
Un tema en retirada
La crítica postura que asumió al cuestionar el costo que el pago de los servicios de la deuda externa imprime a la recuperación económica habría servido a Eduardo Duhalde para comenzar a revertir su caída en la intención de voto, especialmente, entre la clase media, según aseguraron a La Nación allegados al gobernador.
Los datos se desprenden de las últimas mediciones que recibió el candidato del PJ, realizadas luego de haber reclamado una ayuda de los países desarrollados, que indican que un alto porcentaje de encuestados pertenecientes a esa franja social (la más reticente a su postulación) está de acuerdo con el tipo de planteo realizado por el dirigente bonaerense.
Aunque el grado de adhesión que recogió al respecto no se traduce en la misma dimensión al momento de consultar sobre el voto, la muestra indica -siempre a juicio de sus colaboradores- que ganó en imagen.
Entusiasmo
Esta comprobación entusiasmó al equipo de campaña del candidato que decidió mantener, en lo central, esta línea discursiva, aunque con progresivos matices hasta alejarse del resbaladizo tema de la deuda. Es que, más allá de esos puntos ganados en algún sondeo, la presión que el candidato recibió del establishment lo convenció de no tensar más esa cuerda.
Así es que, como parte de una elegante retirada, Duhalde centrará por unos días sus críticas hacia los banqueros para trabajar sobre un encono generalizado. Los culpará de no hacer nada para abaratar las tasas y de abandonar a su suerte a las Pyme. Con su visita al Vaticano, dejará de pedir a los países poderosos ayuda para la deuda, para reclamar que dejen de subsidiar a sectores que generan distorsiones y golpean la competitividad de la agricultura argentina, entre otras áreas.
Con esa postura aspira a que como presidente electo pueda participar en la Ronda del Milenio, que discutirá la política de subsidios, en noviembre en Seattle, Estados Unidos.






