
Cristina L. de Bugatti
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Quiero creer que, en estas tardes en las que el verano se dulcifica camino al otoño, muchas personas, de regreso a su casa desde el trabajo, se dispondrán a pasar un rato agradable. Y pocas cosas resultan tan gratas, en la tranquilidad de la tarde, como percibir el perfume de una planta o una flor. Hay muchas perfumadas, de pequeño porte, que se pueden cultivar cuando el espacio es escaso, o hasta en una maceta del balcón. El Cestrum nocturnum (galán de noche) pertenece a la familia del tomate, una solanácea. Es un arbusto de alrededor de 1,50 m, algo desgarbado, con florcitas verdosas poco atractivas. Pero al atardecer, "no basta con decir que perfuma intensamente el aire: lanza un clamoreo tal que hasta las narices más tapadas no pueden desatenderlo", según un comentario de Victoria Ocampo. Es de fácil cultivo y se reproduce por gajos.
Las nicotianas son plantas anuales de jardín que se reproducen por semilla y se ofrecen en distintos colores. Pero hay una variedad nativa, la nicotiana, que crece silvestre, con flores blancas que se abren al atardecer, con suave y rico perfume. Se suele verla en los terraplenes ferroviarios y es bello verlas abrirse y percibir al mismo tiempo su aroma. La diosma es un arbusto mediano, de fino follaje y pequeñas flores blancas, algo misterioso. Porque lo que nos informan los botánicos es que la planta de follaje con intenso aroma balsámico no es la diosma, sino la coleonema. Sugiero llamarla diosma, según la tradición y, para salir de dudas, tomar una ramita, estrujarla y olerla: el aroma abre las vías respiratorias y produce grata sensación de bienestar. La misma virtud tiene el servicial cedrón, Lippia citrodora. Con sólo acariciar el follaje se desprende un agradable e intenso aroma a limón. Si bien puede llegar a ser un arbusto grande, crece bien en macetas y se reproduce fácilmente por estaquitas. La tradición dice que nuestros paisanos, para sus salidas y reuniones, usaban un gajito de cedrón detrás de la oreja, por su semejanza con el perfume del agua de colonia, y hasta hay una canción con ese nombre.
El nardo, Polyanthes tusa, era la flor de Carnaval y se la ve ahora por las florerías.
Es una bulbosa de muy fácil obtención y cultivo, apropiada para macetas, con aroma grato y persistente.





