
Renovadas objeciones por el ALCA
El gobierno norteamericano exigió un papel más activo de la Argentina y Brasil en las negociaciones En forma reservada, un funcionario de los Estados Unidos emitió críticas a los presidentes de América del Sur Coincidencias con un asesor de George W. Bush
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Entre los temas previstos para la primera reunión entre George W. Bush y Néstor Kirchner figuran el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), así como la deuda externa y el terrorismo. El acuerdo regional de libre comercio, sin embargo, adquiere especial relevancia política en momentos en que algunas voces del gobierno norteamericano han objetado la decisión del presidente argentino y de su par brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, de privilegiar el Mercosur.
Un papel más activo de la Argentina y de Brasil en las negociaciones vinculadas con los sectores de servicios, inversiones y compras gubernamentales ha reclamado el gobierno norteamericano como correlato de la reunión del Comité de Negociaciones Comerciales del ALCA, realizada entre el 7 y el 11 del actual en El Salvador.
La afirmación, contenida en un despacho de la Oficina de Programas de Información Internacional del Departamento de Estado, adquirió carácter oficial por más que haya sido atribuida a un funcionario cuya identidad mantiene en reserva: fue distribuida por un canal gubernamental.
Casi en forma simultánea, Luis Lauredo, director ejecutivo del foro de ministros de Comercio y de Negocios del hemisferio que se hará entre el 17 y el 21 de noviembre en Miami, con mandato de embajador en las negociaciones del ALCA otorgado por el secretario de Comercio, Don Evans, amigo de Bush desde la juventud, y con cargo de asesor presidencial en acuerdos comerciales, objetó, en una entrevista con LA NACION, la semana pasada, la posibilidad de que el acuerdo regional sea negociado con bloques, como el Mercosur o el Pacto Andino, desde el momento en que, dijo, los 34 jefes de Estado suscribieron en tres cumbres presidenciales que iba a ser firmado país por país.
Sorpresivas declaraciones
Circunstancia que no apreció, por ejemplo, el subsecretario argentino de Integración Económica, Eduardo Sigal, en El Salvador: "No puedo dejar de estar sorprendido por declaraciones de esta índole -dijo a LA NACION-. La delegación oficial de los Estados Unidos no hizo observaciones de esas características. Nosotros siempre hemos participado como Mercosur".
El reporte del Departamento de Estado, distribuido por correo electrónico desde Washington, dice con un tono desusado, sobre todo por atribuirlo a un "alto funcionario estadounidense", que "los funcionarios de Comercio expresaron un firme compromiso con la integración hemisférica y rechazaron los esfuerzos de Brasil para balcanizar el ALCA, dividiendo las negociaciones en conversaciones regionales, hemisféricas y mundiales".
De ahí, la necesidad de "discusiones adicionales" en forma previa a la cumbre ministerial de Miami, organizada, precisamente, por Lauredo, ex embajador norteamericano ante la Organización de Estados Americanos (OEA) y responsable de dos de las tres cumbres de las Américas (Miami 1994 y Quebec 2002). En ellas, así como en Santiago, en 1998, Carlos Menem y Fernando de la Rúa, dijo, aceptaron que las negociaciones fueran individuales, no en bloques.
Algunas fuentes gubernamentales argentinas han procurado minimizar, en diálogos con LA NACION, el impacto que el ALCA en sí podría tener en la reunión entre Bush y Kirchner, sobre todo por tratarse de la primera entre ambos, pero otras han dejado entrever que no han sido casuales las reacciones de un sector del gobierno norteamericano.
Lauredo, de hecho, mantuvo reuniones en Buenos Aires con el vicepresidente Daniel Scioli, en ejercicio de la presidencia durante la gira de Kirchner por Europa, y con los secretarios de Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado, y de Finanzas, Guillermo Nielsen, entre otros. Fuentes cercanas a él confiaron a LA NACION que "en ellos, al menos, halló mucha receptividad".
A los ojos de Sigal habría algunos sectores interesados en desprestigiar, o desacreditar, el proceso de integración del Mercosur. Que, en principio, no tienen por qué ser la voz oficial de los Estados Unidos, más allá de que el Departamento de Estado haya difundido, off the record (fuera de reportaje), las críticas de "un alto funcionario" del área comercial. Vital, en las negociaciones del ALCA.
Posiciones encontradas
Kirchner
- En la reunión que mantendrá mañana con Bush figuran, entre otros temas, el proceso de integración del ALCA y sus aportes al desarrollo. En sus discursos ha privilegiado la consolidación del Mercosur, así como la alianza con Brasil y Chile, como paso previo a la conformación del acuerdo hemisférico, prevista para enero de 2005.
Bush
- Funcionarios del área de Comercio, a cargo de Don Evans, han dejado trascender cierta molestia con el papel desempeñado por la Argentina y Brasil en un cónclave del ALCA realizado en El Salvador, en coincidencia con la presión de un asesor presidencial en Buenos Aires.
Lula
- Al igual que Kirchner, el presidente de Brasil ha puesto el acento, en la última cumbre del Mercosur, realizada en Asunción, en el carácter político que debería tener el bloque, más allá de que copresida el ALCA con EE.UU.
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