
Un arquitecto le construyó a su mamá una casa de jardín que se adapta al clima y a la situación de uso al desplegarse para los costados
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En los Países Bajos, una casa se adapta al clima y la ocasión al permitir desplegarse como un acordeón. El arquitecto Caspar Schols la diseñó en su primer proyecto como profesional una casa para el jardín que sea maleable para su mamá, puede partirse al medio y estirarse hasta 12 metros para alcanzar los 45 m².
La casa tiene cuatro posibles estados. Para los días de frío y nublados, la casa puede mantenerse completamente cerrada en su versión más pequeña y calefaccionada. En tiempos donde el sol sale de su escondite, la cáscara de madera se puede abrir para aprovechar toda la luz solar y seguir resguardado detrás de los vidrios.
Si además hace calor, los ventanales se pueden retraer y dejar correr la brisa primaveral para una mayor conexión con la naturaleza dejando a la casa partida por la mitad con el piso del medio a modo de deck externo. En el caso de querer hacer una cena de celebración y desplegar todo su potencial para llegar a los 45 m², se pueden desplegar las cáscaras de cristal hacia afuera.
Con un presupuesto de €20.000, el joven utilizó principalmente madera Douglas, y optó por usar una cáscara interna del vidrio doble y un techo del acero. La calefacción consta de una estufa de madera noruega pequeña pero eficiente.
Originalmente, el arquitecto construyó la casa por partes en el garage de su madre y luego amigos y familia lo ayudaron a ensamblarla en otra ubicación, al costado de un lago y rodeada de árboles. Un lugar donde leer, tomar sol, ofrecer fiestas para 30 personas, pintar con iluminación a gusto, meditar, tomar el té y dormir bajo las estrellas fueron algunos de los cientos de requisitos que la mamá le encargó a su hijo para su casa de jardín.




