Mientras el mercado inmobiliario atraviesa una nueva etapa de transformación, el fundador de Consultatio conserva la misma costumbre que lo acompaña desde la juventud: proyectar el futuro antes que revisar el pasado
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A los 79 años, Eduardo Costantini sigue mirando más allá. Mientras el mercado inmobiliario atraviesa una nueva etapa de transformación —con créditos hipotecarios que perdieron impulso tras la suba de tasas, costos de construcción que se mantienen elevados y desarrolladores obligados a repensar sus productos—, el fundador de Consultatio conserva la misma costumbre que lo acompaña desde la juventud: proyectar el futuro antes que revisar el pasado.

“Mi identidad está en la parte de emprendedor, de empresario. Después hay otra parte: la familia, los amigos, el deporte. Lo más importante son los valores y la familia, que te da el impulso para desarrollar todo lo demás”, resumió Costantini en el cierre del Summit de Real Estate realizado hoy por LA NACION.
Licenciado en Economía por la UCA, Costantini se posiciona como uno de los empresarios más influyentes en la transformación del mapa urbano de las últimas décadas. Creó Nordelta hace 25 años, cuando la zona era un conjunto de humedales; impulsó Puertos, desarrolló proyectos en la Argentina, Uruguay y Estados Unidos, y recientemente adquirió el terreno más codiciado de Palermo para levantar un nuevo distrito de arte y arquitectura. Al mismo tiempo, construyó uno de los museos más importantes de América Latina, el Malba, que este año celebra su 25° aniversario y se prepara para una ampliación de gran escala.

En un mano a mano con José Del Rio, secretario general de Redacción de LA NACION, Costantini analizó el escenario económico, defendió las oportunidades que abren la energía y la minería, habló del futuro del mercado residencial y compartió cómo piensa su propio legado empresarial y cultural.
- ¿Cómo ve al país hoy?
- “Veo que estamos en una transformación muy importante, en la que por fin se está liberando el crecimiento del sector energético y del sector minero. También la economía del conocimiento. La Argentina puede llegar a exportar US$100.000 millones este año. El año pasado fueron US$87.000 millones, cosa que no ocurría desde hace 15 o 20 años. Nosotros importábamos energía. Creo que, si la Argentina se encamina y se estabiliza, vamos a tener un dólar barato durante mucho tiempo, porque puede venir una gran cantidad de dólares. La inversión extranjera directa es de US$3000 millones; no es nada. Brasil, por ejemplo, tiene US$78.000 millones. Es uno de los países que menos inversión directa recibe y, sin embargo, una empresa estadounidense anunció una inversión de US$13.000 millones en energía. Ese sector puede ser la punta de lanza para otros, porque la economía también muestra dos caras. El equilibrio fiscal ha llevado a una reducción del aumento del ingreso disponible por el incremento de todos los servicios y la baja de subsidios. Eso nos pone frente a una situación en la que el consumo crece menos que la inversión.
- ¿Qué se requiere para movilizar el empleo y el crecimiento?
- La Argentina requiere grandes inversiones para movilizar el empleo y el crecimiento. Este año crecería un poco menos que el año pasado, pero sería el tercer año consecutivo de crecimiento, algo que no se lograba desde 2006-2008. Hay un cambio en ese sentido. Pero, por otro lado, el ingreso disponible ha caído en el margen y eso resta consumo y ahorro. Estamos viendo una falencia desde el punto de vista de la demanda que nos pega precisamente a nosotros, como desarrolladores.
- ¿Cómo impacta este escenario entre los desarrolladores?
- Hubo un aumento muy elevado en términos relativos: casi del 100% en los costos de estructura, no solamente en el costo de construcción, sino en los costos generales de las empresas. Y eso no está acompañado por un aumento en dólares en la misma proporción. Entonces tenés el desafío de buscar la máxima reducción posible de costos y generar productos y propuestas nuevas. Esta situación hace que, en los sectores de mayores ingresos o ahorro, uno pueda continuar desarrollando proyectos porque ahí hay margen de precio. Sin embargo, en los sectores medios y medios-bajos, lamentablemente se siente más la baja del ingreso disponible por el peso de la canasta de alimentos y de servicios, que aumentó aún más.
