El emprendedor hace culto a la filantroinversión: se trata de una inversión con un lucro determinado, limitado, que además beneficia a un tercero.
5 minutos de lectura'

Se llama Iván Anz, es argentino y permitió que 500 familias trabajadoras accedieran a su primera vivienda en los Estados Unidos. “Los inversores también tienen corazón”. Esa es la conclusión a la que llegó Anz, fundador de Philanthroinvestors, una compañía que nació en el real estate, pero que ahora también actúa en sectores como el agua y la sustentabilidad.
Anz hace culto a la filantroinversión. Se trata de una inversión con un lucro determinado, limitado, que además beneficia a un tercero.
De acuerdo con el puntano hoy residente en Tampa, Florida, Estados Unidos, la idea surgió en la Argentina, en 2009, después de una experiencia que lo conmovió profundamente, con una familia que por su nivel de ingresos e historial crediticio no podía acceder a la compra de un lote. “Los niños lloraban porque en verdad querían vivir allí”, recuerda el emprendedor. “Con esa imagen de los niños, estaba en la ducha y tuve una revelación (sic)”, confiesa, aludiendo al momento en que concibió la filantroinversión. Asimismo, explica, reparó en el vértigo del juego y en las apuestas millonarias. Con ese marco, pensó en enfocarse en inversores responsables, proporcionándoles un aumento de su capital, pero que, a la vez, estas inversiones estén puestas al servicio de algo más.
Su primer “logro” fue permitir a la familia acceder al lote contra una cuota mensual de US$300 – monto que podían pagar- por el tiempo que fuese necesario. Luego la idea fue madurando. “Para descubrir la verdadera libertad financiera, uno debe tener un propósito de por qué está haciendo algo, poder tener el control de la propia inversión y saber que está dejando un legado”, desarrolla Anz. En otras palabras, habla de inversiones con propósito.
Pero la historia no termina ahí. Convencido por su esposa, decidió exportar su modelo a los Estados Unidos, fue así que finalmente en 2014 y casi sin hablar inglés, creó su primera firma de inversión filantrópica en la industria inmobiliaria llamada Equity & Help. La firma que al día de hoy lleva invertidos cerca de US$50 millones. A través de la compañía, los filantroinversores pueden aumentar su capital mientras ayudan a las familias a tener su hogar.
Anz avanzó en su proyecto al comprobar que en el país del norte un 51% de la población no califica para un crédito hipotecario y que un 37% de los americanos son inquilinos. Y sabiendo, también, que la casa propia significa allá algo muy parecido a lo que simboliza aquí, en la Argentina. “Resume el sueño americano”, subraya Anz que con 37 años es un empresario internacional reconocido por Inc. 500 - el ranking anual de las empresas privadas de más rápido crecimiento en los Estados Unidos-. Su firma inmobiliaria Equity & Help fue reconocida por ser la tercera empresa de mayor crecimiento en Florida, logrando posicionarse, también, dentro de las 130 firmas de mayor crecimiento en Estados Unidos, entre un total de 200.000. Además, hace negocios en más de 10 países y es el fundador de la compañía holding Organization i, Inc. OriginClear, en el área de Aguas, y ZeLoop.net, enfocada en medioambiente, son las otras firmas de filantroinversión. “Nos enfocamos en aquellos que aparecen en el Veraz local por lo que no pueden acceder a financiación bancaria”, puntualiza.
El modelo de negocio arranca en una inversión mínima de US$135.000. Con ese dinero se compran tres viviendas que están de remate, se las adecua mínimamente y se ponen a la venta destinadas principalmente a las familias trabajadoras. Ellas pagan mensualmente un crédito con una tasa de interés del 12% anual por 20 años. Este esquema permitió que 500 familias en 32 estados de los Estados Unidos accedieran al techo propio.
“Las reparaciones de las casas las hacen las mismas familias”, remarca el empresario, explicando que los aspirantes a las viviendas –de marca HappyHome- sólo tienen que contar con un ingreso demostrable al igual que el pago regular del alquiler. Según revela el mismo empresario, sólo un 7,5% ha dejado de pagar y entre 15 y 17% ha tenido algún retraso.
El inversor, por su parte, demora entre cinco y siete años en recuperar su inversión. Mientras, aumenta su capital en dólares en un 20% en el primer año, para después conseguir entre un 8 y un 12% de retorno anual en dólares. En la empresa registran inversores de 14 países, incluida la Argentina, que representa el 5% de la cartera.
Según precisan en la empresa, el promedio de inversión por casa después de los arreglos es de US$76.213, que produce una tasa de capitalización promedio del 11,14%. Los números convierten esta opción en una oportunidad también para pequeños y grandes inversionistas, por lo que para 2022 y 2023 planean abrirlo a personas con un mínimo de US$5000 y hasta tal vez US$1000.
1Créditos hipotecarios: cuánto hay que ganar para comprar un departamento en marzo 2026
2Crearon un negocio y ya tienen una lista de espera de 21.000 personas
3Venden un terreno único en una avenida que crece a pasos de Belgrano R
4Los nueve barrios porteños donde se pueden conseguir más departamentos nuevos





