
Terragno bis
Rodolfo Terragno cruzó ayer los jardines de la residencia presidencial de Olivos con una sensación bien distinta a la que debe de haber sentido hace diez años, cuando el presidente electo era Carlos Menem.
En 1989, Terragno era el "delegado personal" del entonces jefe del Estado, Raúl Alfonsín. De Olivos, viajó a La Rioja para hablar con Menem sobre la fecha en que, anticipadamente, Alfonsín le entregaría el poder.
Fueron varios aquellos encuentros. El entonces caudillesco gobernador riojano recibió a Terragno en todas sus residencias, incluso en el departamento de la calle Posadas 1540, en esta capital, cuando Menem aún era esposo de Zulema Yoma.
Ayer, en el mismo escenario, pero en sentido contrario, Terragno fue protagonista de otra transición: la de Menem a Fernando de la Rúa.
Su presencia en Olivos fue todo un símbolo aunque, en teoría, haya obedecido a su carácter de vicepresidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados.
Según se dijo oficialmente, fue ése el tema dominante del encuentro de ayer entre el tercero y el cuarto presidente de la República que, en forma ininterrumpida desde 1983, se transmitirán el mando.
De la Rúa reclamó a Menem que no se gaste a cuenta de su futura gestión, que se revisen los números del déficit fiscal que a la Alianza le dan el doble que al menemismo y que se instruya a los legisladores del PJ a acelerar la aprobación de las leyes de presupuesto de gastos de la administración nacional y de coparticipación federal de impuestos.
Es que, en Diputados, el PJ será primera minoría hasta diciembre, mientras que, en el Senado, conservará la mayoría durante los dos primeros años del gobierno aliancista.
En 1989, las preocupaciones de Menem frente a la transición que lo tenía como mandatario entrante giraban en torno de la situación de los militares que fueron juzgados durante el gobierno radical, y a los que la gestión peronista terminó indultando; del incremento del número de miembros de la Corte, de cinco a nueve, y de que fuera "constitucionalmente prolijo" el adelantamiento del poder.
"Todo lo que vaya a hacer de hoy en más ha de ser producto de un diálogo sereno, responsable y reflexivo como para no cometer nuevos errores", dijo Menem más de una vez y casi con las mismas palabras, en el lapso comprendido entre su primer triunfo electoral, el 14 de mayo de 1989 y su asunción, 55 días después.
De la Rúa programó su encuentro de ayer con especial dedicación. Por la mañana, tuvo una "reunión preparatoria" en su domicilio de Barrio Norte. Participaron su hermano, Jorge; su primo, Eduardo, Nicolás Gallo, Darío Lopérfido, Cecilia Felgueras y Terragno.
Dicen fuentes de la propia reunión que el gesto adusto de De la Rúa tras su encuentro con Menem -que por todos los medios quería retenerlo un rato más el Olivos- se le advirtió desde temprano, en su casa, cuando deslizó que no quería que la foto con Menem fuera a interpretarse como un nuevo "pacto de Olivos, como aquel por el cual Alfonsín concedió a Menem -reforma constitucional mediante- la oportunidad de quedarse otros cuatro años en el poder.
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