
La firma Giménez Zapiola Binswanger, que cumplió el 26 de julio 103 años, celebra sus logros y asume nuevos desafíos para superarse
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Transcurrieron 103 años desde que la empresa Giménez Zapiola & Cia SRL selló su impronta y creó en 1908 una empresa inmobiliaria en ese Buenos Aires pujante de principios del siglo XIX.
Cuenta Fernando Giménez Zapiola, nieto de Horacio (fundador junto con sus hermanos Carlos y Alberto asociados con un amigo, Guillermo Pamelo, que los acompañó sólo un breve lapso), los que dieron nombre a la empresa que creció y se afianzó en las décadas sucesivas. La segunda generación empieza a actuar en 1940; la tercera, en 1972, con Fernando Giménez Zapiola, actual presidente de la firma, que en 1994 se asoció a Biswanger, una compañía de Estados Unidos. Así, hoy el titular de Giménez Zapiola Binswanger, satisfecho de los resultados de la compañía, deja trascender algunos de los secretos de su éxito.
De la extensa historia, aquí sólo se mencionan apenas algunos de los hitos más relevantes.
–En más de un siglo de trayectoria, ¿cuáles son las fortalezas más sobresalientes de la empresa?
–La más importante es el permanente deseo de mejorar y de liderar en los servicios. Fuimos los primeros en innovar en avisos clasificados mostrando planos de departamentos usados. También pioneros con la revista Propiedades e innovadores con el desarrollo del SOM.
Admite que con ese ánimo de cambio constante marcaron un rumbo sumando a su empresa profesionales universitarios y entrenándolos en cursos especiales. "Otro gran desafío fue asociarse con compañías americanas. Hace 15 años que Binswanger nos acompaña. Hoy apuntamos a la calidad total. Nos hemos asociado a Fundece para el desarrollo en el máximo de nuestro potencial. Somos honestos con nuestros empleados, el Gobierno, los proveedores y los clientes."
–¿Qué conceptos mantuvo a través del tiempo?
–La idea prevaleciente es que todo puede hacerse mejor. Hay que superarse día a día. Nuestra gente sigue cursos en forma permanente en arquitectura, legales, impuestos, ventas, negociación, finanzas, entre otros temas. Pensamos que el éxito para nuestros clientes –y por ende para nosotros– es la perseverancia y el talento. Como los de la NBA: cuanto más practican y trabajan, más suerte tienen y más triples embocan. En Giménez Zapiola tenemos como brokers dos arquitectos, dos contadores, un licenciado en Marketing, un MBA, dos ingenieros, un economista, entre otros profesionales. Si a este talento se le pone muchas horas de trabajo y coordinación de equipo, los triples vienen más frecuentemente. Esta idea de superación y formación prevalece a lo largo del tiempo.
Hoy, el mercado es muy competitivo. Me hace acordar al Mundial de Rugby. El que no se mata por su equipo se vuelve a casa. Nuestro socio del exterior nos brinda know-how, contactos y prestigio para hacer frente al mismo.
–¿Se reformuló su empresa? ¿En qué consiste el cambio?
–Sí, se reformuló. Queremos –y por eso buscamos y encontramos– los jóvenes más talentosos del mercado. Proactivos, relacionados con la comunidad y que transpiren la camiseta. Son entrenados en técnicas como agregado, pero todos tienen el espíritu de sobresalir y servir al cliente. Tercerizamos los aspectos legales, impositivos, promocionales y publicitarios de tal manera que el talento externo del mercado esté a disposición nuestra y de nuestros clientes.
–Para ser competitivo, ¿con qué es necesario contar hoy en una empresa?
–Como dijimos, calidad y cantidad de esfuerzo. Cuando usted ve a un cirujano prestigioso, además de sus condiciones naturales seguramente se dedicó en su estudio. Y ya médico se actualizó, hizo centenares de operaciones antes y practicó, practicó y practicó. Lo mismo se puede decir de Paco de Lucía o Lionel Messi. Uno ve los resultados. Lo que no se imagina es el esfuerzo que se hizo tras bambalinas. Giménez Zapiola tiene la ventaja de 103 años intachables y por eso es una marca sinónimo de inmobiliaria.
-¿Cuáles son algunas de las claves que transmite a las generaciones que vienen?
–Que presencien el entrenamiento y la dedicación de un gran músico o deportista triunfador. El método es infalible: se tiene éxito siempre. Si las condiciones naturales lo acompañan aparece un Federer. Si las condiciones naturales no son tan altas, se tiene un Murray, de quien nadie pueda decir que no es exitoso: es un top ten.
–¿Cuáles son algunas de las operaciones más significativas de la firma?
–En términos de instituciones, me parece importante mencionar los dos edificios del Jockey Club, el de la avenida Alvear y el de Cerrito. Ambas fueron muy importantes para nosotros.





