
1 minuto de lectura'

Los tiempos cambian. Los viajeros hoy, en su mayoría, parecen recorrer el mundo en busca de nuevas experiencias. Ya no les alcanza con conocer lugares extraordinarios. Hoy el turista se encuentra a la caza de vivencias, buscando que los paisajes no sólo entren por los ojos. Ante esta realidad el mundo hotelero hace tiempo comenzó a cambiar. Todo vale a la hora de seducir a los trotamundos. Por caso, los empresarios hoteleros pusieron a prueba su creatividad y se animaron con ideas disruptivas. Los amantes del mar y de la vida subacuática tienen una extensa lista de propuestas. Una de las más atractivas se encuentra en las islas Fiji Se trata de Poseidon Undersea Resorts, un hotel submarino que cuenta con 25 suites ubicadas dentro del océano Pacífico a una profundidad estimada de 15 metros. Los dormitorios que cuentan con su propio jardín de coral son cápsulas de 50 metros, unidas por un pasillo. Desde allí se puede observar la vida de las especies marinas: el huésped solo tiene que encender una luz especial para atraer a los animales acuáticos. El complejo turístico tiene otro medio centenar de habitaciones sobre el nivel del mar, que proponen, para los menos impresionables, vistas libres y de singular belleza. Para quienes buscan estar en tierra firme el hotel cuenta con 130 suites de lujo que ofrecen vistas a su playa privada. La experiencia suena tentadora pero la tarifa que pagan dos as personas que se hospeden durante siete noches en las habitaciones submarinas ronda los US$30.000. Otra alternativa interesante para los amantes del agua es el Manta Resort, en Tanzania. El complejo ubicado en la isla Pemba pone a disposición de los pasajeros una casa bajo el mar. Esta es una habitación flotante con tres plantas, que se encuentra en alquiler: tiene un dormitorio con vistas submarinas de 360 grados. A la hora de conciliar el sueño, el lugar propone a los visitantes dejar de lado la cuenta de ovejas y reemplazarla por la de delfines. En este caso, el costo del hospedaje en las habitaciones bajo el agua ronda los €1000 por día. También hay opciones más económicas en espacios en tierra firme por €405. En cuanto a novedades, una de las propuestas de estreno es la suite submarina Muraka, que forma parte del lujoso hotel resort Conrad Maldives Rangalí Island , que se encuentra en medio del Océano Índico, a cinco metros de profundidad. La suite que se alquila por más de €43.000 la noche y cuenta con una sala de estar, baño y dormitorio bajo el agua. Además se completa con dos dormitorios, piscina cubierta, gimnasio y un alojamiento para mayordomos sobre el nivel del mar.
Cielos mágicos
Los amantes de las fotos y de los cielos que parecen pintados a mano también cuentan con varias alternativas. Una es Ion Luxury Adventure Hotel, un complejo ubicado sobre una de las laderas del volcán Hengill, en Islandia, a 18 kilómetros del parque nacional de Thingvellir, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Allí el vapor geotérmico crea la constante ilusión de que el edificio se encuentra flotando. El costo del alojamiento por día para dos personas ronda los €500. En Laponia, en el Norte de Finlandia se encuentra el destino más demandado en las navidades, el Arctic TreeHouse Hotel, un complejo hotelero de lujo que abrió sus puertas en noviembre de 2016. El establecimiento cuenta con 32 habitaciones y cinco casas de cristal que ofrecen dos dormitorios, sala de estar con chimenea y sofá cama, además de cocina completa y sauna privado. Desde allí no solo se puede apreciar una vista de la aurora boreal sino que además se puede visitar el Pueblo de Santa Claus. La habitación por dos días parte desde los €850.
Por otra parte, en los últimos tiempos se multiplicaron las propuestas de los hoteles realizados íntegramente en hielo. Hospedarse permite revivir las puestas en escena de la película de Disney Frozen. El viajero que se anime a visitar el Icehotel, ubicado en Suecia, vivirá una experiencia única. Con tan sólo cruzar la puerta de entrada, el visitante se dispone a vivir una experiencia subterránea rodeada de hielo y de arte. El complejo que está ubicado en el pequeño pueblo de Jukkasjäroi a 200 kilómetros del Círculo Polar Ártico, es el primer hotel de hielo que se construyó, hace más de un cuarto de siglo. Este complejo de 5500 metros cuadrados está construido con más de 1000 toneladas de hielo del río Torne y unas 30.000 toneladas de mezcla de nieve y hielo que se renuevan año tras año, gracias al cincel de varios de los mejores artistas plásticos del mundo. Allí, cada habitación está decorada con lámparas LED, pieles de animales, pinturas y esculturas de hielo. Pero pasar la noche en ese lugar con 5º no es algo sencillo. Por eso es que cada pasajero que quiera pernoctar en una de estas suites debe recibir una capacitación especial. Además de la recomendación de no pasar más de una noche. Las instalaciones están abiertas entre diciembre y mediados de abril y el costo que deben pagar dos personas por hospedarse una noche ronda los €578.
Otra opción es el hotel de hielo. Ubicado en las afueras de Quebec, es el primer y único hotel de hielo de Norteamérica. Abrió sus puertas en 2001, y desde ese año se reconstruye cada mes de diciembre. Aunque cada temporada su estructura cambia, el bar y el gran tobogán de hielo son su sello identificatorio. Un dato curioso es que sólo está abierto tres meses al año. En este caso, la estadía para dos personas con impuestos incluidos parte desde las US$490. El complejo, que cuenta con 44 habitaciones es el lugar elegido por decenas de parejas para casarse en la mágica capilla de hielo.
Una alternativa más económica pero no menos atractiva es la de Hotel "Iglú ubicado en el pueblo ruso de Nachiki. Este es un complejo hotelero con varios iglús construidos íntegramente en nieve y que proponen una convivencia comunitaria al mejor estilo esquimal. Ahí se ofrecen habitaciones con capacidad para albergar entre dos y ocho personas, que duermen en camas de nieve y se cobijan con pieles de animales y mantas. Aquí el valor del alojamiento varía de US$30 y los US$140. Así las cosas, la oferta hotelera puso a prueba su creatividad y promete más sorpresas en los próximos años.





