Un enviado del Papa beatificó al obispo Angelelli y a los otros tres "mártires riojanos"

Enrique Angelelli
Enrique Angelelli
El cardenal Becciú cuestionó la "persecución religiosa" durante la dictadura; los beatos quedaron a un paso de ser santos
Mariano De Vedia
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28 de abril de 2019  

Al pie de los cerros, bajo un sol radiante y un clima que traslucía fervor y emoción, el cardenal Ángelo Becciú presidió ayer, en la capital de La Rioja y como enviado del papa Francisco, la misa de beatificación de los cuatro mártires riojanos: el obispo Enrique Angelelli, los sacerdotes Gabriel Longueville y Carlos de Dios Murias y el padre de familia Wenceslao Pedernera, víctimas de la dictadura militar.

Ante miles de fieles, que colmaron el Parque de la Ciudad, el enviado de Francisco declaró que los nuevos beatos argentinos, que quedaron a un paso de ser declarados santos, fueron "asesinados en 1976 debido a su diligente actividad de promoción de la justicia cristiana durante el período de la dictadura militar, marcado por un clima político y social incandescente, que también tenía claros rasgos de persecución religiosa".

Becciú, que preside en Roma la Congregación de las Causas de los Santos, recordó en su homilía que "el régimen dictatorial consideraba sospechosa cualquier forma de defensa de la justicia social".

Tuvo, también, palabras para quienes desde la propia Iglesia mostraron resistencia a la decisión de Francisco de proclamar mártires a Angelelli y sus compañeros. "Oficialmente, el poder político se profesaba respetuoso, incluso defensor, de la religión cristiana, e intentaba instrumentalizarla, pretendiendo una actitud servil por parte del clero y pasiva por parte de los fieles", dijo el cardenal Becciú, al cuestionar la dictadura.

Entre otros miembros del Episcopado, acompañaban al enviado del Papa los arzobispos de La Rioja, Dante Braida; de Buenos Aires, cardenal Mario Poli, y de Mendoza, Marcelo Colombo, antecesor de Braida en la diócesis riojana y decidido impulsor de la causa de beatificación de Angelelli.

Participaron, además, sacerdotes y exsacerdotes que compartieron la actividad pastoral con el mártir Angelelli, como el entonces padre Arturo Pinto, quien lo acompañó en la camioneta en su último y trágico viaje. El obispo murió como resultado de un accidente provocado y planificado, según comprobó la Justicia y reconoció la Santa Sede.

Asistieron también a la misa de beatificación las hermanas del religioso franciscano conventual Murias, familiares del padre Longueville, que viajaron especialmente de Francia, y la esposa e hijas del laico Wenceslao Pedernera.

Entre las autoridades políticas se encontraban la vicepresidenta, Gabriela Michetti; el secretario de Culto, Alfredo Abriani, y los gobernadores Sergio Casas (La Rioja), Lucía Corpacci (Catamarca), Juan Schiaretti (Córdoba) y Juan Manuel Urtubey (Salta), además del presidente del PJ, José Luis Gioja.

"El beato Enrique Angelelli fue un pastor valiente y celoso que, nada más llegar a La Rioja, empezó a trabajar con gran celo para socorrer a una población muy pobre y víctima de injusticias", describió Becciú. Afirmó que los cuatro beatos son modelos de vida cristiana y mártires del Concilio Vaticano II, por cuyas enseñanzas bregaron en todas sus acciones.

Una gigantografía con la foto de los cuatro mártires se descubrió en la ceremonia, bajo una lluvia de aplausos, luego de la lectura de una síntesis biográfica de cada uno, que recordó los momentos en que entregaron sus vidas.

Los padres Murias y Longueville fueron secuestrados por una patrulla paramilitar en la parroquia El Salvador, de Chamical, el 18 de julio de 1976, y sus cuerpos aparecieron ultimados a balazos dos días después a la vera de las vías del ferrocarril.

El 25 de julio el laico Wenceslao fue acribillado en la puerta de su casa, en Sañogasta, delante de su esposa y sus tres hijas, menores de seis años. Y el 4 de agosto, al regresar de Chamical, adonde había ido para presidir las exequias de los dos curas y recoger testimonios para investigar qué les había pasado, se produjo el vuelco fatal y planificado del obispo Angelelli.

Hoy, varios obispos argentinos que se encuentran en Roma para visitar al papa Francisco celebrarán una misa por la beatificación de los mártires riojanos, presidida por el arzobispo de Bahía Blanca, monseñor Carlos Azpiroz.

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