
Una cirugía de rutina, con pocos riesgos y con excelente pronóstico
Así describen los especialistas la tiroidectomía a la que será sometida hoy la jefa del Estado
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A las 8 de la mañana de hoy, un equipo quirúrgico de ocho profesionales comandado por el doctor Pedro Saco dará inicio en el Hospital Austral, en Pilar, a la cirugía que le ha sido indicada a la presidenta Cristina Kirchner para la extirpación del cáncer de tiroides que le fue diagnosticado el 22 de diciembre.
La cirugía llamada tiroidectomía total insume de dos a tres horas, si se toma en cuenta el tiempo que demanda la preparación prequirúrgica y la aplicación de la anestesia (general). Es una operación sencilla, de aplicación rutinaria para casos como el de la Presidenta, y con riesgos asociados menores y muy poco frecuentes.
"La Presidenta tiene un carcinoma de excelente pronóstico, ya que se encuentra localizado, sin metástasis y sin afectar a los ganglios, y la cirugía que se le ha propuesto, la cirugía de resección completa de la glándula tiroides, es el tratamiento estándar", dijo a LA NACION el doctor Marcelo Figari, jefe de la Sección Cabeza y Cuello, del Servicio de Cirugía General del Hospital Italiano.
Su colega, el doctor Adrian Cameron, cirujano del Sector de Cabeza y Cuello del Servicio de Cirugía General del Hospital Británico, coincidió: "Es una cirugía programada y habitual, en la que es excepcional que ocurra un evento [adverso] importante". Hospitales de comunidad, como el Italiano o el Británico, pueden realizar al año unas 200 cirugías como la que enfrentará hoy la Presidenta.
En el quirófano
Una vez dentro del área de cirugía del Austral, Cristina Kirchner iniciará la rutina que debe atravesar quien se somete a una cirugía con anestesia general. "Allí se le coloca un suero, se charla un poco con la paciente para relajarla, y si hay mucha tensión, se puede dar un sedante liviano para que entre al quirófano más tranquila", relató Cameron.
Una vez en el quirófano y tras ser colocados todos los dispositivos de monitoreo de sus signos vitales, se le administran por vía endovenosa las drogas anestésicas. Cuando se constata que éstas han hecho efecto, se conecta a la paciente a un respirador. Entonces comienza la cirugía.
"La incisión se realiza aprovechando alguna línea natural o algún pliegue de la piel del cuello, para disimularla; tiene la forma de una sonrisa leve y mide no más de seis centímetros", describió Cameron. "La glándula tiroides es un órgano muy ricamente vascularizado, por lo que la cirugía consiste básicamente en la interrupción de todas las arterias que ingresan y las venas que salen de la glándula, preservando elementos vecinos", agregó Figari.
Al cauterizar los vasos que nutren la tiroides, "hay que respetar los nervios recurrentes, que son los que conducen el estímulo motriz a las cuerdas vocales, y las glándulas paratiroides".
"La disección se extiende luego siguiendo el esófago y la traquea, librando todo el tejido graso que se encuentra alrededor y en el que están contenidos los ganglios linfáticos", continuó Cameron, que precisó que la glándula tiroides se extrae por completo, aun cuando haya sólo un lóbulo afectado -el derecho, en el caso de la Presidenta-, mientras que los ganglios que se retiran sólo son los vecinos del lóbulo afectado.
Una vez finalizada la cirugía, concluyó Figari, "suele haber alguna molestia en los tejidos de la zona tratada, que es manejable con analgésicos comunes, como cierta molestia en la garganta, relacionada con la intubación, pero desaparecen entre las 24 y 48 horas". "Entre un 1 y un 1,5% de los pacientes puede desarrollar una disfonía, por la irritación del nervio recurrente, pero es transitoria", completó Cameron.
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