Smartmatic tiene lista una comitiva de 2200 personas

La empresa venezolana, que fue cuestionada por el kirchnerismo, estará a cargo del escrutinio
La empresa venezolana, que fue cuestionada por el kirchnerismo, estará a cargo del escrutinio Fuente: Archivo
Alan Soria Guadalupe
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10 de agosto de 2019  

Con un fuerte rechazo del kirchnerismo y un respaldo firme del Gobierno, la empresa Smartmatic tendrá mañana su debut en el proceso electoral argentino.

La compañía venezolana llega a las elecciones en medio del fuego cruzado por las denuncias sobre la supuesta falta de transparencia en el escrutinio y la transmisión de telegramas.

En las últimas semanas, el Frente de Todos presentó objeciones ante la Cámara Nacional Electoral (CNE) y el juzgado federal de María Servini sobre el software desarrollado por la empresa, en el que no confían porque, según ellos, permitiría al Gobierno "manipular" la difusión de los resultados.

Fundada por tres venezolanos en Estados Unidos, Smartmatic reemplazará a la española Indra, que estuvo al mando del escrutinio desde 1997, pero que perdió la licitación este año tras varios meses de puja y lobby. La empresa será la encargada de incorporar por primera vez nueva tecnología al escrutinio provisorio en respuesta a la decisión del Gobierno de modernizar paulatinamente los procesos tras el intento fallido de reemplazar por ley el sistema de votación de boletas de papel por el de boleta única electrónica.

Aunque el sistema será el mismo de siempre, este año se digitalizará la transmisión de los telegramas confeccionados en las mesas de votación hacia los centros de cómputos del Correo. Hasta ahora, la documentación del escrutinio se trasladaba físicamente y en vehículos desde los centros de votación distribuidos por el país hasta la sede del Correo más cercana, desde donde se enviaba, a su vez, a los centros de cómputos de la entidad en Barracas y Monte Grande para realizar la carga de los votos y luego publicarlos.

El cambio garantizaría, según el Gobierno, una mayor celeridad en el conteo de votos.

El software que se utilizará en esa transmisión y en la carga fue desarrollado por Smartmatic.

El nuevo sistema para el envío de la documentación funcionará en unos 11.000 centros de votación de los 15.000 habilitados en todo el país. En esos 4000 restantes -y en las escuelas donde se registre algún inconveniente en el uso de la tecnología- se implementará el sistema tradicional. Es decir, la documentación se trasladará de manera física.

Pese a que otras dos empresas compitieron para hacerse con el control del escrutinio -y el negocio que representa-, Smartmatic ganó la licitación por haber presentado costos sustancialmente inferiores a lo que pagó el Gobierno en la elección de 2015.

La compañía pidió 16.899.000 dólares, contra 19.235.000 de Indra y 17.899.000 de la catalana Scytl. Hace cuatro años, Indra prestó servicios por 33 millones de dólares. El software de la transmisión digital de los telegramas, en tanto, costó 1,2 millones de dólares.

Aunque causó sorpresa que Smartmatic le arrebatara el control del escrutinio a Indra, poniendo punto final a una relación de 22 años de la española con el Estado argentino, la empresa de origen venezolano, que tiene sede en el Reino Unido, no llegó al país de un momento a otro y ya tenía en su historial experiencia en procesos electorales en localidades del interior y de Buenos Aires.

Fundada en 2000, Smartmatic comenzó a construir su nombre internacional a partir de 2004, cuando participó de un referéndum en la Venezuela de Hugo Chávez. Más tarde, tuvo experiencias en países como Bélgica, Noruega y Estados Unidos. En 2017 abandonó Venezuela en medio de un escándalo tras denunciar que el chavismo había manipulado los resultados de la elección, haciendo públicos números que no eran los escrutados. También hubo revuelo tras su participación en unas elecciones de Filipinas, donde la oposición denunció fallas en escrutinio que no fueron ratificadas por la Justicia local.

Para ese entonces, Smartmatic ya había hecho pie en Córdoba, donde en 2015 proveyó la tecnología para el voto electrónico en las mesas de las ciudades de La Falda y Marcos Juárez para 35.000 electores. En 2017, Smartmatic amplió su trabajo al norte y a parte de la provincia de Buenos Aires, cuando fue seleccionada por la CNE para autenticar por datos biométricos a los votantes en Chaco, Corrientes, Jujuy, Formosa, Misiones y Salta y en 14 municipios del Gran Buenos Aires.

Dos años después, y tras haber ganado la licitación, Smartmatic reclutó a un equipo de 2198 personas para su debut, que la tendrá a cargo del escrutinio en las elecciones primarias, las generales del 27 de octubre y el eventual ballottage, previsto para el 24 de noviembre. Una quincena de esos empleados estarán dedicados a la ciberseguridad de las jornadas electorales ante eventuales intentos de hackeo, una situación que se contempla como escenario posible en los procesos electorales.

El 90% de los empleados de la empresa en el país son argentinos.

Mientras tanto, el kirchnerismo ratifica y expone argumentos técnicos con el objetivo de comprobar que los software que se utilizarán en los comicios son vulnerables y mantiene su pedido a las autoridades para apartar a Smartmatic del proceso electoral. Además, la oposición se quejó por el supuesto incumplimiento del plazo para entregar el software a las autoridades oficiales.ß

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