Un largo y solitario trajinar por los tribunales, el futuro que le aguarda

Hugo Alconada Mon
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26 de junio de 2015  

Transcurridos más de quince años desde el último día del menemismo en el poder, María Julia Alsogaray y Víctor Alderete aún desfilan por los tribunales. Ahora Amado Boudou deberá mirarse en ese espejo.

Ex titular de la Anses, ex ministro de Economía y actual vicepresidente de la Nación, Boudou sabe que lo esperan en Comodoro Py, donde los operadores judiciales del Gobierno lo abandonaron a su suerte. Y él, encima, acumuló promesas incumplidas.

No sólo eso. Boudou se quedó sin el estudio jurídico "premium" que lo defendía. Porque en plena pelea entre la Casa Rosada, la ex SIDE y el "Partido Judicial", como calificó la Presidenta a los jueces y fiscales díscolos a principios de este año, el estudio de Darío Richarte y Diego Pirota optó por preservar sus puentes con Tribunales y renunció a la defensa del vicepresidente. Así, Boudou quedó abandonado a su suerte. Descastado.

Lo sabe él y lo avizora su socio, José María Núñez Carmona, con muchos kilos más y algunos problemas cardíacos, que comenzó a invertir en Málaga, España. Y lo sabe y lo avizora Alejandro Vandenbroele, que ya sobrellevó 26 días detenido en una celda sin luz natural en Mendoza, a pedido de la justicia uruguaya, que reclama su extradición para indagarlo por presunto lavado de activos.

Pero Boudou ni siquiera debe mirar hacia Montevideo para saber qué le espera. Porque, al igual que en el caso Ciccone, también deberá explicarle a un tribunal oral la presunta falsificación de documentos de un viejo auto para, al parecer, perjudicar a su ex mujer, Daniela Andriuolo, en el reparto de bienes cuando se divorciaron.

A la hora de revolver en su pasado, la Justicia también lo investiga por un plan de viviendas que impulsó como secretario de Hacienda del Partido de la Costa. Se cobraron millones, pero las obras nunca se completaron.

Y como si eso fuera poco, Boudou también afronta una pesquisa, junto con sus padres, hermanos y su ex pareja Agustina Kämpfer, por enriquecimiento ilícito, que él pretendió justificar, por ejemplo, con un supuesto campo de 62.000 hectáreas de su abuelo en Paraguay. El problema es que la prensa guaraní alertó que eso era mentira. Entonces corrigió su versión. Dijo que su abuelo sólo arrendaba esas tierras, aunque la prensa paraguaya constató, después, que esas tierras eran parte de una reserva natural.

No fue su único traspié judicial con la verdad. En el expediente por Ciccone, por ejemplo, siempre dijo que su departamento en el complejo River View de Puerto Madero se lo alquiló a un socio de Vandenbroele, Fabián Carosso Donatiello, pero el contrato nunca apareció. Hasta que al fin presentó una supuesta copia, pero con una firma falsa.

Por eso, y por otras varias causas penales en marcha -por el presunto cobro de coimas en el canje de la deuda pública de Formosa, por operaciones en la Anses, por un viaje en un helicóptero, por la compra de 19 autos en el Ministerio de Economía-, Boudou se sabe en problemas.

Lo sabe desde que la Presidenta tuvo la oportunidad de liquidar el caso Ciccone y rescatarlo de la ciénaga judicial y no lo hizo, según reconstruyó LA NACION sobre la base de los protagonistas de aquel episodio.

Ocurrió a fines de 2012, cuando la Cámara Federal definió si validaba o nulificaba el testimonio de Laura Muñoz, quien como esposa de Vandenbroele había testificado en contra de su marido.

El mensaje que recibió la Presidenta de los operadores judiciales fue que podían rescatarlo. Que conllevaría un costo político, pero que la solución estaba allí, al alcance de la mano. Pero, con Carlos Zannini a su lado, ella no dio la orden. Al contrario, sacó el pie del acelerador.

Ése fue el principio del fin para Boudou. Que debe recordar que tanto Alderete como Alsogaray pasaron por la cárcel. Que con ella comparte orígenes en la UCeDé. Y que ayer, mientras Casación rechazaba su último recurso para evitar el juicio oral, el Tribunal Federal N° 6 inició otro juicio oral contra Alderete por corrupción en el PAMI. Si su futuro se refleja en ese espejo ingrato, Boudou desfilará por Tribunales hasta 2031 o más allá.

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