
Sigal, un kirchnerista al 98%
Lucas Colonna LA NACION
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"Como prototípico miembro del Frepaso, Eduardo se define más por lo que no es que por lo que es", relata ante LA NACION un miembro fundador de aquel peculiar espacio político. Y enumera: "No es pejotista, pero comparte algunas ideas. No es de izquierda, pero comparte algunas ideas. No es un ultrakirchnerista, pero comparte algunas ideas".
El hombre se refiere a Eduardo Sigal, el actual subsecretario de Integración Económica de la Cancillería, que dejó al desnudo con sus reportes la permanencia de una diplomacia paralela en el vínculo con Venezuela. A juzgar por el cable del escándalo, los presuntos negociados espurios con Caracas deben de haber sido una de aquellas "ideas" que Sigal no comparte. Aunque, en rigor de verdad, el funcionario sí comparta muchas otras más y, como contaron a LA NACION fuentes que lo trataron en los últimos días, se defina a sí mismo en la intimidad como un defensor "del 98%del proyecto que encarnan los Kirchner".
"Si hay algo que no es el gordo , es desleal", dice uno de sus viejos compañeros de ruta de la militancia. Pretende así desterrar la idea de que el funcionario, de 60 años, hubiera procurado hacerle un daño político al Gobierno con su advertencia. La lealtad de Sigal es, puntualmente, con Néstor Kirchner, a quien considera su jefe político directo. Fue Kirchner quien, no bien asumió en mayo de 2003, lo puso en el cargo que hoy ocupa.
Llegó a Kirchner desde el Frepaso. Como senador en la Legislatura bonaerense (desde 1995 hasta 2003) ayudó a instalarlo entre las fuerzas progresistas de la provincia. Sus aportes al proyecto no fueron pocos. Fue uno de los fundadores de la pata "transversal" del kirchnerismo y dio forma a ese espacio, en el que como presidente del Frente Grande aún trabaja junto con Ernesto Gutiérrez y Edgardo De Petri.
Pero, como él mismo repite, su lealtad a los Kirchner no es absoluta. Es del orden "del 98%". El 2% de disenso aún resuena en un cable.