- Históricamente, nos refugiamos en los ladrillos o en el dólar. Pero hoy el dólar se enfrenta a un nuevo mundo y a un nuevo horizonte internacional. ¿Qué hay que hacer con el dólar como ahorrista?
- ¿Te acordás del ministro que dijo: “El que apuesta al dólar pierde”? La historia demostró que no. Pero, como reserva de valor, yo creo que el dólar, en términos relativos, no está para ganarle al peso, a pesar de la valorización del peso. Mirando hacia adelante, veo que la Argentina empieza a tener dólares. Entonces no estoy tan seguro de la recurrencia continua de la idea de que “viene una nueva crisis, el dólar va a subir fuertemente y vamos a estar protegidos”. Sin embargo, los argentinos todavía no tenemos el nivel de confianza que debería tener el sistema económico. A pesar de que el dólar pierde contra el peso, continúa la acumulación de dólares por parte de los particulares. Tenés un superávit comercial de unos US$20.000 millones que se evapora en la cuenta corriente por el turismo (unos US$7000 millones), más los intereses y el movimiento de capitales. El argentino sigue acumulando dólares y hay una baja inversión directa. Si esas dos variables se dieran vuelta, sería distinto. Pero para eso tienen que cambiar las expectativas. Creo que el dólar tuvo inflación en dólares afuera. El índice de inflación todavía no baja del 3%. Lo que hay que hacer, para mí, es tener inversiones en otros activos. La Bolsa, hablando del exterior, no para de subir al compás de la innovación tecnológica y del avance de la inteligencia artificial. Es una transformación gigante que pasa por encima de las crisis y las guerras. Sin embargo, el mercado está en máximos frente a noticias que realmente no son buenas ni desde el punto de vista inflacionario, ni energético, ni geopolítico. Hace algunos años, eso seguramente hubiera cambiado la tendencia y hoy no ocurre. Además, vamos a tener tres IPOs en Estados Unidos que van a marcar un récord histórico en la economía mundial. Va por ahí. Y en la Argentina también adoptamos cada vez más el uso de la inteligencia artificial. Hay tecnologías nuevas; es muy alentador. El desafío profesional es aggiornarse.
- Lo llevo al mundo desarrollador. ¿Qué queda por construir en Nordelta?
- Nordelta tiene la última etapa de barrios de casas. Ya estamos casi al final. Después está lo que llamamos Nordelta Centro, que son 50 hectáreas de edificios que recién comenzamos y que sumarán unos 500.000 metros cuadrados aproximadamente. También hay una tira que sale desde la estación Nordelta, que está muy cerca, y algunos edificios en la zona náutica. Nos quedarán unos 800.000 o 900.000 metros cuadrados por desarrollar. Desde el punto de vista de la creatividad, Nordelta Centro es lo que le va a dar la cara final al desarrollo. Va a ser la culminación de todo Nordelta.
- En esa mirada de futuro que lo caracteriza, imaginaba este presente y lo dibujaba. Una vez que se complete el ciclo Nordelta, ¿qué sigue?
- Sigue Puertos, al que todavía le falta bastante tiempo. Tiene entre el 40% y el 50% de la tierra por desarrollar, además de los centros urbanos y más servicios. También está el proyecto sobre la avenida Cerviño: son cuatro manzanas y nos entusiasma muchísimo. Estamos trabajando el masterplan con el estudio Gehl, de Copenhague, y con un arquitecto radicado en Suiza. Estamos desarrollando la relación entre los espacios verdes y esa cadena de edificios que balconean sobre una plaza privada y, en parte, sobre un espacio público. Queremos darle vida con restaurantes, casas de diseño, galerías de arte. Eso es lo que más nos gusta hacer. Y después están los desarrollos que observamos continuamente para decidir cuáles avanzan y cuáles no.
