Horacio Rodríguez Larreta contener a Mauricio Macri, pero acelera su armado político con la vista en 2023
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Alfredo Cornejo, Martín Lousteau y Mario Negri recibieron el mismo llamado durante el fin de semana que pasó. También Mauricio Macri. Era Horacio Rodríguez Larreta, que se tomó parte de sus horas libres para explicarle a sus socios radicales y al expresidente su postura sobre la candidatura de Daniel Rafecas al cargo de procurador y la foto con Elisa Carrió, dos días después que la volcánica líder de la CC-ARI dijera que la candidatura del juez federal era "el mal menor" ante el avance de Cristina Kirchner. También dijo que la carrera política del expresidente "ya fue".
Dialoguista y "obsesivo de la unidad de Juntos por el Cambio", el jefe de gobierno porteño intentó calmar el enojo de varios de sus socios, incluido el expresidente y fundador de Pro. Pero no hubo, ni por asomo, cambio de planes: días después, su estrategia de "líder nacional" continuó con la foto de espíritu desarrollista que lo ubicó, en el centro de la escena, junto a posibles incorporaciones de su armado político "dialoguista" como Margarita Stolbizer, Facundo Manes y Ricardo López Murphy.
"La centralidad política de Horacio abre expectativas, y la gente pregunta qué va a hacer en los temas centrales del país", cuentan desde la mesa chica que acompaña al alcalde porteño, quien el viernes protagonizó otra conferencia de prensa con anuncios "felices" de flexibilización de actividades educativas y sociales en la ciudad. Evitó, fiel a su estilo, confrontar de manera directa con el kirchnerismo. "No hay que meterse con la vida privada de las personas", contestó por el vicejefe de gobierno Diego Santilli ante la consulta por la protesta de los enfermeros frente al departamento que Rodríguez Larreta y su familia habitan en el barrio de Palermo.
Las posturas públicas contra la reforma judicial y las tomas de tierras, anteriores a sus fotos con Carrió y referentes opositores, inauguraron un estilo "menos local" que se repetirá "cada vez que sea necesario", advierten cerca suyo. Y más allá de los enojos internos –Cornejo fue el más expresivo, y Macri se mantuvo en silencio aunque también dejó trascender su incomodidad– también continuará el lento armado de una "opción de centro", pensando en las legislativas del año que viene, pero por sobre todo en la elección presidencial de 2023.

"Horacio tiene una vocación de diálogo irrefrenable, cree que la construcción se hace hilvanando de a poco y no todo junto", explica uno de los miembros de la mesa chica. Coincide con otro incondicional en que la foto con Carrió en Capilla del Señor fue consecuencia no querida de "una reunión prevista desde hacía un mes", que de todos modos no se esforzó por cancelar.
Explicarle a Macri que no coincidía con el "ya fue" que le dedicó Carrió fue una de sus tareas en los últimos días, cuentan cerca suyo, y precisan que el lunes pasado se produjo una "charla extensa" entre ambos por este tema. "El cree que a Mauricio hay que tenerlo dentro del espacio y que no es el momento de sepultarlo", cuenta un íntimo de Rodríguez Larreta, aunque puntualiza que el expresidente debería reconocer "lo que dicen las encuestas", que lo ubican con una alta imagen negativa.
"A Mauricio le jode, pero no tanto. Sabe que lo necesita", sugiere un exfuncionario cercano hoy al expresidente, protagonista de una competencia silenciosa con Larreta que se da casi en cada provincia del país en el vínculo con los referentes locales.
La foto del miércoles en la vieja sede del MID fue leída, de todos modos, como un desafío: ni Stolbizer, ni Manes ni López Murphy tienen una relación siquiera pasable con Macri, y ponen como condición que el expresidente no está en las listas de candidatos del año que viene para ampliar Juntos por el Cambio.

De todos modos, son situaciones diferentes. Stolbizer –señalan a su lado– piensa en un "armado amplio" para los comicios de 2023, con María Eugenia Vidal (socia principal de Rodríguez Larreta) como aliada principal en Juntos por el Cambio. López Murphy –que se esforzó en dejar en claras sus diferencias con el desarrollismo que pregonan Larreta y Rogelio Frigerio– también cree que en 2021 terminará compitiendo "por afuera" y "en 2023 se verá". Manes, que estuvo a punto de ser candidato a diputado de Juntos por el Cambio en 2017, aún no da pistas de su destino político, pero habla "muy seguido" con el jefe de gobierno porteño, cuentan desde el edificio gubernamental de Parque Patricios.
Alianza
¿Y con el Gobierno? "Va a seguir hablando, aunque la confianza se rompió", reiteran altas fuentes del larretismo, donde recuerdan la poda de fondos de la coparticipación pero creen que, de todos modos, "lo mejor es sostener los vínculos con Alberto" y propender al diálogo, no solo relacionado con la lucha contra la pandemia.
Cerca del jefe de gobierno creen que la inminente y declarada "batalla" por el pliego de Rafecas entre el Presidente y su vice será central para ambos. "Nos jugamos mucho apoyando a Carrió en este tema: si gana Cristina, Alberto queda debilitado y a nosotros nos va a golpear", sostiene un funcionario informado de los movimientos de su jefe político, que tiene línea indirecta con Rafecas a través de Gustavo Ferrari, exministro de Justicia bonaerense y hoy asesor desde las sombras de Rodríguez Larreta.
Mientras delega funciones ejecutivas en su jefe de gabinete, Felipe Miguel, Rodríguez Larreta maneja los tiempos en su pago chico. En las últimas horas, ordenó al vicepresidente de la legislatura porteña, el santillista Agustín Forchieri, ralentizar el proyecto de ley oficialista de apoyo y créditos a la economía popular, parte de su inédita agenda progresista que incluye un acuerdo con los movimientos sociales como la CTEP de Juan Grabois, involucrado en el conflicto entre los Etchevehere.
"Lo que más le interesa a Horacio es la unidad del espacio", cuentan desde el bloque macrista, confiados en el olfato de su jefe, "que va primero, pero la maratón recién empieza", según la definición de uno de ellos.



