
Residencial, con edificios de calidad y calles arboladas, el barrio mantiene buenos valores
1 minuto de lectura'
El ingeniero John Coghlan nació en 1824 en Irlanda del Sur. Llegó a la Argentina en 1857 y, durante treinta años, trabajó en diversas obras públicas. Cuando decidió volver a Inglaterra, eran muchos los amigos y méritos que había acumulado, tantos que recibió públicamente el reconocimiento de varias personalidades de la época, entre otros el del entonces presidente Miguel Juárez Celman, del vicepresidente Carlos Pellegrini, de los presidentes Mitre y Sarmiento.
Coghlan murió en 1890, lejos de la Argentina. Sin embargo, el 1° de febrero del año siguiente, cuando el Ferrocarril de Buenos Aires-Rosario inauguró las obras de una nueva estación entre las de Belgrano R y Las Conchas (Tigre), la bautizó con el nombre del destacado ingeniero irlandés. Como de costumbre, en los alrededores del ferrocarril, las grandes quintas fueron loteadas y la urbanización naciente tomó el nombre de la estación. Hoy el barrio de Coghlan está limitado por la avenida Monroe; las vías del ex ferrocarril Mitre, y las calles Núñez y Zapiola, que lo separan de Saavedra, Núñez, Belgrano y Villa Urquiza.
Para Carlos Puente, de la firma homónima, "Coghlan se caracteriza por las pintorescas casonas de corte inglés, su tranquilidad y muy buena comunicación con la ciudad".
Alberto Figueroa, uno de los titulares de F&F Negocios Inmobiliarios, confirma lo expresado por su colega y agrega: "Coghlan es una suerte de apéndice de Belgrano R. Un barrio de calles anchas, algunas adoquinadas, todas muy arboladas. Las casas son de indiscutible buen gusto y calidad de construcción. Además, resulta un lugar ideal para los que buscan serenidad a pocos minutos del Centro. Tiene avenidas de tránsito rápido, como Balbín, Congreso, Monroe, Larralde o Parque con salidas directas a Cabildo, Gral. Paz, Panamericana y Libertador". En cuanto a las características del público que habita la zona, Matías Puente, también de la firma Carlos Fuente, asegura que es variado. "Por un lado, están las familias que ocupan las casas tradicionales y, por el otro, las parejas jóvenes que buscan los departamentos y los PH a estrenar, el tipo de edificación que hoy prefieren los que invierten en el lugar." Es cierto, como explica Alberto Figueroa, que "Coghlan es un barrio pujante, con buen número de nuevas construcciones, lo que ha derivado en un recambio generacional". Pero este breve retazo porteño sigue siendo un referente ineludible en el mercado de las grandes casas.
"En el último semestre -comenta Carlos Puente- todas las propiedades se han revalorizado y las casas importantes, también. Aunque no podemos desconocer que cuanto más chica es la propiedad mejor se defiende su cotización por metro cuadrado. En las casas sobre lote propio -completa Figueroa-, la incidencia del terreno en el valor es importante. El costo mínimo ronda los 400 dólares por metro cuadrado y se incrementa cuando la ocupa una buena casa de estilo." El titular de F&F recuerda que "cuando la edificación es prescindible, la tasación de la tierra se vincula directamente con las potenciales posibilidades de construcción. Son pocos los terrenos apropiados para edificar en altura, por lo general sólo los ubicados en ciertos sectores de las avenidas".
Carlos Puente agrega: "Los lotes más buscados son los habilitados para construir departamentos tipo casa. En Coghlan es difícil conseguir lotes de más de 25 m de fondo por debajo de los 100.000 dólares. Para las unidades con una antigüedad de 25 años, el metro cuadrado se cotiza a 950 dólares, y en los a estrenar supera los 1100. En cambio, es difícil determinar el valor del metro cuadrado en las casas grandes: depende de la cantidad de metros libres, orientación y conservación, que inciden en el precio final".
Es que todavía hoy para muchos porteños la historia que encierran esas casas no tiene precio, lo mismo que el mágico clima que la vieja estación de Coghlan irradia a sus alrededores.
De obras y personajes
Aunque chico, Coghlan ha sido el barrio elegido por personalidades que hicieron nuestra historia grande. En su casa taller de Tamborini al 3800 nacieron muchas de las grandes obras del plástico Lino Enea Spilimbergo. El maestro Athos Palma ocupó una propiedad en la esquina de Rivera y Melián. Vivieron en Coghlan Julián Centeya, el padre Antonio de Monterosso y el historiador Alfredo Noceti. Otoño inglés en Buenos Aires - Estación Coghlan es el título de una de las obras más difundidas de Aniko Szabo. Y ya que hablamos de postales del barrio, vale recordar alguno de sus edificios emblemáticos: el hospital Pirovano, la escuela Félix Azara y el ex Palacio Roccatagliata, referentes de la escuela arquitectónica del neorrenacimiento italiano; también la parroquia de Santa María de los Angeles.




