Milei cerró la gira por Israel con la ceremonia de las antorchas y un show propio
El Presidente cantó “Libre” desde el escenario con artistas en el acto por la independencia del país; bailó con un rabino de ultraderecha acusado de racismo
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JERUSALÉN.- Antes de partir de regreso a la Argentina y cuando Donald Trump ya había extendido el alto el fuego con Irán, el presidente Javier Milei se convirtió en el primer extranjero en prender una de las 12 antorchas de la emblemática ceremonia por el 78 aniversario de la Independencia de Israel, enésima distinción que quiso darle el gobierno local para agradecerle su incondicional respaldo en momentos de creciente aislamiento.
En este evento, que se dio por tercera vez en medio de una guerra y estuvo marcado por fuertes polémicas, Milei reiteró su voluntad de trasladar la embajada argentina desde Tel Aviv a Jerusalén “tan pronto como las condiciones lo permitan”.
El Presidente también protagonizó un show con su impronta, que cautivó al público presente en la ceremonia que tuvo lugar en un escenario del legendario Monte Herzl.

Como había hecho durante el ensayo general -cuando algunas imágenes se volvieron virales-, Milei volvió a encender al público entonando en forma apasionada “Libre”, de Nino Bravo, acompañado por dos artistas israelíes.
Entonces, fue ovacionado al grito de “Olé olé olé olé!” por el auditorio. Lo aplaudían el premier israelí, Benjamin Netanyahu, autoridades, algunos ministros de su gobierno de extrema derecha y familiares de las otras once figuras seleccionadas para esta tradicional ceremonia.
Fue un show repleto de simbolismo nacionalista y tonos triunfalistas que, según dijeron a LA NACION periodistas locales, fue usado políticamente por Netanyahu como nunca antes había ocurrido, visto el momento de gran dificultad interna y externa.
En una noche fría y en el evento culminante de su visita de tres días, evidentemente emocionado, Milei agradeció haber sido invitado a prender la última de las 12 antorchas, que representan las 12 tribus de Israel.
“La luz que irradian estas antorchas me recuerdan a los valientes macabeos, quienes no se dejaron amedrentar por el poderío enemigo, sino que hicieron frente y trajeron el milagro de la luz en medio de tanta oscuridad”, dijo.
“De ellos aprendimos que la victoria en el campo de batalla no se da por la cantidad de soldados, sino por las fuerzas que vienen del cielo”, resaltó. Y evocó una enseñanza del general José de San Martín, padre de la independencia argentina, “que dijo seamos libres, que lo demás no importa nada”.

Antes, el Presidente subrayó que “en esta vida hay socios y hay amigos”. “Los socios se unen momentáneamente por un interés utilitario, y luego cada uno sigue su camino. Los amigos, en cambio, forjan lazos inquebrantables para toda la vida, unidos por valores morales compartidos. Tengo la alegría de decir que Argentina e Israel no son meramente socios. Son naciones amigas”, sumó, entre aplausos.
Acto seguido, como había hecho el domingo al llegar, así como en las dos anteriores visitas -en febrero de 2024 y junio de 2025-, ratificó su voluntad de trasladar la embajada argentina de Tel Aviv a Jerusalén, “tan pronto como las condiciones lo permitan”. Se trata de un deseo difícil de realizar porque es necesaria una ley del Parlamento, sin contar que dicha movida va en contra de una resolución de las Naciones Unidas. “Gracias a todos, que dios bendiga a Israel, que dios bendiga a la Argentina, que las fuerzas del cielo nos acompañen y ¡viva la libertad carajo!“, concluyó.
Más allá del clima festivo, el evento, oficial, estuvo desde hace semanas rodeado de polémicas. En el mismo momento, en efecto, hubo otra ceremonia por el mismo aniversario de la Independencia en Tel Aviv, alternativa, democrática y liberal, “para mostrar el retorno a los valores establecidos por los fundadores de Israel en la Declaración de Independencia”.

