Pueden construirse en containers o con materiales que se ensamblan; a su vez, son más sustentables
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Una opción de vivienda prêt à porter: las casas modulares se arman en fábrica y se trasladan y ensamblan directamente en el terreno, luego se realizan los detalles de terminaciones y en poquísimo tiempo están listas para habitar. Pueden construirse a partir de containers o con materiales sólidos que se ensamblan y tienen ventajas importantes en cuanto a la eficiencia energética, a la vez que resultan más sustentables que la construcción tradicional.
Ahora bien, qué hay que tener en cuenta a la hora de definirse por esta opción. Para arrancar, una de las ventajas es que desde que uno contacta a la empresa hasta que todo está listo para mudarse pueden pasar entre 45 a 90 días, algo impensado para los que se inclinan por la construcción de tipo tradicional que puede llevar entre uno a dos años entre diseñar y construir un proyecto.
Por otra parte, el sistema de construcción de casas modulares genera menores residuos y la eficiencia energética es tres veces superior a la de la construcción tradicional por los materiales que se utilizan. Otro plus es que una vez que se presupuesta no tiene variaciones en los costos, y además resultan de fácil modificación, en el caso que se quieran sumar o quitar ambientes.
Entre las desventajas, las casas modulares son poco flexibles en cuanto a formas y hay poco margen de modificación de la distribución porque son diseños pre establecidos. El costo del transporte de los módulos al terreno, en general, corre por cuenta del comprador y puede ser elevado dependiendo la distancia a la que se encuentre respecto de la fábrica.
Containers reciclados
“Partimos de la base de containers usados, aquellos que, por su vida útil, las navieras ya no pueden reutilizar y nosotros los compramos dándole nueva vida porque de otra manera estarían acumulándose por cantidades en los depósitos fiscales”, dice José María Penna, uno de los socios de Eco Home Container.
En cuanto al proceso, explica que en la charla con el cliente se determina el tipo de vivienda que necesita, es decir la cantidad de ambientes, baños, vestidores, cocina, habitaciones, ventanales, pisos. “El proceso se hace en fábrica íntegramente, los proyectos de 15 m² y de 30 m² se entregan terminados, mientras que los de 60m² en adelante se producen en fábrica, pero el ensamblado y las terminaciones se realizan en el lugar”, aclara Penna, quien destaca la rapidez de este tipo de construcciones que en un máximo de tres meses permiten tener una casa llave en mano sin lidiar con los materiales, proveedores y mano de obra.
Los diseños, por lo general, son estándar, aunque pueden adaptarse al gusto del cliente siempre dentro de las posibilidades del sistema. Todo el contenedor lleva poliuretano expandido, lo que le da mayor aislación térmica y condensación junto con las aberturas que pueden ser de vidrio simple, pero conviene elegir DVH, que aumenta la aislación térmica y acústica. Los precios arrancan en $1.500.000 hasta $4.600.000 para las casas de hasta 60 m², mientras que las de 90 m² en adelante tienen un valor de US$480/m². En cuanto al traslado, los costos son aproximadamente de unos $20.000 por cada camión que carga el container, mientras que una grúa grande cuesta unos $46.000. Valores estimados para distancias de 50 km aproximadamente.
“Este tipo de viviendas tienen muchas ventajas de poder trasladarse y ampliarse. Por ejemplo, hace unos días, un cliente me contaba que tenía un terreno en la Costa y quería una casa de este tipo para alquilar en la temporada por un tiempo y después poder trasladarla a las sierras de Córdoba”, cuenta el socio de Eco Home Container. “Este modelo de construcciones vino para quedarse, adaptándose a la necesidad y gusto del cliente con terminaciones interiores y exteriores para aquellos que no quieran o les exijan los barrios cerrados que no se vea como un container, porque pueden llevar acabados que simulan madera. El mantenimiento es similar a cualquier casa de tipo tradicional”, aclara.
Hogares más sustentables
“Las nuevas generaciones están muy interesadas por esta forma de construcción, que es mucho más sustentable que el sistema tradicional”, sostiene Juan Pablo Rudoni, presidente de Ecosan. Su empresa propone dos tipos de casas modulares: las que se construyen en el lugar y no tienen limitación en cuanto al criterio de diseño, proyecto y requerimiento del cliente (el gran valor diferencial es que tienen una flexibilidad absoluta en cuanto al diseño) y la versión que se construye integralmente en fábrica y se proyecta en módulos de 12 metros x 3 metros de ancho como máximo, por una cuestión de transporte. El precio está en el orden de los US$600/m².
