Lázaro Báez en el juicio por lavado de dinero: "Me arrinconaron para que involucrara a Cristina Kirchner"

El empresario aseguró ser víctima de "una campaña atroz" que "convirtió su nombre en sinónimo de testaferro"
El empresario aseguró ser víctima de "una campaña atroz" que "convirtió su nombre en sinónimo de testaferro" Fuente: LA NACION - Crédito: Imagen de TV
Candela Ini
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20 de noviembre de 2019  • 12:44

A poco más de un año del comienzo del juicio por lavado de dinero, el empresario Lázaro Báez, detenido en el penal de Ezeiza desde abril de 2016, declaró hoy por primera vez y negó ser el testaferro de Néstor y Cristina Kirchner. Dijo ser víctima de una "campaña atroz" por parte de los distintos "poderes reales" del país, y negó todas las acusaciones en su contra. Su declaración ante el Tribunal Oral Federal N° 4 duró una hora y no aceptó responder las preguntas del fiscal Abel Córdoba ni de las partes querellantes en esta causa.

"Esta campaña incluyó el encarcelamiento de políticos y empresarios de los medios para quedarse con todo para quedarse con más y más, inventaron causas sobre causas, todos los días una nueva, todos los días en la tapa de medios gráficos, tele. Todos los poderes colaboraron, muchos de sus integrantes seguramente amedrentados en la supuesta lucha contra la corrupción, con total desprecio del Estado de derecho", dijo Báez.

El dueño de la empresa Austral Construcciones planteó que el gobierno de Mauricio Macri lo persiguió y extorsionó a través de los organismos de control del Estado para que involucrara a Cristina y Néstor Kirchner en la trama delictiva. Describió cómo, siempre según su relato, la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) lo presionó a través de la abogada Claudia Balbin, su hijo Santiago Viola, el fiscal Eduardo Miragaya y la subdirectora del organismo, Silvia Majdalani.

"Esto comenzó en abril de 2016, cuando me llevaron a un control oftalmológico que no tenía previsto, en el hospital penitenciario. Se me acercó una mujer muy bien vestida, de cabello largo, de 60 años se identifica como la doctora Balbín, y venía con dos señores de traje. Me dijo trabajar para la AFI con la señora Majdalani", describió Báez. Y continuó su relato: "Ante mi estupor, dijo que si yo colaboraba recuperaría mis empresas y bienes y que recuperaría mi libertad. A cambio tenía que decir que yo era el testaferro de la familia Kirchner, que todo le pertenecía a la expresidenta".

"Dijeron que mi familia sufriría las consecuencias y que terminarían todos presos, hablaban de mis hijos. Además me advirtió que mis empresas terminarían arruinadas, lo que a la postre sucedió. Ustedes me ven en este lugar señores jueces porque ya saben cuál fue mi respuesta", dijo, y agregó: "Jamás diría algo para perjudicar a la expresidenta, menos para perjudicar a los intereses de peronismo".

"La doctora Balbín continuó su estrategia, tomó la defensa de mis hijos, les hizo creer que recusando al juez de la causa iban a protegerme". Y se refirió así a la recusación que había hecho Santiago Viola, abogado de Leandro Báez, contra el juez federal Sebastián Casanello. Viola había denunciado que Casanello había estado en la Quinta de Olivos en 2016 para dialogar con la expresidenta Cristina Kirchner. Dos testigos declararon falsamente sobre esa versión, y luego fueron procesados y elevados a juicio por el delito de falso testimonio. La operación contra Casanello fue mencionada por Báez como parte de la estrategia de Balbín, según él, comandada por Silvia Majdalani.

Báez también dijo que fue uno de los "elegidos" por parte del gobierno macrista y la Justicia para atacar un modelo de país planteado por Néstor Kirchner. "No soy tan engreído para creer que toda esa campaña es por mi", dijo. Y continuó: "Fui uno de los elegidos para atacar el modelo justo y soberano que logró Néstor Kirchner, por haber entendido a la perfección su ideario, y encarnado la pelea contra la cartelización de obra pública, también por encarar la pelea por la ascendencia social".

Al referirse a su supuesto rol de testaferro, ratificó su vínculo con Néstor Kirchner y dijo: "Yo fui, soy y seré amigo de Néstor Kirchner. Nuestro vínculo empezó con mucha anterioridad a que se convirtiera en un político trascendente. Sin embargo y debería resultar obvio, esto no quiere decir bajo ningún concepto que yo fuera su testaferro, ni de él, ni de su familia. Esto fue repetido en muchísimas ocasiones. Lo niego enfática y categóricamente"

Sobre la declaración de Leonardo Fariña como arrepentido en esta causa, y cuyos dichos lo comprometieron en el expediente, Báez dijo: "Estamos en presencia de un mentiroso, que, desesperado por salvarse, tuvo que decir lo que el Gobierno le exigió, para perseguir al peronismo, a la expresidenta y a los empresarios". Luego se refirió a la causa de Dolores, a cargo del juez Alejo Ramos Padilla, donde varios querellantes apuntaron contra la AFI y el ministerio de Justicia por haber buscado influir en las declaraciones de arrepentidos del kirchnerismo.

Se gestó un plan para erigirme en imagen y síntesis de lo llamado corrupción K. Me hicieron tan tristemente famoso que con solo decir 'Lázaro' se sabe de quién se habla
Lázaro Báez

La causa y los acusados

El juicio oral por lavado de dinero contra Báez y una veintena de acusados se reanudó hoy, en la sala AMIA, ante el Tribunal Oral Federal Nº 4 (TOF4).

La audiencia de esta semana estuvo suspendida. Estaba previsto que la semana próxima comenzaran los alegatos, pero el proceso oral todavía se encuentra en la etapa de declaraciones indagatorias.

Los imputados que están dentro del cronograma de indagatorias son el empresario dueño del Grupo Austral Lázaro Báez, el contador Daniel Pérez Gadín, Julio Mendoza, Federico Elaskar, Fabián Rossi, Eduardo Castro y Martín Andrés Eraso, el exempleado del banco suizo Lombard Odier.

Hace tres semanas, Báez, acusado de lavar 60 millones de dólares provenientes de la corrupción, había transmitido, a través de su defensa ante el Tribunal Oral, que quería declarar. Sin embargo, se negó a ser trasladado del penal de Ezeiza.

Días atrás, Leandro Báez, el hijo menor del detenido empresario kirchnerista, aclaró que sigue distanciado de su padre. "Debe salir a aclarar lo que hizo y lo que no hizo", afirmó en una entrevista con el canal Todo Noticias.

En este juicio oral, cuyo objeto es el lavado de 60 millones de dólares a través de una estructura jurídica bancaria y societaria, comenzó hace un año. Hay un total de 25 acusados.

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