
Añora Uruguay y la Argentina, pero vive esta etapa como un desafío amistoso. Enzo Francescoli, ahora gerente de un canal de televisión dedicado al fútbol, no usa traje, pero si oficina
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Lejos del césped y la pelota, Enzo Francescoli trata de adaptarse a su nueva vida como gerente de un canal que transmite fútbol durante las 24 horas. Hay que verlo cuando extiende su tarjeta personal con la inscripciónEnzo Francescoli. Sr Vice President. Gol TV.
Sentado en el sillón alto de cuero negro en su oficina del séptimo piso, en North Miami Beach, es todo un empresario. Hasta algo de panza tiene. Y fuma. Pero hay que verlo. Porque ni el título de vicepresidente, ni el sillón de cuero, ni la pancita, ni el cigarrillo logran encasillarlo como hombre-escritorio.
-¿Fumás?
-En las oficinas no se puede, aunque alguna vez lo hice. Los cigarrillos los tengo en casa, aunque aquí pido alguno, cada tanto. Hace años que fumo; poco, pero fumo. Ahora tal vez algo más. También fumaba cuando jugaba, los directores técnicos lo sabían.
-Tras haber vivido en Uruguay, Francia, Italia y la Argentina, ¿qué tal Miami?
-Es diferente. Es una ciudad naturalmente muy atractiva. Como buen uruguayo me gusta el mar. Pero es un lugar con una cultura completamente diferente a la nuestra; mi familia y yo tenemos una mayor capacidad de adaptación hacia todo lo europeo. Acá no se come muy bien. La comida tradicional americana no me gusta y Miami no es un centro de cultura muy desarrollado…, pero después de eso el lugar me atrae. Hay buenas playas, es tranquilo.
-¿Fue complicada la adaptación ?
-Al principio sí. Pero nos vamos acomodando. Además, crear una empresa en este país no es nada fácil. Los primeros siete meses fueron los peores. En junio cumpliremos dos años acá, ahora estamos mejor a nivel empresa y más adaptados. Es una vida diferente.
-¿En qué sentido?
-El día a día es distinto. Bueno, es latina, es cierto, los norteamericanos no reconocen mucho a Miami. Acá, de lunes a viernes, la preocupación está básicamente relacionada con el trabajo y las ganas de volver a casa. En Uruguay y la Argentina no está tan separado lo laboral de lo personal. Allá trabajás, pero podés salir a comer con amigos, siempre tenés tiempo para un café…, aquí es más rígido, más encajonado. Se enfocan en algo y no se dispersan. Esa es la gran diferencia. Acá hay un momento para cada tema: a la hora de trabajar hay que poner toda la energía, y lo mismo sucede cuando llega el momento de divertirse. Además, en la Argentina yo era un elegido entre comillas.
-¿Te sentís menos Príncipe aquí?
-No, yo nunca utilicé mi cuota de fama para conseguir nada. Más bien diría que esto es más tranquilo, voy al parque con mis hijos o al supermercado con mi señora, hago una vida que allá no podía. Disfruto de otras cosas. Antes, mi tiempo dependía de lo que quería hacer el técnico, las concentraciones, las conferencias de prensa, los viajes. Ahora tengo un trabajo con horario más normal y programado. Y si quiero puedo pensar en irme un fin de semana a Naples con mi familia.
-Digamos que tu estrés es otro...
-Para mí el fútbol es una pasión. Haber logrado hacer mi vida en torno de ese deporte es un logro. Tuve todo. Durante 20 años hice lo que me gustaba y apasionaba. Hoy me resulta mucho más difícil estar en una oficina que corriendo detrás de una pelota.
-¿No te cuesta mantenerte sentado?
-¡Ah!, sí, claro que me cuesta. Aunque lo manejo bastante bien, porque me interesa estar acá. Claro que me hubiera gustado jugar toda la vida al fútbol. Es lo más grande que me pasó, pero ya no puedo volver a jugar, y con esto sigo vinculado, pero de una manera más light. Por un lado extraño, pero por otro estoy en una empresa de amigos, con Paco (Francisco) Casal y Nelson Gutiérrez, que maneja Tenfield Uruguay.
-¿Comés hamburguesas?
-¡No! No me gustan. Además, suelo salir con gente que come bien, un español, un brasileño, argentinos y uruguayos. Por lo general vamos a comer pastas o carne con los que estamos acá, en las oficinas administrativas.
-¿Te gustaría dejar de viajar tanto?
-Sí, pero no puedo. Trato de evitar muchos viajes y estoy aprendiendo a delegar. Hace sólo un año que estamos en el aire. Lleva tiempo, sobre todo en responsabilidad, porque el canal no es mío y por eso me siento más exigente aún. Además, hay viajes y viajes. Si voy a Buenos Aires me encanta, porque voy a ver a River, a mis amigos…
-¿Sos accionista? ¿Cómo es la sociedad?
-Es una sociedad de amistad. Jamás tendría nada firmado con Casal ni Gutiérrez. Yo gerencio Gol TV, tengo un sueldo como gerente; Gutiérrez gerencia Uruguay, y Paco es el que sostiene la inversión con la transferencia de jugadores.
-¿Qué necesitás para ser más feliz?
-¡Huy! Bueno, mi vida no es perfecta. Pero creo que como muchos uruguayos y argentinos me encantaría que nuestros países pudieran tener la seguridad y estructura que se ve en Europa, o en Estados Unidos, más allá de que no comparto algunos temas relacionados con la política norteamericana.
-¿No temés algún atentado en Miami?
-No, porque si hubiera algún atentado aquí no molestaría a los Estados Unidos, esto es latinlandia. De todos modos, uno no está tranquilo en ningún lado.
