
Pasos, rechinidos o goteos incesantes pueden incomodar e incluso asustar a los habitantes de cada casa, ¿qué se esconde detrás de pisos, techos y paredes?
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De noche, cuando el ajetreo de la ciudad se calma, las casas cobran vida y sacan a relucir una variedad de sonidos. Escalofriantes y temerosos, muchos de los rechinidos misteriosos hacen temblar a más de uno que se encuentra en la soledad de su hogar. Las películas y series de terror junto a leyendas y mitos urbanos instalaron en la sociedad que muchos de estos ruidos pueden ser fantasmas o espíritus que habitan las propiedades, pero no siempre se trata de seres fantásticos. Entonces, ¿de dónde vienen estos sonidos?
Rechinidos, crujidos y goteos: ¿de dónde vienen?
En primer lugar, los crujidos y rechinidos son típicos de los cimientos de las casas acomodándose. La madera, por ejemplo, tiende a ensancharse y angostarse con los cambios de temperatura provocando un clásico rechinido. Mientras tanto, las vigas y pilares suelen empezar a arquearse con los años por sostener el peso de la casa y también pueden generar algún tipo de sonoridad.
En áreas donde suele haber fuertes corrientes de viento, el movimiento de los árboles puede también emitir un crujido sospechoso que acelera los latidos de más de una persona antes de irse a dormir.
Un incesante goteo también es otro ruido común en las escenas de miedo del cine. Lugares inhóspitos y fríos suelen ambientarse con el sonido de gotas intermitentes cayendo. La causa de estas puede deberse al agua de lluvia, a la condensación del aire acondicionado de alguna parte de la casa, a un inodoro que funciona mal o incluso una cañería rota en las paredes.
Los chasquidos metálicos son conocidos por causar escalofríos a más de uno y provocar que los miedos más profundos salgan a la luz. El típico recurso del ruido de cadenas arrastrándose contra el piso es frecuentemente utilizado en el cine, pero en la realidad no necesariamente se trata de fantasmas. Radiadores o cañerías por los que circula el agua caliente pueden hacer un ruido de este tipo dado que el calor hace que este material se expanda. Algo tan simple como un lavarropas o lavavajillas roto también puede ser la fuente de esta función sonora.
Un pitido grave puede alertar a cualquiera, pero ¡tranquilo! que se puede tratar del motor de la heladera o algún electrodoméstico enchufado que se enciende solo.
El sonido de leves rasguños también deja en vilo a los más temerosos. En el imaginario colectivo, estos pueden significar unas uñas desconocidas rascando alguna superficie cercana, pero el origen de estos ruidos es más cercano y menos emocionante de lo que se cree. Ramas de los árboles chocando entre ellas o contra la ventana, murciélagos volando de un árbol a otro o algún animal en el exterior puede causar estos sonidos sospechosos. O incluso pájaros que madrugan mucho pueden despertarte con sus pequeñas pisadas por los techos y balcones.
Por último, el ruido que altera el sueño a más de uno es el famoso sonido de pasos. Con miedo a que sea un intruso que ingresó a la vivienda, muchas personas se desesperan cuando lo que en realidad están escuchando es el acomodamiento de los cimientos de la casa, alguien en otro de los cuartos que daban por ausente o dormido y que en realidad todavía está despierto y moviéndose y los ruidos del propio latido de corazón que -asustado- acelera e intensifica su ritmo confundiéndose con pasos ajenos.





