
Sin respaldos, Blumberg confirmó su candidatura para Buenos Aires
Admitió que dialoga con todos los sectores, desde Macri al PJ anti-K, pero que todavía no logró acuerdos
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"No se preocupen que yo tengo las pelotas suficientes para luchar y cambiar esto", bramó ayer Juan Carlos Blumberg al anunciar su candidatura a gobernador bonaerense (anticipada anteayer por LA NACION), sin más apoyo formal que el de sus colaboradores de la Fundación Axel Blumberg y el de un centenar de seguidores anónimos.
Disputado por distintos sectores políticos hasta que, casi al borde del ballottage porteño, saltó el escándalo de su falso título de ingeniero, Blumberg todavía no pudo cerrar un acuerdo político con ninguno de los dirigentes que se presentarán a los comicios presidenciales del 28 de octubre.
En su enfático discurso, Blumberg prefirió hablar de su compromiso con los vecinos bonaerenses, a los que calificó de "esclavos" porque, según dijo, son "millones de bonaerenses que viven en la miseria, sin educación, sin salud, sin trabajo, en la inseguridad cotidiana, sin una vivienda digna".
Nunca nombró a sus potenciales socios ni fijó plazos para presentar su diseño de campaña ni a su compañero de fórmula.
En una conferencia de prensa en la que el periodismo quedó relegado a un segundo plano porque se convirtió espontáneamente en un acto político, Blumberg fue enfático al plantear sus objetivos, entre los cuales destacó la importancia de luchar por una nueva ley de coparticipación federal.
"Los bonaerenses tenemos el derecho a tener una opción con lealtad al pueblo, que la política cambie de una vez por todas los ejes y la matriz de un estilo de hacer política que hace 20 años se repite en la provincia de Buenos Aires".
A su criterio, los resultados de esos 20 años "están a la vista". Y enumeró que Buenos Aires "concentra los mayores índices de pobreza e indigencia del país, la inseguridad reina por doquier y la droga día a día gana más adeptos y territorios".
"Nadie habla de la corrupción en la provincia de Buenos Aires. Los controles y/o los hombres fallan. Nadie habla de los intendentes que hace más de 20 años se perpetúan en el poder y manejan sus municipios como señores feudales", dijo en uno de los párrafos más aplaudidos por sus seguidores, que gritaban consignas en contra del ex gobernador Eduardo Duhalde.
A pesar de cuestionar los últimos 20 años de la política, especialmente en el conurbano, Blumberg admitió que mantiene conversaciones con el peronismo antikirchnerista surgido en San Luis y afirmó que concurrirá al congreso de ese sector que se realizará el 4 del mes próximo.
Ante la consulta de LA NACION sobre si no era incompatible cuestionar los últimos 20 años de la política bonaerense y, al mismo tiempo dialogar con el justicialismo, respondió: "Cada uno tiene que hacer su autocrítica. Yo me equivoqué con el tema del título, pero qué pasa con Skanska, con la plata de Santa Cruz, con la plata en el baño de la ministra, porque si eso tenía en un baño, qué tendrá en otro lado". Así, enfocó la respuesta hacia el Gobierno, para deleite de su audiencia.
Ante las consultas de la prensa pudo saberse que en las últimas semanas Blumberg entabló diálogo con distintos sectores políticos: desde Mauricio Macri hasta el peronismo de San Luis, pasando por Roberto Lavagna, Ricardo López Murphy, Jorge Sobisch y José Antonio Romero Feris.
Sorprendió al exaltar las virtudes de algunos de sus interlocutores. A Adolfo Rodríguez Saá lo elogió por la cadena de "autopistas" de San Luis. De la gobernación de Jorge Sobisch destacó que "es la única provincia argentina que tiene el 82% móvil de jubilaciones".
Y cuestionó, con una encuesta de la consultora de Ricardo Rouvier en la mano, a sus eventuales rivales bonaerenses. Sin negar que el vicepresidente Daniel Scioli lleva la delantera con 45% de intención de voto, destacó que sigue él con 13%; luego, Luis Patti con el 6,1%; Margarita Stolbizer, 4,5%; Francisco de Narváez, 4%; Jorge Macri, 3,5%; Ricardo Alfonsín, 2,3%; Carlos Raimundi, 2,3%; Jorge Asís, 1,3%, y Jorge Sarghini, 0,3%.
Admitió, según ese relevamiento, que el traspié de su falso título le había restado casi cinco puntos en su intención de voto: "Antes tenía el 20% y después el 15,7, sin siquiera haber anunciado que iba a ser candidato", señaló
En la casi hora que duró la presentación de su candidatura, Blumberg esquivó definir con qué sector político llegará a un acuerdo electoral. "Lo primero es tener el acompañamiento de la gente", dijo al calificarse como "la opción a 20 años de fracaso".
Blumberg estuvo acompañado sólo por la denominada "mesa chica" de su equipo de trabajo de la Fundación Axel Blumberg. Se refería a: Ana María Quintale, Alec Oxenford y Marcelo Pocovi (asesores de las marchas y de la imagen de la fundación), Claudia Nemin (su histórica secretaria), Marcela Rummi (responsable de los equipos técnicos), Daniel Trabado (empresario textil y operador político del grupo) y Aníbal Parra (arquitecto y amigo personal de Blumberg).



