
Uruguay fue el país más afectado por la crisis argentina
Batlle lucha para contener el contagio
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MONTEVIDEO (De nuestro corresponsal).- La economía uruguaya atraviesa por la recesión más prolongada de la historia: su dependencia directa con la Argentina en el comercio de bienes y servicios, así como con los movimientos financieros de ese país, determinaron un serio contagio de la crisis.
El agravamiento del problema se dio en el verano pasado, cuando el corralito bancario impidió a los argentinos usar libremente su dinero y quienes tenían fondos en la plaza uruguaya llegaron masivamente a retirar depósitos.
La prohibición del Banco Central argentino a remitir dinero de bancos de Buenos Aires a las sucursales del otro lado del Río de la Plata determinó que el Galicia Uruguay SA no aguantara la corrida de ahorristas.
El Galicia -cuya operativa era totalmente off shore aunque su categoría era de banco- fue intervenido por las autoridades uruguayas y eso sacudió temores en la plaza.
A eso se agregaron problemas en otro banco, el Comercial, ya que uno de sus principales directores fue detenido en Buenos Aires por supuestas maniobras fraudulentas.
El susto se generalizó y los retiros de depósitos se repitieron en todos los bancos, incluso en los del Estado.
El gobierno se vio obligado a capitalizar al Comercial en una operación junto a los otros bancos extranjeros, que eran socios de los hermanos Rohm. En las últimas semanas, los depósitos siguieron en baja, los bancos retiraron dinero del Central y las reservas de la autoridad monetaria se redujeron a la mitad.
En tanto, la ruptura del plan de convertibilidad a principios de año determinó una pérdida de competitividad para los productos uruguayos.
La persistente caída de exportaciones de mercaderías, fundamentalmente a la Argentina, y la casi desaparición del turismo proveniente de ese país, afectó la balanza de pagos de Uruguay.
En el primer trimestre, las exportaciones a la Argentina se redujeron 74 por ciento medidas en dólares. El país aún no había logrado compensar el shock generado por la devaluación de Brasil de 1999.
Todo esto repercutió negativamente en la recaudación impositiva y complicó más de lo que estaba el resultado fiscal. En febrero, con la luz amarilla prendida, el gobierno de Batlle encaró un ajuste con aumento de impuestos a los sueldos y al consumo, pero fue insuficiente.
Como si esto fuera poco, mientras el gobierno negociaba con sus socios de la coalición las características de dicho ajuste, la calificadora de riesgo Standard&Poor´s le quitó el grado de inversor no especulativo ("investment grade") que había obtenido en 1997 y que lo distinguía en la región junto a Chile, como un país seguro para inversores.
La caída del precio de los bonos y el golpe de la pérdida de buena nota, llevó al índice de "riesgo país" de los 200 puntos que tenía a fin de año pasado a una tendencia creciente y firme y por primera vez en la historia superó los 1000 puntos.
El producto bruto interno (PBI), que en 1998 era del orden de 22.400 millones de dólares, cae este año a los 15.000 millones. La pobreza ha ido en alza: más de 25 por ciento del total de la población, una cifra sin precedente en Uruguay.
Las culpas
Aunque en el país se reconocen problemas propios y la postergación de reformas estructurales, también se echan miradas de culpa a la Argentina, tanto en autoridades como en empresarios y sindicatos.
Se la culpa por el contagio de fiebre aftosa que liquidó durante largos meses el negocio ganadero y la industria frigorífica. Se la culpa por el contagio del riesgo financiero y la pérdida del investment grade (varias calificadoras han señalado que el impacto del país vecino es una complicación en ese sentido). Se la culpa por el "corrallito" y el miedo que eso genera en la plaza local.
El déficit fiscal total había llegado a febrero a 4,9 por ciento del PBI y pese al ajuste de febrero, la situación siguió complicada en los meses siguientes. La semana pasada, el Parlamento votó otra ley para un esfuerzo impositivo de los asalariados y el ministro de Economía, Alberto Bensión, dijo a LA NACION que prepara una ley presupuestal para bajar el gasto público y reformas estructurales para reactivar la economía.
Ese nuevo esfuerzo y la necesidad de cercar la crisis dentro de las fronteras de la Argentina, llevó a los organismos internacionales a darle un blindaje financiero a Uruguay por unos 3000 millones de dólares. Todo eso para evitar que las escenas que los uruguayos ven por televisión de lo que pasa en la Argentina se transformen en hechos reales de este lado.
Reacción
"Estamos preparando una ley presupuestal para provocar una baja de magnitud en el gasto público y un paquete de reformas estructurales para reactivar la economía frente al fuerte impacto de la crisis argentina."
Alberto Bensión
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