Vidal y el peronismo avanzan en un acuerdo para aprobar el presupuesto

El gobierno aceptaría bajar el nivel de endeudamiento hasta 50.000 millones, la mitad de lo previsto originalmente; siguen las negociaciones por los fondos extras para municipios y por la fecha de la sesión
Jesica Bossi
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7 de enero de 2016  

Con pies de plomo, van acercando posiciones en busca de un acuerdo. Después de idas y venidas, una sesión caída y acusaciones cruzadas, el gobierno provincial y el peronismo -que abroquela al Partido Justicialista tradicional y al kirchnerismo- ceden y negocian una propuesta intermedia para zanjar el conflicto y aprobar el presupuesto a María Eugenia Vidal.

En la administración bonaerense admiten que podrían reducir el nivel de endeudamiento solicitado en un principio: mientras el proyecto de ley enviado a la Legislatura pedía una autorización especial para tomar deuda por más de $ 100.000 millones, ahora estarían dispuestos a reducirlo a la mitad, a lo que habría que sumar un adicional de 10.000 millones para repartir directamente a los municipios ($ 7000 en obras específicas y $ 3000 a distribuir con el criterio de la coparticipación) .

Ese monto extra para los intendentes es un reclamo motorizado por los alcaldes del PJ, que, sin representación parlamentaria, se metieron de lleno en la pelea para cumplir el doble objetivo de asegurarse más recursos en un escenario complejo y recuperar influencia en el mapa político bonaerense.

Anteayer, después de la cumbre entre intendentes peronistas y sus legisladores, un grupo de senadores y diputados bonaerenses de distintas fuerzas pasó por el despacho del ministro de Economía, Hernán Lacunza. Allí, el funcionario explicó "punto por punto" cada ítem y les entregó carpetas con mayores detalles sobre el objeto de endeudamiento. Anoche, los legisladores seguían leyendo y analizando el material que les había provisto el ministro.

La elaboración del informe fue en respuesta, sobre todo, al cuestionamiento del Frente para la Victoria, que endilgaba al ministro de Economía haber sido poco específico, haciendo circular un paper sin membrete ni firma.

"Estamos dispuestos a garantizar lo urgente para la provincia y los municipios, y todo tiene que estar detallado en la letra de la ley", dijo a LA NACION el senador peronista Patricio García, uno de los que participaron del encuentro con Lacunza. Traducido: el endeudamiento debe sólo enfocarse cubrir el déficit de la provincia y cumplir compromisos como los servicios de deuda y el pago a proveedores, entre otras prioridades inmediatas. El resto podrían ir tratándolo más adelante, a medida que Vidal lo solicite.

Entre otros puntos, el gobierno provincial resigna los $ 28.800 millones para el Bapro. "Dónde se trace la raya, si son 50.000 más o menos, ya no es una discusión técnica, sino política", subrayó un funcionario.

Mientras los jefes comunales se muestran menos preocupados por el monto final que se autorice, el bloque de diputados, que conduce el camporista José Ottavis, mira con lupa. Hay cierta flexibilidad -siempre que "se documente", dicen- para correr hacia arriba el techo de 35.000 millones.

Fondos extras

"Vamos a insistir en la propuesta de reforzar a los municipios a través de la suba de los coeficientes que se destinan por el fondo de fortalecimiento y por el fondo de inclusión social. También que el fondo sojero pase a una ecuación de 60 por ciento para la provincia y 40 para los municipios", aclaró a LA NACION Walter Abarca, vicepresidente del bloque del Frente para la Victoria.

Eso ni siquiera fue analizado en el gobierno provincial, que ni por asomo quiere avanzar en otras modificaciones impositivas.

Ayer, los intendentes se encargaron de reforzar el mensaje de diálogo y avance. Martín Insaurralde, Mariano Cascallares, Juan Zabaleta, Alberto Descalzo y Gabriel Katopodis se convirtieron en voceros activos de la cruzada.

Hoy se reúne la flamante comisión de trabajo integrada por intendentes y legisladores del PJ con el propósito de ordenar la conversación. Los jefes comunales tienen un borrador preliminar y el desafío será pactar una síntesis. Contra reloj, delinean una contraoferta como para anclar la sesión el martes o miércoles.

"Si no es la semana que viene, va a ser difícil encontrar un legislador en enero", se sincera un alcalde. Aunque lo relativicen y recreen un clima de armonía, hay heridas internas abiertas por la exposición de los jefes comunales y el intento de guiar la interlocución que antes quedó en punto muerto.

Sólo una causa mayor los amalgama por estas horas: evitar que la división mejore la posición de Sergio Massa, mucho más pícaro hasta el momento para negociar con Cambiemos, y hacer valer su peso en el vínculo con Vidal.

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