- Hay un proyecto con Adolfo Cambiaso, que cuando lo lanzaron ya estaba vendido en un 85%. La combinación de las dos marcas generó un efecto pocas veces visto en el real estate. ¿Qué expectativas tiene?
- A Adolfito lo conozco desde antes de sus 18 años. Es una persona muy seria, con excelentes valores, muy profesional y dedicada a su carrera de manera integral: física, técnica y emocionalmente. Ama a los caballos, fue un innovador con el tema de los clones y es un genio como deportista. Los equipos de trabajo se llevan muy bien. Ahora estamos esperando permisos. Estuve con el presidente de Uruguay y con autoridades de Montevideo, porque también tenemos otro proyecto allí, de largo plazo. Estamos trabajando con los arquitectos en el clubhouse y los amenities. Cada proyecto tiene su dinámica y nosotros tenemos un equipo preparado para manejar múltiples proyectos al mismo tiempo.
- Recientemente hizo un posteo sobre los carpinchos en Nordelta. ¿Qué le generan y por qué hizo ese posteo?
- Nordelta es una maternidad de carpinchos. Por donde vas, están por todos lados: en la cancha de golf, en las calles troncales. Lo que ocurre es que hay una sobrepoblación de carpinchos. Va a llegar un momento en que ellos mismos tampoco la van a pasar bien, porque no van a tener todos los alimentos que requieren. Entonces hay que encontrar un equilibrio para la sana convivencia entre ellos y los habitantes de Nordelta. Nosotros estamos haciendo cosas, como por ejemplo el corredor biológico de Las Tunas, donde ellos van a poder desplazarse. También estamos facilitando el acceso entre los distintos barrios. Además, trabajamos con señalética para reducir la velocidad. Familiarmente, hace más de un año que estamos desarrollando un centro para animales, donde también estarán contemplados los carpinchos. Estará ubicado en Nordelta Centro.
- Hay un estudio que me parece importante porque es un tema muy profundo y sensible para los vecinos y para la opinión pública.
- Sí, exactamente. Nosotros tenemos que completar el estudio de impacto ambiental actualizado. A partir del tema de los carpinchos, distintas fundaciones de protección animal presentaron un recurso de amparo. Estamos convocando a profesionales del Conicet, especialistas en fauna y flora, intendentes de la provincia, representantes de estas fundaciones y algunos vecinos de Nordelta. Creamos un foro de conversación y discusión. A través del IAE, que actúa como mediador y ordena científicamente los distintos intereses en juego, buscamos estudiar el tema. En principio, es para el caso de Nordelta, pero podría extenderse a toda la provincia. Es una especie de caso testigo. Se busca profesionalizar el diálogo y las discusiones para tener un marco serio y encontrar una solución de fondo.
- Lo llevo al sombrero de filántropo. Hay muchísimas novedades vinculadas con el Malba. Una de ellas es la ampliación que se construirá debajo de una plaza y permitirá, como ocurre en algunos grandes museos europeos, seguir recorriéndolo. ¿Qué se viene en el Malba?
- Tenemos un año muy interesante porque en septiembre cumplimos 25 años. Malba está atravesando una etapa muy vital. Es una especie de renacimiento que comenzó hace casi dos años con la inauguración de Malba Puertos. No es poca cosa. En su primer año recibió 250.000 personas, aproximadamente la mitad de las visitas que tiene Malba en la ciudad de Buenos Aires. Además, en Puertos vamos a construir un depósito de obras porque acabamos de adquirir la colección latinoamericana Daros Latinamerica Collection, con más de 1200 obras de arte contemporáneo. Eso complementa y fortalece enormemente la colección del Malba. Actualmente, la colección está en Zúrich y ocupa 1250 metros cuadrados. Hay que organizar toda la logística para trasladar más de 1200 obras. Es algo enorme, por la complejidad y por el costo. El transporte aumentó muchísimo por el tema energético. Algunas obras ya fueron traídas y montadas en una nueva presentación de parte de la colección permanente del museo.
