¿Qué ocurriría en la economía con una demanda plena de metros cuadrados logísticos y corporativos?
3 minutos de lectura'

Una pregunta disparadora: ¿Cómo se traduciría en dinero la ocupación total de centros logísticos y corporativos en términos económicos?
La proyección da cifras verdaderamente siderales. Y los números hablan.
En la ciudad de Buenos Aires y el corredor norte hay un inventario clase A de 1.826.261 m². Y, por cierto, después hay otro tanto de clase B. Eso representa un valor promedio de venta US$7,7 billones, o sea US$7700 millones, a US$4250/m² promedio para el sector clase A.
Sólo considerar cuánto genera de renta esa cantidad de metros cuadrados si estuviesen alquilados, son unos U$S513 millones al año, a US$23,4/m². Además, trabajan unas 200.000 personas en esas oficinas; unas 30.000 más las visitan y las operaran, las mantienen y las limpian, generando un ecosistema alrededor de ellas. Por eso es que, cuando están vacías, el quebranto o caída de la renta es de unos US$84 millones al año.

En el sector de la logística, las cifras son bastante parecidas al universo de oficinas ya que el inventario es de un total de 1,8 millones de m², a US$650/m² de reposición, y a US$800/m² el precio de venta. El patrimonio entonces es de unos US$1,3 billones, que generan una renta promedio de US$145 millones al año. Con la vacancia casi nula, en promedio, y hoy un 5,6%, el impacto económico de caída de renta es de US$8,2 millones al año.
Entonces, hay un patrimonio inmenso que sólo entre oficinas y depósitos clase A suman US$9 billones, donde trabajan más de medio millón de personas e interactúan otro tanto al año, impactando en infraestructura y negocios.
Hoy, y lo estamos viendo, se desata una competencia entre ciudades para dirimir cuál tiene la mejor oferta ya que el talento tiene que trabajar en algún lugar y cada ciudad compite por atraerlo a partir de su calidad de vida, su clima y su paisaje. Entonces, con buena infraestructura; con aeropuertos y conectividad; con medios de transporte, rutas y calles las ciudades son más competitivas, crece la demanda y el valor inmobiliario y, por ende, la renta y las inversiones.
Ciertamente, es importante saber cuánto vale todo este patrimonio disponible, a cuánto asciende, porque está en manos privadas y, además de poder albergar trabajo y generar renta inmobiliaria, tributa impuestos para el Estado. En este sentido, hay otro punto extraordinariamente relevante e irremplazable del negocio y valor inmobiliario: sí, claro, se trata de la tierra.

La tierra es irremplazable y por esto tiene una apreciación permanente. Cada vez que va creciendo la mancha urbana, la tierra para logística sube de valor, a un 3 a 5% anual desde hace 20 años, con un ritmo que se mantiene, aunque con momentos mejores y peores, y por eso el real estate sigue siendo una buena inversión tanto corporativa o institucional como individual.
Las últimas fotografías del mercado, aun cuando no indican con exactitud, sí orientan lo que puede esperarse de él: en lo que hace a la logística hoy y a escala local la última milla (radio de 0 a 15 km) presenta una vacancia nula. En tanto, los sectores energético, financiero y las economías del conocimiento absorben los metros corporativos –la vacancia cae lentamente a la vez que se incorporan metros-, que también aguardan la llegada de la inversión extranjera.
(*) El autor es fundador y CEO de Newmark Argentina
1Cortes de luz en CABA: cómo cuidar tu casa y prevenir daños en los electrodomésticos
2El electrodoméstico que se recomienda desenchufar cuando salís de tu casa
3Hay una ciudad en el mundo en la que viven más de 3000 personas que no manejan plata
- 4
La historia detrás de la mujer que heredó una de las mayores fortunas del mundo