Para los dos sistemas de construcción la materialidad es la misma, estructura de acero galvanizado, que se monta sobre una platea de hormigón y cerramientos en paneles de 100 milimetros de espesor. Estos paneles tienen un núcleo aislante que hace que tenga una muy buena calidad en cuanto a la eficiencia energética, lo mismo que la cubierta y el cielorraso. “Toda la casa queda totalmente aislada y sin ningún puente térmico. Eso hace que el comportamiento energético sea muy eficiente”, asegura Rudoni. El ejecutivo asegura que la diferencia principal es que el sistema industrializado que se realiza en la fábrica lleva una estructura portante que hace que ese módulo pueda ser transportable y limita la medida, tanto en ancho, en largo como en alto. De todas formas, después pueden acoplarse unos con otros para generar módulos más grandes. “Si están bien ejecutados, bajo las reglas del buen arte y materiales de calidad, no encuentro ninguna desventaja en los sistemas de casas modulares. Las ventajas tienen que ver con la sustentabilidad, con ser construcciones más livianas, más eficientes y que producen una menor generación de residuos”, explica.
Construcción limpia
Cómo es el proceso merece un capítulo aparte: desde su experiencia con este tipo de construcciones, Ignacio Cuenca, socio gerente y director de Modufox, asegura que sus diseños son bien modulares. “Seguimos la tendencia europea de techos planos, continuidad entre espacios cerrados y abiertos, mucha horizontalidad, patios internos que vinculan ambientes y los llenan de luz y de verde. Nos gusta exhibir diferentes materialidades para cada ambiente como piedra, madera, hierro y vidrio, completando con paisajismo en todas las vistas”, explica. Además, asegura que en todos sus proyectos se prioriza la sustentabilidad buscando el aprovechamiento del sol para calefaccionar en invierno, y las galerías y pórticos que generan sombras y mantienen frescos los ambientes en verano.
La casa se construye sobre plateas de hormigón, llevan paneles y techos armados en fábrica y la estructura completa se ensambla sobre la platea. Luego electricistas y plomeros pasan los servicios y los durleros y pintores completan los revestimientos interiores y exteriores. “Utilizamos perfiles galvanizados, placas de yeso, revestimientos de madera, de fibrocemento y vinílicos. Para exterior completamos con revestimiento de piedra, fibrocemento o siding (un revestimiento compuesto por tablas de cemento con textura de madera de cedro).
Las casas terminadas llevan entre 60 y 90 días y hay que sumarle 45 días de ajustes de proyecto y aprobaciones municipales”, señala Cuenca. En este caso, el valor del m², se estima entre $60.000 y $ 80.000, según la elección de los revestimientos, aberturas y sanitarios, los costos incluyen el traslado de los módulos. “Si tengo dos baños y una cocina en pocos m² construidos, la incidencia en el costo del m² será importante”, aclara. El especialista explica que los números indican que hoy no hay tanta diferencia en el valor del m² en construcción respecto al sistema tradicional porque los costos de mano de obra quedaron bajos, al mismo tiempo los materiales de construcción en seco son más caros que los de construcción en húmedo. “Hoy la diferencia está en la eficiencia y la rapidez”, aclara.
Sobre los beneficios, el director de Modufox hace énfasis en la flexibilidad de los materiales y en que son estructuras que se mantienen inalterables en el tiempo. “Esto hace que el costo de mantenimiento no tenga una gran incidencia. Además, estos sistemas constructivos tienen aplicada mucha tecnología e innovación, exigen menos recursos tanto en la construcción como en su mantenimiento futuro y no perjudican al terreno”, agrega. En cuanto a los traslados, Cuenca asegura “un servicio de entrega de hidrogrúa está entre $40.000 y $50.000 por cada camión, la incidencia del transporte es importante, pero si uno suma la cantidad de fletes que tiene en una obra de construcción tradicional es similar al costo del transporte de una casa modular”. Otro punto importante que resalta es que este sistema baja mucho los riesgos laborales, “las personas trabajan en la fábrica y la incidencia de la gente en el terreno es muy baja, “eso disminuye los riesgos laborales, juicios y demás”, concluye.
Los pasos previos son claves antes de decidirse
- Reunir información sobre la trayectoria y experiencia de la empresa a contratar
- Tener en cuenta la accesibilidad del terreno para la entrada de los camiones que transportan los paneles o containers
- Priorizar factores aislantes, como la elección de doble vidrio que, frente al simple, son importantes y representan un gran ahorro energético
- Si hay dudas sobre cómo se verá el exterior de la casa, hay que tener en cuenta que se puede poner cualquier tipo de revestimient
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