
Por Cristina L. de Bugatti Para LA NACION
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En los patios de muchas casas luce apoyado en un tronco algún airoso clavel del aire. Entre matas de hojas duras y grises, punzantes, hirsutas, curvas o rectas, emerge el corto tallo con atractivas flores solitarias o agrupadas de sedosos pétalos blancos, rojos o azules. La descripción es poco precisa porque hay diferentes especies y a todas se las llama clavel del aire, y ejercen gran fascinación al punto de que una canción muy popular lleva su nombre: "Como el clavel del aire, así era ella, igual que la flor..." La reproducción es facilísima: basta con arrancar una de sus rosetas de hojas y ponerla en cualquier parte, por ejemplo, colgada de un alambre. Para la botánica, es de la familia de las bromeliáceas y del género tillandsia .
El malo de esta familia es la Tillandsia recurvata , el famoso clavel del aire pequeño que invade sobre todo los árboles viejos a los que, con desesperación, los vemos deteriorarse y hasta morir. En este caso, también la explicación la da un poeta, Fernán Silva Valdez que, en coincidencia con los botánicos, dijo: "Cuando el tala de la selva está viejo y por secarse, cuando ya no tiene ramas donde hacer su nido el ave Hay entonces una planta empeñada en no dejarlo: la más bella de las flores, flor del aire". Es decir, la invasión de la plantita -y de todas las de su especie- es una consecuencia del deterioro de la planta por vejez u otros motivos, y no su causa. Por eso se considera que el remedio puede ser la vigorización de la planta huésped: limpiar el ramaje, remover la tierra a su alrededor y fertilizar, regar y podar. A veces eso no alcanza porque la vida de las plantas también tiene un límite. Las bromeliáceas son nativas de regiones templadas de América y con gran presencia en nuestro país. Una de ellas es la bromelia serra, chaguar o caraguatá, con cuyas fibras los indígenas chaqueños tejen bellos, fuertes y útiles objetos. Otra es la Ananas comosus , que da exquisitos frutos, el popular ananá, y otras, por fin, se cultivan como ornamentales en maceta. Ejemplos de éstas son la guzmania, con pequeñas flores envueltas en vistosas brácteas rojas; la vriesia, que da una vara de flores blancas o amarillas; la cryptanthus, de flores blancas, y otras. En la naturaleza estas especies pueden ser epífitas, es decir, crecer sobre los árboles. Al terminar la floración, la planta se seca, pero se renueva con hijuelos que nacen de la raíz.