- ¿En qué consiste la ampliación?
- Decidimos ampliar el Malba por debajo de Plaza Perú: serán 4000 metros cuadrados a siete metros bajo el nivel de la calle. Ya seleccionamos a un arquitecto de nivel internacional, cuyo nombre todavía no podemos revelar. Próximamente vendrá a Buenos Aires para realizar un workshop y definir los requerimientos del proyecto. Creo que esta ampliación le dará todavía más vida al Malba. Será una obra contemporánea, con una materialidad muy especial y actual. El proyecto culminará con una cubierta vidriada que sobresaldrá unos 40 centímetros sobre el nivel de Plaza Perú. Allí vamos a tener una nueva sala de más de 1000 metros cuadrados, dos auditorios pequeños para actividades de arte, literatura y cine, una Plaza de las Artes bajo esa cubierta vidriada, talleres para niños, más oficinas, reserva técnica y un restaurante.
- Está pensando también en el largo plazo del Malba...
- Sí, claro. Desde el año pasado estoy trabajando con un estudio jurídico muy prestigioso para diseñar la arquitectura institucional del Malba cuando yo ya no esté. La idea es lograr una gobernanza profesional. Ese board tendrá miembros de la familia, donantes y representantes académicos. La familia tendrá participación, pero en minoría, y el directorio se irá renovando con el tiempo, para darle entonces una gobernabilidad profesional, mirando a 100 años. También estoy constituyendo un endowment [portafolio de inversión] para financiar el déficit operativo anual cuando yo no esté. Hoy ese déficit se acerca a los US$4 millones, en parte por la caída del dólar.
- ¿Es la primera vez que trabaja en este proyecto de largo plazo para el Malba?
-Sí. Empezamos el año pasado a trabajar formalmente en esto: escribir, conversar y diseñar la estructura institucional futura.
- Y hablando de estar o no estar, quiero llevarlo a Julio Le Parc, que fue noticia por su fallecimiento a los 97 años. Él quería llegar a esta semana, cuando se inaugura una muestra suya en la Tate Modern que estará 11 meses en exhibición.
-Sí. Ya durante el verano hablaba con Yamil, su hijo, porque la colección Daros tiene 42 obras de Le Parc, más cuatro que posee Malba. Es la colección más importante de Julio Le Parc en el mundo y corresponde a su mejor período, la década de 1960. Malba ya había realizado una exhibición de Le Parc con obras de Daros. La muestra Le Parc Lumière tuvo muchísimo éxito. Ahora todas esas obras van a estar en la Argentina.
- Le propongo un juego antes de cerrar. Yo le digo un tema y usted responde con una frase:
- El dinero.
- Un medio.
- La familia.
- Imprescindible. Es el amor.
-La inversión.
- Una necesidad.
- El futuro.
- Esperanza.
- Los ojos de Elina.
- Mi amor.
- ¿En qué se siente fuerte?
- En la vitalidad; en la energía para seguir adelante.
— ¿Y en qué se siente débil?
- En todas mis limitaciones intelectuales y físicas.
- ¿Qué lugar le da al tiempo cronológico?
-Para mí, la vida es una retrospectiva. La cronología nos va marcando a cada uno y también nuestras acciones. El tiempo te permite ver la consistencia de tu comportamiento. Ahí los valores son centrales.
- Si le doy una máquina del tiempo y puede volver a cualquier momento para cambiar algo, ¿qué haría?
- Me remontaría a los siete años. Aunque no sé qué nivel de conciencia tendría para ponerme a estudiar más en lugar de ser ese chico rebelde y revoltoso. Me hubiera gustado ser más culto y haber estudiado más cuando era joven.
- ¿Cuándo se despierta el arte?
- A los veintipico.
- El pasado.
- Pasado pisado.
- Y el futuro.
- Acción, esperanza y lo que viene.
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