-¿Ya estás pensando en la vuelta?
-No, la verdad que no. Debe ser una deformación profesional. Como futbolista no te acostumbrás mucho a un lugar ni pensás en el futuro, porque no sabés si te venden. Uno trata de vivir el momento. Esto de instalarme, más que un proyecto familiar fue una cuestión de trabajo. Pero siempre tuvimos idea de volver una vez que el proyecto esté encaminado.
-¿Tenés amigos acá?
-Tenía algunos, los visitaba cuando venía de paseo, y me hice nuevos. En la oficina conocí gente buena y también en Key Biscayne, la isla donde vivo.
-¿Qué programas hacen?
-Cosas muy banales... Lo que hacía en Buenos Aires. Nos juntamos a comer asado o vamos a comer afuera, al cine.
-¿Y la playa? ¿No te gusta nadar?
-Me gusta como esparcimiento. No me gusta nadar como deporte. La playa es para tomar sol y tirarse en la reposera. En Cerdeña, donde viví tres años, también disfrutaba de la playa. Puedo jugar al tenis o al golf, tengo 22 de handicap, pero me cuesta, soy competitivo y no me frustro así nomás, aunque hay días en que uno se siente contrariado. El fútbol fue algo innato para mí; en cambio, el golf lo aprendí de grande, en 1997. Empecé porque mi kinesiólogo me propuso salir para recuperarme de un desgarro. Es un deporte maldito, porque no le pegás así nomás.
-¿Salís a correr en la isla?
-Muy poco, ¡corrí toda mi vida! Ahora estoy empezando a hacer ejercicio cuando vuelvo de la oficina. Estoy muy vago, me tengo que obligar, voy a ir empezando de a poco. Siempre fui vago, corría porque tenía que estar en estado para la cancha.
-¿En qué te gusta gastar la plata?
-En comida, un buen vino. Aprendí a disfrutar del placer de un vino tinto en Francia. Acá tomo tintos argentinos. Y whisky. El champagne no me gusta. Esos son mis placeres. Para la ropa no soy de marca. Me gusta la calidad.
-¿Qué auto tenés?
-Un Audi.
-¿Sos solidario?
-No me gusta hablar de eso. Soy solidario y respeto a todo el mundo, pero en ese aspecto soy anónimo. Desde el punto de vista institucional, lo que todos saben es que soy embajador de Unicef. He ayudado mucho -mi esposa también-, pero no creo ser más solidario que otros.
-¿Qué cosas te recuerdan que el Príncipe tiene sangre roja?
-La verdad es que no puedo negar que me gusta eso de ser el Príncipe. Me encanta. Y me he identificado demasiado, pero en lo esencial no me cambia. Y aunque ya no juegue, sigo sintiendo el reconocimiento de la gente. El partido de despedida fue algo único, el de Diego, el de Valderrama, el de Acosta, me siento Príncipe cuando acá cruzo a algún latino por la calle, cuando me nombraron entre los 100 más importantes de la FIFA…
-¿Hacés alguna tarea doméstica?
-Hago el asado, ayudo a Mariela, mi mujer, a poner la mesa, levantar los platos.
-¿Leés el diario por Internet?
-Sí, claro. Leo El País, de Uruguay, y La Nacion, empezando por el Suplemento Deportivo. Si tengo 5 minutos sólo leo deportes.
-¿Tu relación con Maradona es tan fuerte como la muestran públicamente?
-Es una relación fuerte que se basa en el respeto y cariño.
-¿No son tan amigos, entonces?
-Sí, Diego es un amigo. Tengo amigos que veo una vez por año, con suerte, porque viven en Europa. En el caso de Diego hay muchos temas de su vida que no comparto; él está en Cuba, yo acá. En una época estuvimos juntos en Italia y la Argentina, pero después cada uno siguió su camino en lugares diferentes.
-¿Tenés su teléfono, le hablás?
-Hablo cada tanto. Traté de acompañarlo en momentos complicados, como él lo ha hecho conmigo, cuando yo tuve problemas con la prensa. Pero no es una amistad del día a día. Hace poco lo vi en Colombia, quedamos en que en algún momento nos juntaríamos a jugar al golf, cuando tenga que ir a Cuba. Obviamente, para mí ha sido el más grande jugador y lo respeto.
-¿Por qué los hinchas de Boca te respetan tanto?
-Porque yo también los respeto. Si hay respeto, la religión, la política y el fútbol pasan por otro lado.
-¿Qué les dirías a los que todavía te esperan como director técnico?
-Lo que les dije siempre: hoy no estoy preparado. Ni siquiera hice el curso. Ojalá, si algún día me decido, que en ese momento River busque un técnico. No me programo mucho, no sé si algún día querré hacerlo.
Un golazo en la pantalla
- Desde febrero de 2003, Gol TV es un canal -para cable y satélite- que transmite fútbol durante las 24 horas, en Estados Unidos y Canadá.
- Emite simultáneamente en inglés y español. El televidente, mediante la función SAP del control remoto, puede escuchar la transmisión en el idioma que prefiera.
- Se estima que para fines de este año tendrá una audiencia de 8 millones de personas.
- Transmite alrededor de 800 partidos al año. Unos 250, en directo. Además, compactos, programas polémico-informativos, show de goles, resúmenes, repeticiones y 3 noticieros diarios.
- Excepto los partidos de la Argentina (cuyos derechos pertenecen a Fox desde el cierre de PSN), se pueden ver los de Uruguay, México, Guatemala, Bolivia, Perú, El Salvador, Ecuador, la liga italiana y el canal del Real Madrid.





