
Un anuncio realizado con toda la pompa
Ceremonia: la construcción del Pentágono local había sido lanzada por Menem en un acto oficial, ante ministros y militares, en 1996.
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El 22 de noviembre de 1996, el presidente Menem hizo dos anuncios: la construcción de un Pentágono argentino, que concentraría a los estados mayores de las tres Fuerzas Armadas, al Estado Mayor Conjunto y al Ministerio de Defensa, y la marcha atrás con la realización de la denominada ciudad judicial, en la zona de Retiro.
El jefe del Estado hizo ambos anuncios en el Salón Blanco de la Casa Rosada ante buena parte de las máximas autoridades del Gobierno y los comandantes de las FF. AA., en el contexto del programa de reestructuración militar, cuyo proyecto de ley aún está pendiente de debate en el Congreso.
Noviembre de 1996 no fue un mes más de la gestión de Menem al frente del Gobierno. Sus anuncios fueron realizados en un contexto político signado por los siguientes hechos:
- El gobernador Eduardo Duhalde había encabezado un importante acto en la cancha de Racing Club, en el que ratificó sus aspiraciones presidenciales.
- Domingo Cavallo ya hacía cuatro meses que había dejado de ser ministro y la emprendía a gusto contra sus otrora pares en el Gobierno, entre ellos, Carlos Corach, a quien acusaba de controlar a jueces federales. Acto seguido, dudó de la honestidad de su sucesor en Economía, Roque Fernández.
- Desde la vereda sindical, la cosa no venía menos tranquila, pues la cúpula de la CGT ya había convocado a un paro nacional que se realizó, finalmente, el 26 de diciembre de ese año.
- Como si no hubiera pasado el tiempo, Menem amenazaba entonces con obtener la reforma laboral por decreto.
En medio de ese clima, saltó a la luz el anuncio del Pentágono argentino. Se dijo que se construiría en Villa Martelli, en la ex sede del Batallón 601 y centro del primer levantamiento que protagonizó el coronel Mohamed Alí Seineldín.
En ese sector de aproximadamente 50 hectáreas, se invertirían entre 70 y 150.000.000 de dólares de los 300 millones que el Estado iba a ahorrarse al desistir de la edificación de la ciudad judicial.
El grupo encargado de la elaboración del proyecto vio su tarea agilizada gracias a cierta información existente en Defensa, de la época cuando Raúl Alfonsín decidió impulsar el traslado de la Capital a Viedma. Para entonces, se había requerido a los responsables de la Fuerzas Armadas un informe en cuanto a sus necesidades de espacio y de personal.
La voluntad del ex presidente no tuco su correlato en el Congreso y esa información quedó archivada en Defensa. Años más tarde, esos datos fueron reflotados por los actuales funcionarios del área para dar vida al que iba a ser el hermano menor del Pentágono norteamericano.
Desde aquel anunció, sólo se cumplió la mudanza de Defensa al Edificio Libertador. Ocupa los pisos 11, 12 y 13. El general Balza tiene sus oficinas en el 3er piso de esa sede, bastante alejado del despacho de Jorge Domínguez.
Ascensores embotellados
Llegar a cualquiera de los dos altos pisos que ocupa el Ministerio de Defensa en el Edificio Libertador no es una tarea sencilla, porque los ascensores no abundan.
El que utilizan el ministro Jorge Domínguez, los secretarios y las autoridades del Ejército es coqueto, tiene las paredes revestidas de madera, pero es muy pequeño. Como lo maneja una ascensorista, sólo pueden viajar, con cierta comodidad, apenas tres personas.
Los restantes ascensores, con paredes metalizadas, son más amplios, pero están ubicados a unos cuantos metros de la puerta principal y suelen demorar, porque atienden al tránsito de todo el edificio.
Por la gran superficie que caracteriza cada piso del Libertador, los colaboradores de Domínguez acostumbran a aguardar en la puerta a quienes tienen una entrevista con el ministro, para evitar que se pierdan en el edificio, en el que puede no resultar sencillo encontrar la salida.
El despacho de Domínguez es fácil de distinguir porque siempre tiene dos guardias en la puerta. Es una sala muy amplia, con una mesa de trabajo, un living y un escritorio, sin ninguna separación. Todo tiene aspecto de nuevo, pues los pisos que hoy ocupa Defensa fueron refaccionados a comienzos del año último. El problema es que si uno no está advertido de la demora de los ascensores, puede llegar a perder la audiencia.
Juntos
- Dimensiones: el Edificio Libertador tiene cuatro cuerpos, de dos alas cada uno. De sus 18 pisos, el Ministerio de Defensa ocupó dos el año último y, uno, el Estado Mayor Conjunto. En las 15 plantas restantes funcionarían el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, según la nueva propuesta que reemplazaría al Pentágono de Villa Martelli.
- Espacio: en Defensa afirman que el edificio Libertad (Armada) "tiene vacía casi el 50 por ciento de su capacidad" y que algo similar ocurre con el Cóndor (sede de la Fuerza Aérea).
- Dificultades: a pesar de la resistencia que genera en las FF.AA. la convivencia en un único inmueble, en el Gobierno recuerdan que transformaciones de ese tipo también fueron traumáticas en otro países.
- Confesión: paralelamente, en despachos militares se admite, aunque en voz muy baja, que uno de los errores de la guerra de las Malvinas fue el distanciamiento físico entre las fuerzas.
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