
Un susto en pleno vuelo
1 minuto de lectura'
El avión presidencial T-02 en el que viajaba ayer el ministro del Interior, Carlos Corach, rumbo al Paraguay realizó un aterrizaje de emergencia en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza por desperfectos técnicos, luego de 15 minutos de comenzado el vuelo, sin que ninguno de los pasajeros sufriera lesiones.
Superado el inconveniente, Corach, en Ezeiza, abordó un avión de la Fuerza Aérea, en el que continuó, a las 9.15, el viaje hacia la capital paraguaya, donde se reunió con sus pares de ese país y de Brasil para analizar los problemas de seguridad en la triple frontera (de lo que se informa en esta página).
El subsecretario de Prensa de la Presidencia, Jorge Azcárate, informó a la agencia DyN que el ministro, junto con algunos de sus colaboradores, "partió a las 8 desde el aeroparque metropolitano y a los quince minutos de vuelo se detectó un desperfecto, por lo que se aconsejó no seguir el viaje", disponiéndose el aterrizaje en el aeropuerto internacional de Ezeiza.
Inconveniente en los flaps
Azcárate explicó que se trató de un inconveniente menor, "un problema en los flaps, el sistema de frenos" de la máquina presidencial, y precisó que "no pasó nada, fue sólo un aterrizaje por precaución".
Luego de regresar a Ezeiza, Corach y sus acompañantes descendieron del avión presidencial y abordaron una máquina de la Fuerza Aérea que había sido enviada desde la base aérea de El Palomar, en la que reemprendieron su viaje a Asunción, a las 9.15, dijo el funcionario.
El T-02, utilizado habitualmente por los ministros del Poder Ejecutivo y por el presidente Carlos Menem, ya había sufrido varios inconvenientes (ver aparte).
El avión quedó en Ezeiza, donde fue sometido a una inspección técnica y para reparar los flaps, alerones de las alas, que son accionados por un sistema mecánico para que actúen como frenos para el aterrizaje.
Raid de accidentes en el avión presidencial
El avión modelo F-28, fabricado por la holandesa Fokker y perteneciente a la Presidencia de la Nación, no es la primera vez que sufre inconvenientes o accidentes durante sus varios vuelos anuales.
Cada vez más utilizados por los ministros, y menos por el presidente Carlos Menem, el Tango-02 y sus hermanos han protagonizado accidentes que en ninguno de los casos, fortuna mediante, produjeron víctimas.
A comienzos de 1991, cuando partía desde Nueva York rumbo a Buenos Aires, el Tango-01, con el Presidente y su comitiva a bordo, descendió en forma abrupta cerca de 2000 pies (610 metros), debido a un problema en una de sus turbinas. Posteriormente, el mismo aparato sufrió la rotura de un parabrisas durante un viaje a Malasia, lo que produjo una despresurización dentro de la aeronave.
Un percance similar tuvo el Tango- 02 cuando intentó llevar al hoy ex ministro de Acción Social Julio César Aráoz a Chubut. Debió regresar por cuestiones de seguridad.
En 1992, sobre la cordillera y de regreso a Buenos Aires, el pánico se apoderó de los pasajeros del avión presidencial cuando por una hora y media soportó una fuerte tormenta.
El 5 de noviembre de 1993, el tren de aterrizaje del Tango-04, por centímetros no llegó a la capa asfáltica del aeropuerto de Tartagal. El mal cálculo produjo la rotura del amortiguador y las ruedas quedaron sueltas, la nave se ladeó y una de sus alas tocó tierra. El impulso provocó un desplazamiento de 500 metros con el ministro de Salud, Alberto Mazza, en el interior de la aeronave.
Dos semanas después, el remolque que ubicaba al Tango-01 en la pista de Ezeiza sufrió un incendio. Por demostración de fuerza o precaución, el siniestro fue sofocado por seis autobombas. Minutos después, el avión despegó hacia Holanda.
Cambio de modelo
Las numerosas horas de vuelo y la seguidilla de accidentes llevaron a Menem, en marzo de 1994, a adquirir un Boeing 757, por entonces el avión más moderno y seguro del mundo.
Los 66.000.000 de dólares de su costo no impidieron que el 4 de julio de 1995, el Tango-01 Malvinas Argentinas enterrara su rueda derecha en el barro, en la cabecera norte del aeropuerto de Formosa. Sólo viajaban los tripulantes en vuelo de instrucción para familiarizarse con los aeropuertos argentinos.
En esta misma provincia, el 18 de septiembre de 1993, el helicóptero presidencial, con el primer mandatario a bordo, se desplomó sobre una casa de adobe en Pozo del Mortero. Meses después, el Gobierno ordenó la compra de un Sikorsky Black Hawk S70-A, que reemplazó al devaluado Chinook, previo pago de 16.000.000 de dólares.
El Boeing 757 volvió a protagonizar un incidente, en agosto de 1994. En una escala en San Luis, con destino en Santiago, el Tango-01 debió realizar un segundo intento de aterrizaje al ser desplazado por una ráfaga del chorrillero, como se denomina al fuerte viento puntano. En el avión viajaban Menem y el canciller Guido Di Tella.





