Una compañía tailandesa adquirió el Westin, en 132 millones de dólares. Otros hoteles, en negociación
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KUALA LUMPUR ( International Herald Tribune ).- Los hoteles céntricos de esta ciudad son famosos por sus bares, salones para banquetes y los llamados "centros de negocios". Recientemente han causado un revuelo en una nueva área: las operaciones inmobiliarias.
Este año, una inversora tailandesa compró el Westin Hotel (5 estrellas, 384 habitaciones) por casi 132 millones de dólares. El precio batió todos los récords locales en este nicho, y puso de relieve una serie de posibles negociaciones por otros hoteles de primer nivel. Hay una puja reñida por el Renaissance Kuala Lumpur (921 habitaciones), que interesa a algunos grupos inmobiliarios de Malasia y Hong Kong, y por el Crown Princess Kuala Lumpur y un shopping contiguo. "La venta del Westin fijó un nuevo estándar", dice Sarkunan Sabramaniam, director ejecutivo de la consultora inmobiliaria Knight Frank en Malasia.
Four Seasons está remozando el Regent Kuala Lumpur, que incorporó a su cadena. Ridges, W. y Grand Hyatt andan en busca de nuevas construcciones céntricas. "De aquí a dos o tres años vendrán por lo menos cuatro grandes cadenas hoteleras internacionales", afirma I. Z. Melvin, gerente general del lujoso y céntrico Hotel Maya.
Sin embargo, entre sus colegas prevalece el descontento. "Los hoteles locales llevan tres años sin obtener buenas ganancias -admite Melvin-. Si bien han tenido altos índices de ocupación, la rentabilidad no ha sido muy alentadora debido a la gran competencia en las tarifas."
Esta última refleja los esfuerzos de los hoteleros por mantener sus altos índices de ocupación, pese a la racha de calamidades - la neumonía asiática, la gripe aviaria y la humareda de los incendios forestales en la vecina Indonesia- y la consiguiente mala prensa. Sumemos a esto el valor relativamente bajo del ringgit y la abundancia de hoteles disponibles. "Las tarifas locales son muy inferiores a las de otras ciudades de Asia sudoriental -explica Chong Tjen San, analista de Am Research, del AmInvestment Bank Group-. Aquí, usted consigue una habitación en un hotel cinco estrellas por sesenta u ochenta dólares. En Singapur, la misma cadena le cobraría doscientos."
¿Cómo se explica, entonces, el interés de las inmobiliarias? Dos expectativas han cambiado la visión a largo plazo de los inversores y han transformado las torres de la zona céntrica en inmuebles muy codiciados: un alza de las tarifas y el robustecimiento del ringgit. "Los que compraron el Westin fueron muy listos -comenta Subramaniam-. Sabían que dentro de un año, más o menos, probablemente habrá un tremendo aumento de tarifas. Hemos tocado fondo; la única salida es una suba."
Tal pronóstico tiene amplio eco entre los gerentes de hoteles. Una suba ampliaría los márgenes de ganancia y aprovecharía las iniciativas para fomentar el turismo. La más reciente es Visit Malaysia Year 2007, una campaña respaldada por el gobierno para llevar a 20 millones el ingreso de turistas (en 2006, rondó los 17,5 millones). Los inversores también se fijan en el precio de compra: hoy se basa en un ringgit débil, pero ellos prevén su fortalecimiento inevitable en los próximos años.
Con todo, el éxito de cualquier inversión dependería de un factor básico y venerable: la ubicación del inmueble. La mejor es, sin duda, la zona céntrica, el corazón del Triángulo de Oro o Kuala Lumpur City Center, como suelen llamar aquí al distrito financiero, comercial y del espectáculo. Allí se alzan las emblemáticas Torres Petronas.
"Todavía habrá demanda para los hoteles de lujo en el KLCC -dice Chong Tjen San-. A los que tengan una buena ubicación estratégica les irá muy bien." Esto explica, en parte, por qué la venta del Westin batió todos los récords. Su ubicación es inmejorable: está en pleno KLCC.
Traducción de Zoraida J. Valcárcel



