Un general de brigada que llegó temprano a la cima del Ejército
Le faltaban cuatro años para ser general de división, pero Kirchner lo ascendió; su breve paso por Santa Cruz
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Después de trece años, el Ejército vuelve a ser conducido por un hombre del arma de Caballería: el general de brigada Roberto Fernando Bendini sucedió el miércoles último al teniente general Ricardo Brinzoni (Artillería), que había recibido en diciembre de 1999 el mando de manos de su camarada, el teniente general Martín Balza, que estuvo al frente de la institución durante nueve de los diez años y medio de la gestión presidencial de Carlos Menem.
Quizá por el escaso tiempo en que el teniente general Isidro Cáceres condujo la fuerza -12 de julio de 1989 y 21 de marzo de 1990, cuando murió por un problema cardíaco- es que, para algunos oficiales consultados, el último hombre de la Caballería que manejó el Ejército fue el teniente general Jorge Arguindeguy (también fallecido), puesto en funciones en 1983 por el entonces presidente Raúl Alfonsín.
La conmoción interna que se produjo por el profundo recambio de las cúpulas de las Fuerzas Armadas hizo difícil reconstruir la personalidad de este general que llegó al Edificio Libertador desde la Patagonia, donde se desempeñó hasta hace menos de dos semanas como comandante de la XI Brigada Mecanizada, en Río Gallegos.
Es que aún no se apagaron las pasiones por el inédito pase a retiro de 20 de los 37 generales con mando en el país. Circunstancia difícil para que una persona pueda referirse objetivamente sobre otra.
Entre quienes permanecen en la cima del manejo militar y quienes lo han tratado desde su juventud, tanto en la intimidad del Ejército como fuera de él, reconocen en Bendini a un "excelente profesional" y a "una buena persona". Y con dos cualidades, quizá centrales para los días que le tocaron vivir y para los que deberá afrontar: "Es estoico y escucha mucho", sostienen.
Ascenso anticipado
Llega tempranamente a ocupar el puesto más importante de su carrera militar. Le faltaban al menos cuatro años para llegar a general de división, el umbral para llegar a conducir el Ejército. El lapso en el que el hombre de armas va tomando más experiencia en el manejo de tropa numerosa. No es lo mismo liderar una brigada o una unidad que puede tener 600 hombres que un cuerpo que supera varias veces esa cantidad y cuya jurisdicción abarca más de una provincia, lo que permite adquirir experiencia en el trato con los políticos.
De 58 años, casado, padre de cuatro hijas, debido a su carrera Bendini trascendió varias veces la frontera argentina.
Entre agosto de 1988 y agosto de 1989 fue observador militar y segundo jefe de Operaciones en el Estado Mayor del Grupo de Observadores Militares de las Naciones Unidas en la frontera entre Irán e Irak. En 1993 se desempeñó como jefe del Batallón Argentino III, en Croacia, bajo el paraguas de las misiones de paz de las Naciones Unidas.
Y también fue el representante argentino en la reunión para organizar las fuerzas armadas de paz en Bosnia-Herzegovina.
Entre marzo de 1997 y junio de 1998 cursó la Escuela de Guerra del Ejército de los Estados Unidos. También cursó Derecho Internacional de los Conflictos Armados en San Remo, Italia. Entre junio de 1998 y julio de 1999 fue agregado militar adjunto en Washington. Fue su último destino en el exterior.
"A estudiar al exterior o a representar al país en misiones nacionales o internacionales siempre se envió a los mejores soldados que tuvieron las Fuerzas Armadas", fue la explicación dada por un militar de alta graduación que pidió reserva de su nombre.
Así, la fuente consultada destacó que quiso mostrar que "Bendini no es un militar que llega al Ejército porque es amigo de un político de turno, como algunos quisieron simplificar". Es que por haber estudiado en Santa Cruz, en un momento se especuló que Bendini tenía vínculos estrechos con Kirchner.
De todas maneras, ni siquiera él mismo niega sus buenos contactos con algunos de los dirigentes patagónicos que llegaron de la mano de Néstor Kirchner al gabinete nacional la semana última.
Es que entre sus muchos destinos en el interior del país, desde que se graduó de subteniente del Colegio Militar de la Nación en 1968 como parte de la promoción 100a., estuvo dos veces en Santa Cruz.
Entre 1991 y 1992 fue jefe del Regimiento de Caballería de Tanques 11 de Puerto Santa Cruz y entre marzo de 2001 (apenas tres meses después de ascender a general de brigada) y el viernes 23 de mayo fue el comandante de la XI Brigada Mecanizada, en la ciudad santacruceña de Río Gallegos.
Estudios de la Patagonia
Paralelamente con su tarea militar lideró un centro de estudios estratégicos del que participaba la sociedad civil y que dejó escritos al menos dos estudios: "La articulación de la Patagonia para un desarrollo sustentable" y "La Patagonia, objetivo estratégico".
Según relató Brinzoni el año último a LA NACION, "Santa Cruz fue convertido por el general Galtieri, en la década del 70, en el destino al que iban los mejores oficiales para quitarle la mala fama de que era un castigo. Así me lo dijo a mí el propio Galtieri cuando me mandó al Sur".
El comentario al margen de una entrevista que le había dado a LA NACION, quizás ilustre mejor que muchas palabras el motivo por el cual Brinzoni decidió elegir a Bendini, en 2001, para comandar la XI Brigada Mecanizada, donde en 1980 el ahora teniente general retirado se desempeñó como oficial logístico.
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