
Rico reivindicó el alzamiento carapintada de Semana Santa
Prometió "hacer lo mismo con el pueblo de Buenos Aires" si sucede a Felipe Solá
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MAR DEL PLATA.- En la víspera del 16° aniversario del levantamiento militar carapintada de la Semana Santa de 1987, su líder, Aldo Rico, intendente de San Miguel y candidato a gobernador de Buenos Aires por el Movimiento Nacional y Popular (MNyP), desafió a esta enviada, con su habitual gesto de desdén: "Yo estoy orgulloso de mis antecedentes. Voy a hacer lo mismo con el pueblo de Buenos Aires que lo que hice en Semana Santa".
Lo dijo en el restaurante del exclusivo balneario privado La Reserva, en una mesa con magnífica vista al mar y a las dunas por las que unos esforzados caballos de alquiler paseaban a turistas de Semana Santa. El escenario hacía suponer que, por una vez, Rico estaría relajado, en lugar de hostil, como suele plantarse ante los periodistas.
El contexto no podía ser mejor: había almorzado una sabrosa fritura de pescados y mariscos, había brindado con buen champagne por el éxito de la Marcha de los Sueños, como bautizó Adolfo Rodríguez Saá a su campaña para las elecciones presidenciales del próximo domingo, y había disfrutado de un inesperado desfile de modelos.
Rico y Rodríguez Saá, en distintas mesas, terminaban su almuerzo cuando las modelos comenzaron a pasar entre los comensales, vistiendo una colección de pantalones ajustados, vestidos pegados al cuerpo como medias y gamulanes de gamuza importados de Italia (dos horas antes, Rodríguez Saá había proclamado, y Rico asentido, ante un grupo de pescadores, su decisión de "poner la bandera azul y blanca para defender el interés argentino" ante la participación económica foránea en el país).
Rico prestó atención a los modelos; Rodríguez Saá, en cambio, dio la espalda al desfile y al resto de los comensales, y se mantuvo concentrado en la conversación con sus acompañantes de mesa, entre ellos, la gobernadora de San Luis, Alicia Lemme.
Era de suponer que Rico estaría relajado, porque cuando entró en el restaurante (y mientras una rubia habitué del balneario, al ver pasar a la comitiva de políticos, secretarios y custodios, se quejaba en voz alta ante su familia: "¿Ven la gente que mueven los políticos? En eso gastan nuestra plata"), un comensal de aspecto distinguido dijo a sus sobrinos con entusiasmo: "Aquél es Rico. Es el candidato a gobernador de Buenos Aires", y un rato más tarde se apresuró a saludarlo y a fotografiarlo junto a su familia.
Cerca del Che Guevara
El comensal resultó ser un primo hermano del Che Guevara, y el objeto de su acercamiento a Rico había sido presentarle a su padre, Francisco Guevara Lynch, hermano del padre del Che (luego, Guevara Lynch contó a esta enviada anécdotas personales sobre el famoso pariente revolucionario, como que había dicho a Celia, la madre de éste, que no se preocupara por el "idealismo" de su hijo, que era apenas una marca de juventud).
Rico debía de estar relajado, entonces, pero comenzó el encuentro con una frase agresiva: "¿Va a escribir información o comentario?". Sonrió con gesto de desprecio ante las preguntas, se apresuró a contestar, a la defensiva, antes de que éstas fueran formuladas, y aunque no venía al caso, cuando la enviada le preguntó sobre el plan de Rodríguez Saá de plantar 1.300.000 árboles como una de las medidas para terminar con las inundaciones en la provincia de Buenos Aires, opinó que los diarios nacionales, como LA NACION y Clarín, son "miserables" y sus periodistas, simples "empleados" sin libertad de prensa.
Cuando se le señaló que llamaba la atención que el tema de la seguridad estuviera prácticamente ausente en su discurso de campaña, porque la imagen más extendida sobre él lo vincula directamente con la idea del orden y la mano dura, dijo con el mismo gesto: "Nunca hice hincapié en la seguridad, que no es el principal problema de la provincia de Buenos Aires".
Cuando LA NACION le preguntó qué decía sobre la respuesta de Rodríguez Saá a la pregunta habitual de los periodistas sobre su pasado antidemocrático -el candidato presidencial ha dicho que no le importan los antecedentes, sino el compromiso actual de Rico con su plataforma política-, se enervó más. Lo de Semana Santa de 1987 "fue una sublevación. No se me aplicó la ley de la defensa de la democracia ni se me aplicó la de rebelión, que son los delitos contra el orden constitucional. Yo fui acusado, y nunca condenado, de motín. Cosa que rechazo, porque un jefe nunca se amotina. Un jefe se subleva. Yo me sublevé. La sublevación es un delito contra la disciplina del orden estrictamente militar", dijo.
(Con el levantamiento, Rico logró que el gobierno de Raúl Alfonsín sancionara la ley de obediencia debida, que puso un límite a los juicios por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura de 1976/1983.)
"Yo estoy orgulloso de mis antecedentes -insistió-. Voy a hacer lo mismo con el pueblo bonaerense que lo que hice en Semana Santa. Lo voy a proteger. Yo en Semana Santa me sublevé para defender a mis subalternos, y nadie los pudo tocar. Nadie va a tocar a un bonaerense si yo soy gobernador de la provincia de Buenos Aires. Los voy a defender."
-¿Defenderlos de qué?
-De la pobreza, de la falta de respeto. Que se respeten los derechos que tenemos en la Constitución de la provincia de Buenos Aires. Además, estos derechos los introdujo el partido que yo constituí, en el año ´94.
Se refería a la reforma de la Constitución bonaerense, por la que el entonces gobernador, Eduardo Duhalde, pudo conseguir su reelección. Los votos del Modin, partido que Rico fundó y ya no integra, fueron cruciales.
LA NACION le preguntó si había leído el libro "El edecán", escrito por Gustavo Valenzuela, vocero de Rodríguez Saá, como parte de la campaña nacional. En él, Valenzuela cita una afirmación según la cual el Modin cobró por ese acuerdo "secreto" unos "13 millones de dólares". Rico se sorprendió: no lo había leído. Cuando le fue exhibido, aseguró que iniciará juicio al vocero. Sus colaboradores se enredaron entonces en una discusión sobre si Valenzuela es realmente el vocero de Rodríguez Saá (lo es), hasta que Rico intervino para poner fin al debate.
Miró a la enviada con su gesto de desafío y dijo: "Te digo lo que una vez le dije a Alfonsín: los rebuznos del burro no se oyen en el cielo".
Estilo de gestión
"Voy a hacer lo mismo con el pueblo bonaerense que lo que hice en Semana Santa. Lo voy a proteger. Nadie va a tocar a un bonaerense si yo soy gobernador de la provincia de Buenos Aires. Los voy a defender."
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