
Un libro reúne los aspectos técnicos, contables y humanos de la vida en unidades de propiedad horizontal
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La Fundación Liga del Consorcista de la Propiedad Horizontal editó el libro Todo sobre consorcios, de Osvaldo Loisi, presidente de la entidad. Trata los aspectos legales, contables, edilicios y humanos que están relacionados con la propiedad horizontal.
En la Capital hay entre 80.000 y 100.000 consorcios y se estima que el movimiento mensual de expensas representa la principal fuente de transacciones comerciales y de servicios de la ciudad. "Es una mayoría silenciosa -dice Loisi-. La mayor parte de la población urbana vive en Propiedad Horizontal: no corta calles, no hace huelga." Agrega que el consorcio es una entidad desprotegida a la que se le aplican todas las cargas como si fuera una empresa. "Es siempre solvente y se lo lleva a negociar compulsivamente con el gremio de los encargados. No es una empresa, sino una vecindad, como diría el Chavo."
-¿Faltan normas jurídicas?
-Elaboramos más de un proyecto de ley y están en la Cámara de Diputados, pero no prosperan. Uno de los artículos decía eso: que el consorcio no debe ser obligado a negociar con ningún gremio.
-Entre los temas tratados, ¿qué destaca de su obra?
-Es la primera vez que en un libro se reúnen todos los aspectos, jurídicos, edilicios; se incorporan vocablos técnicos para que los propietarios sepan de qué se habla, y la parte contable. La novedad es la parte humana, lo que es el corazón del consorcio, que es la asamblea.
-¿Esta es la falla principal?
-Uno de los males es que los propietarios no intervienen en las asambleas. Si están notificados fehacientemente y se desentienden, no van o no mandan a nadie, se debe concluir que otorgan un mandato tácito a los que están, lo que ya fue consagrado en la jurisprudencia y debería mover a la gente a participar.
-¿Cuáles son los principales problemas?
-Básicamente, el manejo de los fondos; el monto de las expensas, consecuencia de lo anterior. Gran parte de los que viven en consorcios son asalariados o jubilados. El otro es que la ley debería destinar un lugar adecuado para realizar las asambleas. Esto no lo contempla actualmente la legislación, y sólo se hacen en los edificios de nivel económico alto.
-Sobre la seguridad, ¿qué se puede aconsejar?
-Es un peso importante en las expensas, junto con los salarios. La mejor prevención es que la gente se conozca, que los vecinos se pasen los teléfonos. Cuando entra alguien nuevo habría que presentarlo. Una de las ideas que proponemos para bajar el gasto es que entre varios consorcios compartan los costos de un servicio adicional de la policía.
En el libro también cooperaron Rita Sessa y Oscar Magnorsky. Se puede obtener más información o hacer aportes en: www.ligadelconsorcista.org





