
Un dirigente que tiene en la mira la Casa Rosada
1 minuto de lectura'
Angel Rozas ante quien quiera escucharlo que aspira a más. Quiere ser presidente de la Nación en 2007 y hacia ese objetivo apuntan todos sus esfuerzos en la arena política desde hace ya más de una década.
Trazó su fortaleza en las lides radicales desde el Chaco, donde asumió como gobernador en 1995, obtuvo su reelección en 1999 y dejó la provincia al mando de su hasta entonces vicegobernador y delfín, Roy Nikisch, el 18 de septiembre último.
Durante su primera gestión como gobernador, Rozas cultivó un estilo paternal y populista para conquistar a un electorado de tradición peronista. Luego, con la crisis de la Alianza y el colapso económico, político y social de fines de 2001 cambió la óptica: se concentró en un eje a priori simple, pero casi útopico por entonces: pagar los salarios en término.
Alejado ya de la gobernación, pero con las riendas oficiales del partido radical en sus manos, Rozas lanzó un apoyo crítico al presidente Néstor Kirchner. "Ser oposición no significa oponerse a lo bueno", resumió.
"Voy a acompañar las políticas progresistas que encare este gobierno, pero con la misma fuerza voy a reclamar públicamente por las que no comparta", afirmó.
Rozas asumió la jefatura de la UCR cuatro semanas antes de la renuncia del ex presidente Fernando de la Rúa, en la peor crisis radical.
Desde entonces aspiró a su reelección para intentar dos objetivos complejos: resucitar al partido radical como opción de poder y encabezar luego la ofensiva para recuperar la Casa Rosada."Yo tengo vocación de poder. Aspiro a ser presidente de los argentinos, y hace mucho tiempo que estoy convencido de que lo voy a lograr", dice, sin ruborizarse.
Resistente y ambicioso
Ni siquiera el escándalo por los polémicos comicios internos entre Leopoldo Moreau y Rodolfo Terragno, con acusaciones cruzadas, logró derribarlo. Tambaleó, pero siguió adelante.
Tampoco parecieron afectarlo demasiado en sus ansias de poder las escisiones por ambos flancos del partido radical de Ricardo López Murphy y de Elisa Carrió, cuya llegada a la política nacional se produjo de su mano para la Convención Constituyente de Santa Fe, en 1994.
Sólo durante unos pocos meses pareció dudar. En junio de 2002, cuando los reclamos de la sociedad por un recambio político resonaban por las calles ofreció dar un paso al costado. "Una buena alternativa para movilizar al partido y dar más legitimidad a sus dirigentes sería elegir todos los cargos, incluido el del comité nacional", dijo. Pero pronto dejó atrás sus propias palabras.
Reunificar el partido, recuperar la identidad radical y cimentar la credibilidad política volvieron a ser sus propuestas. "La UCR no puede vivir autoflagelándose", afirmó en junio de 2002. Y siguió adelante.
1- 2
En medio de la interna, Patricia Bullrich se reunió con Karina Milei
- 3
Veto a una candidata a jueza: Patricia Bullrich le ofreció su renuncia a Javier Milei y el bloque quedó en estado de deliberación
- 4
Hugo Moyano le vendió un predio de 11 hectáreas al Club Tigre a partir de una gestión de Sergio Massa