Fiel reflejo de la controversia, más de 5500 israelíes firmaron una petición instando a los principales canales televisivos de noticias del país a no transmitir la ceremonia. Según informó el diario Haaretz, la petición fue realizada por Zazim, una campaña cívica judío-árabe contra la ocupación y por un acuerdo de paz con los palestinos, y fue iniciada por Yotam Kipnis del Kibbutz Be’eri, cuyos padres y familiares fueron asesinados el 7 de octubre de 2023.
“Este año, el Día de la Independencia se celebrará con un difícil sentimiento de incertidumbre”, podía leerse en la petición, que señalaba que algunos municipios habían cancelado sus festividades por motivos de seguridad -la tregua con Irán está por expirar. “En medio del caos en el que está inmerso este país, el gobierno del 7 de octubre está tratando de reescribir la historia, presentar su ‘imagen de victoria’ y borrar su propia culpa”. La petición cuestionó sobre todo la selección de Gal Hirsch —coordinador para los rehenes del primer ministro Benjamin Netanyahu— que también encendió una antorcha ceremonial. Hirsh fue duramente criticado por los familiares de los rehenes de Gaza, así como por los propios supervivientes del cautiverio, por denunciar las protestas por su liberación. No casulmente se oyeron algunos silbidos cuando apareció sobre el escenario.
Además, tal como se informó, causó escándalo que encendiera una antorcha Avraham Zarbiv, un juez rabínico israelí de ultraderecha, racista, que celebró haber arrasado edificios en Gaza. Zarbiv bailó en un momento efusivamente junto a Milei al final de la ceremonia. Entre las demás figuras que prendieron antorchas hubo una médica, un chef, soldados heridos en combate y un empresario de la más que floreciente industria high-tech local.
En una jornada en la que se recordaron los caídos en defensa de Israel y por actos de terrorismo, hubo protestas en diversas ceremonias. En una dos manifestantes agitaron carteles que decían “Gobierno de la Muerte” durante el discurso del Ministro de Aliá e Integración, Ofir Sofer. En una de las más importantes en el cementerio militar del Monte Herzl, fue interrumpido incluso un discurso de Netanyahu, que aseguró que el régimen de los ayatollahs iraníes “preparaba un nuevo Holocausto”, cuando alguien gritó: “¡Hubo rehenes que murieron en túneles!" (de Gaza), en una implícita acusación a Netanyahu de no haber jamás querido negociar sino preferido una violenta represalia militar, que causó más de 72.000 muertos, la mayoría civiles, mujeres y niños, según cifras de la ONU.
“Israel es un país tapado de problemas y Milei vino a Israel esencialmente a prender una antorcha en uno de los eventos por la Independencia, se puso a cantar y eso le gusta al público porque lo extravagante tiene siempre alto impacto, pero la situación en Israel es muy complicada porque está perdiendo legitimidad internacional: cada vez hay más oposición a Israel en todo el mundo”, comentó a LA NACION el politólgo argentino israelí Mario Szanjder, profesor emérito de Ciencias Políticas de la Universidad Hebrea de Jerusalén. “Y para Netanyahu su visita ha sido un respiro mediático-retórico, porque así puede demostrar que a contramano de las estadísticas que ven cómo descienden los apoyos a Israel en Estados Unidos y en Europa, puede decir que hay una excepción: Milei”, apuntó. “Es el juego de la retórica y la visita de un amigo como Milei, el único, le sirve a Netanyahu”, sumó.
Coincidió Anna Barsky, que en el diario Ma’ariv, en un artículo titulado “Javier de otro planeta”, al subrayar la firma de los llamados ‘Acuerdos de Isaac’, escribió que el oficialismo ve esta visita “como una fuente de logros diplomáticos prácticos y un mensaje a la comunidad internacional de que Israel todavía tiene aliados que están dispuestos a estar públicamente a su lado”.
Asi como apenas llegó, el domingo, fue al Muro de los Lamentos, antes de subirse de nuevo al avión oficial para emprender el regreso, el Presidente volvió al lugar más sagrado del judaísmo para despedirse. Allí, tuvo un último baño de multitud.
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