
Todos los cascos azules tienen permiso para usar sus armas
Es una decisión de las Naciones Unidas La discusión en el Congreso no tiene en cuenta los cambios impuestos para las misiones de paz Desde 2000 se realizan acciones militares ante amenazas Es para proteger a civiles
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Resultaba previsible que el Gobierno y el Congreso discutan sobre el envío de tropas a Haití. El origen del debate tendrá que ver con el desconocimiento de las operaciones militares que encaran las Naciones Unidas (ONU).
Por eso, tanto legisladores como funcionarios se centrarán en la función para los cascos azules argentinos, si irán a "mantener la paz" o viajarán a "imponer la paz". Ya se mostró tanto en la Casa Rosada como en el Parlamento el horror que causaba esa última definición, algo que no asusta a nadie en el mundo al tenerse en cuenta que existe un mandato del Consejo de Seguridad aprobado por unanimidad.
No hay fuerza de paz que hoy no tenga como marco legal el capítulo VII de la Carta de la ONU, cuyo título vale recordar: "Acción en caso de amenazas a la paz, quebrantamientos de la paz o actos de agresión".
Desde 2000, las tropas de paz de las Naciones Unidas enfrentan una etapa de cambios formales, tendientes a que puedan hacer creíbles los mandatos del Consejo de Seguridad.
En su página web, las Naciones Unidas informan, de manera didáctica, cuáles son las funciones de una misión de paz. Con la pregunta: "¿Pueden las fuerzas de mantenimiento de la paz emplear la fuerza?", se evacuan varios de los interrogantes planteados ayer en el Senado.
"Las operaciones de mantenimiento de la paz que no cuentan con los recursos y el tamaño suficiente, y cuyas normas para entablar combate sean endebles han resultado ser poco adecuadas para contener a las facciones armadas que surgen en el período posterior a las guerras civiles. En algunos casos, las propias fuerzas de mantenimiento de la paz han sido blanco de ataques y sufrido bajas", explica la ONU.
Y agrega: "El Consejo de Seguridad ha establecido en número creciente operaciones de mantenimiento de la paz sobre la base del capítulo VII de la carta de la ONU, que permite a los miembros de esas operaciones adoptar una posición firme con armamentos para crear un efecto de disuasión.
Salvo por algunos puntos específicos, el mandato aprobado para las misiones a Haití es un texto de forma, utilizado en todas las misiones de cascos azules. Dado que nadie planteó la salida del sistema de seguridad de la ONU, sino que éste fue defendido más de una vez, es poco claro a qué apuntará el debate en el Congreso. ¿O se buscarán cambiar las reglas de los cascos azules de la ONU?
Los Estados Unidos anunciaron ayer que retirará sus 1900 hombres de Haití. América del Sur tiene, finalmente, el turno que esperaba.



