El Gobierno desoyó dos alertas bancarias sobre Schoklender

En la UIF había reportes de trámites dudosos
Hugo Alconada Mon
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2 de octubre de 2011  

Santiago del Estero y Villa Crespo coinciden en algo: de allí salieron las primeras dos alertas sobre Sergio Schoklender por operaciones sospechosas de lavado de dinero.

En ambos casos, las alarmas se dispararon antes de que estallara el escándalo con las Madres de Plaza de Mayo, pero la Unidad de Información Financiera (UIF) no reportó a la Justicia la primera, y la otra la demoró durante meses, según reconstruyó LA NACION de documentos oficiales y ocho informantes financieros y judiciales.

El primer reporte de operación sospechosa (ROS) lo envió el Nuevo Banco de Santiago del Estero (BSE). Fue el 19 de marzo de 2010, después de corroborar movimientos cuestionables en una cuenta abierta a nombre de la Fundación de las Madres, pero con Schoklender como protagonista.

El segundo reporte salió el 22 de septiembre de 2010 de la sucursal Villa Crespo del banco Supervielle, por una situación similar: una cuenta de Antártica Argentina SA, en la que pronto aparecieron Pablo Schoklender y el socio de su hermano en la firma Meldorek SA, Alejandro Gotkin. También, la Fundación de las Madres, el Instituto Vivienda porteño, cheques endosados y montañas de dinero en efectivo, según consta en un informe del fiscal general antilavado, Raúl Pleé.

Tras reportarle a la UIF lo ocurrido, ambas entidades tomaron más medidas.

En el caso del BSE, optó por cerrar la cuenta; el Supervielle requirió más información durante meses, cuando detectaron, incluso, que algunos domicilios declarados para las notificaciones eran inexistentes. Como respuesta, terminó al fin por recibir una copia del contrato con las Madres, en la que, según la Gendarmería, la firma de Hebe de Bonafini es falsa.

Para entonces, un tercer banco, el Credicoop, ya había afrontado serios inconvenientes con la fundación. En su caso, por la permanente falta de fondos, lo que provocó repetidas veces que los obreros reclamaran a los gritos sus salarios en las sucursales.

Tras una discusión "acalorada" que incluyó promesas de Schoklender de "tomar el hall del banco", recordaron en el Credicoop, la entidad decidió pedirle al entonces apoderado de la fundación que trasladara el pago a los obreros a otro banco.

Se trató, en ese caso, de una "interrupción violenta" de la relación comercial, ocurrida a principios de 2009. Una cuenta quedó abierta, pero con un saldo testimonial: la fundación figura como deudora por $ 1800 "con seguimiento especial", por un atraso de "riesgo bajo" de entre 31 y 90 días.

Tras emitir sus primeros reportes en marzo y septiembre de 2010, en tanto, el BSE y el Supervielle recibieron pedidos de información adicional desde la UIF.

En el caso santiagueño, respondió dos requisitorias. Pero luego no tuvieron más noticias desde la unidad antilavado que preside José Sbattella, que defiende su labor (ver aparte).

En el caso del BSE, la UIF concluyó que las operaciones estaban justificadas en las obras que construía Madres en la provincia, por lo que no debía denunciarlo ante la Justicia; en el caso del Supervielle, la UIF retrasó su envío al fiscal Pleé hasta después de la salida de Schoklender de Madres.

Denuncia ante la UIF

Durante ese período, mientras tanto, las diputadas de la Coalición Cívica, Elsa Quiroz y Maricel Etchecoin, radicaron ante la UIF su propia denuncia contra Schoklender. Fue en junio de 2010, por el presunto lavado de activos en la compra de una quinta en José C. Paz con varias casas, quincho, canchas de tenis y fútbol, pileta y discoteca.

Un año después, y tras el estallido del escándalo, el propio Sbattella recibió una denuncia penal en su contra por el presunto "cajoneo" de los alertas sobre Schoklender, que se instruye en el Juzgado Federal N° 9 de Comodoro Py, que subroga el magistrado Sergio Torres, pero que no avanzó demasiado. Oyarbide mantiene bajo secreto de sumario toda la información bancaria sensible que se necesita para avanzar.

Los reportes del BSE y del Supervielle muestran un rasgo en común, aunque siguieron sendas distintas, indicaron a LA NACION fuentes al tanto de lo ocurrido dentro de cada una de las entidades.

En Santiago del Estero "se observaron movimientos extraños y al contado, por lo que se emitió el ROS", detallaron desde la entidad. Se trata del reporte 6441/2010. Pero como las irregularidades continuaron -incluidos depósitos y extracciones de billetes de baja denominación-, el banco optó por cerrar la cuenta.

En el Supervielle también detectaron movimientos de dinero al contado por enormes sumas, por lo que pidieron información adicional a los titulares sobre la base de la política antilavado conocida como "conozca a su cliente".

Mientras se desarrollaba ese ida y vuelta con el socio de Schoklender en Meldorek, Alejandro Gotkin, sin embargo, el "caso" se giró de la sucursal de Villa Crespo a los oficiales de cumplimiento antilavado del banco, hasta que decidió emitirse el ROS 8047/2010, por las dudas.

"En la cuenta no sólo operaron volúmenes grandes en efectivo; también se verificaron transferencias bancarias, operaciones de home banking [por Internet] y mediante cheques endosados por Schoklender", detalló una fuente al tanto de lo ocurrido.

Pedido de más datos

Las medidas dentro del Supervielle no se agotaron en ese primer ROS. Por el contrario, pidió aún más información. Así fue como la empresa de Schoklender presentó el supuesto contrato de Meldorek con la presunta firma de Bonafini, fechado el 28 de diciembre de 2010, que un peritaje calcográfico de la Gendarmería concluyó que era falsa.

Con la copia de ese contrato en su poder, el Supervielle tomó dos decisiones. Guardó el documento de tres carillas -más planos adjuntados como "Anexo Vivienda"- en su bóveda de seguridad, según indicaron a LA NACION tres informantes al tanto de lo ocurrido, y, tras el escándalo, envió más reportes a la unidad antilavado.

A diferencia del BSE, pero en línea con el Credicoop, la cuenta en el Supervielle continúa operativa, aunque adormecida. La fundación adeuda $ 29.200 y en "situación normal"; Meldorek, otros $ 34.000, pero "con problemas" y un atraso de entre 91 a 180 días.

En los bancos

  • Alarma. El Nuevo Banco de Santiago del Estero envió el 19 de marzo de 2010 a la Unidad de Información Financiera (UIF) un reporte de operaciones sospechosas por movimientos dudosos en una cuenta de las Madres.
  • Dudas. La sucursal Villa Crespo del Banco Supervielle afrontó una situación similar el 22 de septiembre por una cuenta de Antártica Argentina SA, vinculada a Pablo Schoklender.
  • Quiebre violento. El Banco Credicoop interrumpió la relación comercial con Sergio Schoklender por los reiterados reclamos de los obreros ante la falta de pago de los sueldos. Quedó abierta una cuenta, con un saldo testimonial.
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