
Rodríguez Saá borró de los mapas a Merlo, bastión de la oposición
La principal villa turística de San Luis quedó fuera de todos los programas políticos oficiales
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Para el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, los opositores no existen. Y no se trataría de una mera cuestión semántica: el mandatario, representante en el poder de la familia que gobierna la provincia sin pausas desde 1983, apuntó sus cañones contra la opositora municipalidad de Villa de Merlo, tercera ciudad en importancia y principal plaza turística de la provincia, cuyos representantes comunales denunciaron ante el propio presidente Néstor Kirchner una política de "discriminación" en su contra. Un destrato que incluye borrar la localidad de mapas y circuitos turísticos, retacearles fondos del nuevo proyecto de regionalización y no atenderlos ni siquiera por teléfono.
Todo comenzó el 23 de noviembre último, cuando una coalición de peronistas disidentes y radicales se alzó con el triunfo en Merlo, derrotando al adolfista Miguel Angel Caram y se convirtió en la única localidad en la que no gobiernan dirigentes afines al oficialismo. Sin contar, por supuesto, a la capital puntana, en la que desde hace meses la adolfista María Angélica Torrontegui y el peronista disidente Daniel Pérsico se adjudican la victoria y acusan a su oponente de usurpar la jefatura comunal.
"Desde que asumimos quisimos trabajar en conjunto con la provincia, pero no nos dejaron", dijo a LA NACION Sergio Guardia, intendente de Merlo.
El joven jefe comunal detalló los desplantes sufridos: reiterados pedidos de audiencia sin respuesta, incluida una visita personal a la propia Casa de Gobierno provincial; exclusión de Merlo de las reuniones con los demás municipios, a quienes se les prometieron fondos para obras en balnearios e infraestructura.
"También nos quitaron gente de los hospitales, de la Dirección de Rentas y de las oficinas de turismo", se quejó Guardia. El secretario de Turismo municipal, Rodolfo Raffo, agregó: "En febrero nos dejaron fuera de un circuito turístico zonal, cuando somos por lejos la plaza con más comodidades para los que llegan".
El lunes de la semana última, el gobernador Rodríguez Saá presentó un ambicioso programa de reactivación de la obra pública, denominado Plan de Obras Regionales, que consiste en destinar 80 millones de pesos entre las 65 intendencias que componen la provincia, divididas en cuatro regiones.
Un día después, el oficialista Diario de la República detalló las obras por realizar y el "nuevo mapa regional". Merlo no figura en ese esquema ni es mencionado en todo el artículo.
"Todo el mundo fue invitado, y las políticas de distribución de fondos fueron acordadas entre todos los intendentes. El que no figura en el mapa es porque no vino a las reuniones", explicó a LA NACION el ministro del Progreso, Alberto Trombetta. Desmintió, además, que Merlo sea discriminado porque está manejado por la oposición. "Acá no hay ningún conflicto. Llevamos adelante una política abierta y queremos que Merlo se desarrolle", enfatizó el ministro y hombre de confianza de Rodríguez Saá.
De todos modos, quedó claro que el municipio opositor no recibirá un centavo más de lo que le corresponde por la coparticipación federal. "Esos fondos nos llegan, pero de acuerdo con la población del censo de 1991, cuando Merlo tenía 6000 habitantes. Ahora tenemos casi 15.000", explicó Guardia, que calcula en 80.000 pesos el monto que deja de percibir mensualmente.
"Nos hacen sentir que estamos castigados, sitiados. El ministro Trombetta dijo que Merlo se había equivocado votándonos", indicó Guardia. "No es así, lo que aclaré es que evidentemente allí no habían entendido nuestra propuesta", retrucó Trombetta.
Guardia decidió pedir al propio presidente Néstor Kirchner que tome cartas en el asunto. "Ante la violación al artículo Nº 5 de la Constitución Nacional, recurrimos a la máxima autoridad nacional para la protección y el resguardo de nuestro régimen municipal", dice la misiva enviada el jueves último, que también recibió el vicepresidente Daniel Scioli.
Acosado casi diariamente por protestas de docentes y padres disconformes con las intervenciones dispuestas por su administración, municipales que no cobran sus sueldos y miembros de la Iglesia enojados con lo que denominan una "campaña anticatólica", el gobernador parece empecinado en abrir fuentes de conflicto a cada paso.
"Cuando Max Webber habla de los liderazgos carismáticos, dice que sus representantes sólo toleran el eco de su propia voz. Con el gobernador pasa lo mismo", definió el político opositor Juan José Laborda Ibarra, para quien el caso de Merlo es "un ejemplo de una derrota de la que no quiere ni oír. Por eso opta por tratar de borrarla, a su manera."
Una sucesión de protestas
La situación política en la villa turística de Merlo parece recorrer el mismo camino que en la capital provincial, en la que se suceden las protestas. Anteayer, varios centenares de beneficiarios del plan de inclusión social se manifestaron frente al edificio comunal y lograron ser recibidos por el intendente Sergio Guardia, a quien le reclamaron continuar recibiendo el beneficio de 300 pesos que actualmente perciben.
Según las autoridades comunales, también colgaron su bandera representativa en el balcón de la intendencia. "Fue una demostración de fuerza", aclararon desde la intendencia, y deslizaron que algunos manifestantes, denominados "pico y pala" por el gobernador, reclamaron a Guardia que no pida al gobierno nacional la intervención a la provincia. Ayer, la multisectorial que agrupa a sectores religiosos, sindicales y docentes realizó una manifestación en la plaza Sobremonte, en la que reclamaron al gobierno provincial que cese "el avasallamiento a los derechos de los ciudadanos de Merlo".





