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A favor
Barrio abierto. Este tipo de urbanización, que suele tener seguridad nocturna, cuenta con espacios públicos y calles que fueron cedidas por el municipio y en la mayoría de los casos no tienen áreas comunes o infraestructura sofisticada. “Para muchas familias esta es la gran oportunidad para lograr dejar la gran ciudad y mejorar su calidad de vida”, explica Christian Ortíz, titular de la desarrolladora Soluciones Urbanas. El barrio abierto no sólo está integrado a la ciudad sino que es más económico. “Los valores de venta son sustancialmente más bajos, debido a que las obras de infraestructura son menos costosas y el mantenimiento es compartido con el Estado en algunos casos”, sostiene Ortiz. Otro punto fuerte suele ser la buena forestación de estas áreas y la mayor dimensión de los terrenos.
La falta de normas constructivas y de plazos para levantar una vivienda es otro punto a favor.
Barrio cerrado. La principal ventaja es la seguridad. “Además en estos proyectos los chicos realizan sus actividades libremente sin necesidad del acompañamiento de los padres a las instalaciones deportivas o recreativas. La comunidad que se forma dentro del barrio permite que los niños y los grandes se reúnan ya sea para jugar, estudiar o socializar sin necesidad de grandes traslados ni preocupaciones. Aún es habitual que en los barrios cerrados las bicicletas queden sin atar y las puertas de las casas sin llave”, cuenta Rodolfo Barravecchia, gerente comercial de Fincas de San Vicente. Otra ventaja es la infraestructura social y deportiva, servicios que generan la sensación de estar viviendo en un club. Para los que buscan esta opción existen las urbanizaciones boutique que ofrecen valores similares a los de los barrios abiertos.

En contra
Barrio abierto. “A priori podríamos pensar que el no poseer un perímetro con seguridad es una desventaja pero esto es relativo, los nuevos barrios abiertos generalmente son en zonas muy tranquilas y existe fuerte sentido de solidaridad y empatía entre los vecinos que, en parte, subsana esto”, comenta Ortiz. Otro inconveniente, no menor, es el estado de las calles internas y la iluminación nocturna, el mantenimiento suele generar una puja entre el municipio y los vecinos.
Barrio cerrado. Las expensas suelen ser un obstáculo: resultan un alto costo fijo. “Hay que contemplarlas como una contraprestación más que como un gasto, dado que de ese pago se puede fondear los servicios de seguridad y mantenimiento de infraestructura deportiva. En Fincas de San Vicente son accesibles, contamos con lotes de 1000 a 4000 m2 que abonan un costo promedio de $1,50 el m2”, dice Barravecchia. Otro dato adquirir un lote en un barrio donde dominan las viviendas temporales o de fin de semana puede ser un factor de inseguridad.
Check-List
Barrio abierto. Los servicios dependerán de donde esté ubicado y de la infraestructura del lugar, pero debe contar básicamente con suministro de energía eléctrica, vías de acceso con desagües pluviales y agua. Adicionalmente, dependiendo de la zona, podrá contar con gas natural y cloacas.
Es importante observar las inmediaciones y el movimiento de la zona a distintas horas y durante diferentes días de la semana para poder hacer una buena evaluación del área previo a la decisión de compra.
Barrio cerrado. Si la decisión es comprar en un proyecto en construcción resulta fundamental averiguar por el costo de las futuras expensas. Son un factor determinante a la hora de enfrentar el mantenimiento de la vivienda.
Antes de realizar la compra del lote es importante ver en primer lugar las condiciones de calidad de vida de la zona, los servicios educativos y comerciales que se encuentran próximos. Es importante hablar con los vecinos antes de tomar la decisión para conocer el estilo y nivel de vida de quienes habitan el emprendimiento.





