al pisar el suelo (del archipiélago), siente que baja 100 kilos, que algo falta", expresa, aunque nota cambios respecto de su visita anterior.
"En 1995, con mi madre, Leticia Tasselli, y mi hermana, María Laura (22), viajamos poco después de que se encontraron los restos del avión en el que murieron mi padre y otros tripulantes, que se estrellaron el 7 de junio de 1982, en la isla Borbon. En esa ocasión, participamos de la inauguración de un monumento en su homenaje y pudimos dormir en una hostería de ese lugar -dice, y rescata los frecuentes viajes para que todos tengan la posibilidad de visitar las islas-. " Todos tenemos algo no palpable para visitar."
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