
El estadio se encuentra en el país africano que será, junto a España, Portugal, Uruguay, Paraguay y Argentina parte de la Copa del Mundo 2030
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Mientras la Argentina y España se preparan para disputar este domingo la final del Mundial 2026, el fútbol ya mira hacia su próxima copa que se disputará en cuatro años.
Y, a más de 5600 kilómetros del estadio de Nueva York donde se definirá el actual campeón, Marruecos construye uno de los estadios centrales de su estrategia para quedarse con el partido más importante del Mundial 2030.
Ubicado al norte de Casablanca, se levanta el Gran Estadio Hassan II diseñado para recibir a 115.000 espectadores sentados. De concretarse según lo previsto, se convertiría en el estadio de fútbol de mayor capacidad del planeta.
La obra comenzó en agosto de 2024 en el municipio de El Mansouria, dentro de la provincia de Benslimane, y está proyectada sobre un terreno de más de 100 hectáreas. Su inauguración está prevista para 2028, dos años antes del Mundial 2030 que Marruecos organizará junto con España y Portugal; además se disputarán tres partidos inaugurales en Uruguay, Argentina y Paraguay.

Pero, detrás de semejante construcción hay una idea clara. El país africano quiere que el estadio sea elegido como lugar donde se juegue la final del torneo 2030. Para eso deberá imponerse frente a otros grandes candidatos, entre ellos el Santiago Bernabéu de Madrid y el renovado Camp Nou de Barcelona.
Una carpa sobre el estadio
El proyecto fue diseñado por los estudios Oualalou + Choi y Populous, una de las firmas más reconocidas del mundo en materia de arquitectura deportiva.
Su principal característica será una enorme cubierta de aluminio inspirada en el moussem, la tradicional carpa marroquí utilizada históricamente como espacio de encuentro durante celebraciones sociales, religiosas y culturales.
La estructura se extenderá sobre las tribunas, el campo de juego, los accesos y parte de las zonas exteriores. Desde la distancia, la cubierta buscará generar la sensación de estar flotando sobre el paisaje, a pesar de las enormes dimensiones del edificio.
La elección no es únicamente estética. El diseño pretende conectar una infraestructura deportiva de última generación con la identidad y las tradiciones de Marruecos. De esa manera, el estadio no solo funcionará como sede de partidos, sino también como un nuevo símbolo arquitectónico del país.
Uno de los principales desafíos del proyecto será lograr que un estadio de semejante tamaño no pierda la cercanía y la intensidad que exige un partido de fútbol.
Para conseguirlo, detrás de cada arco se construirán tres niveles de tribunas empinadas y compactas, con capacidad para alrededor de 29.500 personas. Cada una de las cabeceras podrá albergar por sí sola a más espectadores que muchos estadios completos.
En los laterales se ubicarán cinco niveles de sectores preferenciales, con palcos, áreas corporativas y espacios para invitados VIP y VVIP. En total, las zonas de hospitalidad tendrán capacidad para aproximadamente 12.000 personas y también incluirán un palco real.
El estadio estará rodeado por 32 grandes núcleos de circulación y escaleras, que funcionarán como puertas monumentales de ingreso. Sobre estas estructuras se proyectaron jardines elevados a unos 28 metros de altura.
Además, debajo de los extremos de la cubierta habrá jardines botánicos y áreas verdes. La intención de los arquitectos es que el edificio pueda integrarse con el entorno y no sea percibido únicamente como una enorme masa de hormigón y acero.

Un estadio que funcionará todo el año
El Gran Estadio Hassan II fue concebido como algo más que un lugar utilizado únicamente durante los partidos. El complejo contará con un hotel de alta categoría, locales comerciales, una pileta cubierta, sectores gastronómicos y un centro de prensa preparado para recibir a medios internacionales.

El objetivo es que la actividad se mantenga durante los 365 días del año, con propuestas comerciales, deportivas, turísticas y de entretenimiento que permitan sostener económicamente una infraestructura de semejante escala.
La inversión estimada de la obra ronda los €500 millones. A esa cifra deberán sumarse las inversiones necesarias para mejorar los accesos, el transporte público, la seguridad y la conectividad de una zona que tendrá que recibir y evacuar a más de 100.000 personas en pocas horas.
Una vez terminado, el estadio sería utilizado por la selección de Marruecos y por clubes locales, además de funcionar como sede de grandes encuentros internacionales.


