
Publican un libro en defensa del cardenal Pío Laghi
ROMA.- El cardenal Pío Laghi, nuncio apostólico en la Argentina durante la dictadura militar, no fue cómplice de la represión que puso en marcha el proceso. Y son injustas y equivocadas las acusaciones que pesan sobre su desempeño como representante del Papa aquí durante los "años de plomo", como afirman familiares de desaparecidos: Laghi intervino para salvar la vida de 5000 personas.
Esta es la tesis principal del libro "El cardenal y los desaparecidos-La obra del nuncio apostólico Pío Laghi en la Argentina", que fue presentado en la Sede de la Prensa Extranjera de esta ciudad. El libro -publicado por la editorial italiana EDI.V.2000- es una investigación periodística de Bruno Passarelli y Fernando Elenberg, dos periodistas argentinos que trabajan en Roma, y que en 391 páginas incluyen documentos inéditos sobre un período oscuro y controvertido en cuanto a la actitud de la Iglesia en el país.
Según los autores, Laghi, a quien las Madres de Plaza de Mayo denunciaron ante la justicia italiana a mediados de 1997, acusándolo de "haber participado del secuestro, tortura y homicidio de miles de personas", fue uno de los primeros en comprender la entidad y el carácter de la represión militar que siguió al golpe de Estado que depuso a Isabel Perón, el 24 de marzo de 1976.
Una primicia absoluta
El libro -cuya publicación en la Argentina aún no ha sido acordada- fue presentado por monseñor Virgilio Levi, que lo definió como "una primicia absoluta"; por monseñor Jorge Casaretto, obispo de San Isidro, que vino a Italia para la ocasión, y por Marco Politi, el famoso vaticanista del diario La Repubblica. El cardenal Laghi no estuvo presente "porque no lo creyó oportuno", como explicó su secretario privado, quien subrayó que el libro "no fue querido por su eminencia".
Entre otros, asistieron a la presentación monseñor Justo Laguna, obispo de Morón, y monseñor Jorge Mejía, arzobispo titular de Apolonia y archivista y bibliotecario de la Santa Iglesia Romana.
Monseñor Levi dijo que el servicio diplomático de Laghi coincidió con los años más feroces de la represión argentina: "Laghi se vio gradualmente sumergido, hasta ocuparse de 5000 casos, superiores a su capacidad de intervención". Según Levi, Laghi actuó en tres frentes: sobre la junta militar, pidiendo noticias sobre mucha gente; elaborando "estratagemas" para poner a salvo a muchas personas, enviándolas al exterior, y por medio de continuas exhortaciones al episcopado y al clero por la tutela de los derechos fundamentales.
Monseñor Casaretto elogió el libro, a sus autores y a su protagonista, Pío Laghi, no por motivos formales, sino por un "acto de amistad, verdad y justicia". "Porque este libro está bien escrito -agregó-, bien documentado y, dentro de los límites inherentes a cualquier obra humana, se muestra como un intento serio de reflejar la situación real vivida en la Argentina en esos años llamados "de plomo". Un acto de justicia, porque el libro trata de reivindicar la personalidad y el trabajo de uno de los hombres que más se esforzaron por los derechos humanos".
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