De estilo minimalista y con diseño sustentable, el proyecto es ofrecer un complejo de piletas en el medio de la ciudad
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Es bien sabido que la ciudad de Nueva York, en los peores meses del verano, se puede convertir en una olla de calor insoportable. Y el río, por más liberales que se consideren los neoyorquinos, no es una opción.
El East River, una de las dos arterias que bordean a la isla de Manhattan, viene de los suburbios industriales y atraviesa una de las ciudades más grandes del planeta; no parece ser el lugar ideal para un chapuzón de verano. De hecho, las aguas del río dejaron de ser aptas para baños tan temprano como en la década del 20 del siglo pasado.
Pero la innovación y la sustentabilidad, un matrimonio que introduce cada vez más soluciones de urbanismo, podrían poner fin a una de las “zonas prohibidas” de la Gran Manzana.
Un grupo de cuatro amigos emprendedores propusieron una solución creativa y eficiente, que además contribuye con el saneamiento del agua. Se trata de una pileta flotante, de enormes proporciones, que se va a anclar justo al norte del famoso Manhattan Bridge, que conecta al East Village con una de las zonas hipsters de moda en Brooklyn, la zona de Dumbo.
La pileta, que tendrá forma de signo positivo en honor al nombre del proyecto de estos cuatro amigos va a poder filtrar casi 2.300.000 litros de agua al día. Sin utilizar químicos ni aditivos de ningún tipo, la idea es que el agua del río ingrese por las propias paredes de la pileta, a través de materiales de filtración que fueron testeados en conjunto con la Universidad de Columbia. De esa manera, se llena con la misma agua del río, posibilitando un centro de ocio veraniego para una ciudad con poca “tradición piletera”. A su vez, la idea es dividir las cuatro partes de la pileta en zonas para chicos, deportes, una parte de competencia y otra de ocio. Como va a estar atada al lecho del río con sogas y pilotes, la estructura es similar a la de un barco anclado, por lo que no corre riesgo en temporada de huracanes o con el duro clima invernal de Nueva York.
En tiempos de Instagram, además, parece ser el lugar ideal para una escapada de verano que incluya refrescarse, pero también subir stories o tik-tok’s en un lugar fotogénico, flotando a los pies del bosque de vidrio neoyorquino.
Los amigos Archie Lee Coates y Jeff Franklin, de la compañía de diseño PlayLab, y Dong-Ping Wong y Oana Stanescu, del estudio de arquitectura Family, tuvieron la idea del proyecto +POOL en el 2010. El proyecto, sin embargo, entraña sus dificultades: exigió años de pruebas, recaudación de fondos y trabajo de diseño, en conjunto con profesionales reconocidos en cada área. Después de muchos años de trabajo, + POOL finalmente demostró que su tecnología funciona y consiguió el permiso de la Ciudad de Nueva York en marzo. Ahora, faltan entre US$20 millones y US$25 millones para comenzar la instalación.
“Conseguimos la aprobación, nos asignaron un lugar y hasta logramos que los candidatos a alcalde estén hablando del tema”, le dijo Kara Meyer, gerenta del proyecto, a la revista Curbed.
Sin embargo, reconoce que la construcción tardaría unos dos años. Todavía falta para que los neoyorquinos tengan un paraíso de verano, chic y sustentable.
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