
En el country, su lugar en el mundo, Graciela Borges se deja seducir por el verde en días sin apuros, rodeada de sus más entrañables amigos
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Hace veintisiete años que Graciela Borges eligió Tortugas Country Club para vivir en el verde. Y asegura que fue una decisión más que feliz. "Aunque tengo mi casa en el Centro, éste es mi lugar en el mundo. Considero que Tortugas no es un barrio lujoso, sino un espacio delicioso donde se puede gozar. Además, cumple tres condiciones que para mí son fundamentales: respeto, espacios abiertos y la no invasión de la gente. Por lo tanto, hace veintisiete años que puedo andar en bicicleta tranquila, que hago las compras, que como con amigos, camino y disfruto del verde como cualquier mortal."
Con el tono apasionado que la caracteriza, dice que nada la energiza más que el aroma de los tilos que rodean su casa. Y que en ese contexto se inspira para estudiar, generar proyectos y también cocinar. "No soy de levantarme temprano, soy más búho que alondra. Así que mi día activo comienza cerca del mediodía, pero termina tardísimo, al alba. ¿Qué hago? De todo. Escribo, leo y muchas noches cocino. Tengo mis ollas de barro, adoro hacer guisos y pastas rústicas. Vienen amigos, descorchamos un buen vino..."
--Vida social puertas adentro...
--No siempre. Hay lugares excelentes en Pilar. Voy bastante a Deep, un restaurante muy bueno de comida internacional. También a Ara, donde hacen todo al wok, y a Tinto y Soda, una parrilla deliciosa donde sirven la mejor entraña y mi ensalada predilecta: rúcula, berro y huevo duro.
--¿Y dentro del country?
--Hay que ir a lo de Mirtha, que tiene unas medialunas riquísimas. Yo no como pan y le escapo a las harinas, pero mi hijo y sus amigos siempre compran en su negocio.
--¿Cómo resulta vivir media semana en la ciudad, media en las afueras?
--Ideal. Yo soy un ser muy social, así que cuando estoy en la ciudad me muevo mucho. Que el gimnasio, el cosmetólogo, un reportaje, desfiles de moda, la comida acá y allá, y los amigos, que gracias a Dios son muchos. Además, de pronto sale un trabajo, una película, y no paro. La casa del country me da paz, relax. Juego con los perros, riego las plantas, meto las manos en la tierra y ando al natural, sin una pizca de maquillaje. Creo que el placer pasa por sentirse libre. Por eso no me pongo fechas ni límites. Me quedo hasta que me da la gana. Voy y vengo todo el tiempo porque afortunadamente ningún lugar me queda lejos.
--¿Vas al cine?
--Sí, en Pilar, por supuesto. Eso sí es una maravilla. Con lo que me gusta el cine, tener la posibilidad de ir a ver una película y volver a casa... Un placer. Bueno, uno de los tantos placeres que disfruto por acá. Porque también me hago un tiempo para meditar, nadar, andar en bicicleta.
--¿Sos deportista?
--No, no. Sólo esas cosas. Y un rato.
"Mi día comienza cerca del mediodía, pero termina tarde. Escribo, leo y a veces cocino. Tengo mis ollas de barro y adoro hacer guisos"




