En su showroom exclusivo, Sonia Williams Disfraces expone todos sus productos para grandes y chicos
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Por la palermitana calle Nicaragua al 5900, entre Arévalo y Ravignani, parece soplar una brisa cargada de magia y fantasía. Ahí en ese barrio que poco a poco parece haber cedido su lugar proyectos gastronómicos, a las tiendas de diseño de autor, de decoración y de singulares espacios destinados a la moda, nace Sonia Williams Disfraces un singular reducto destinado a aquellos que buscan dar rienda suelta a la imaginación y jugar a ser otros al menos por un rato. El local, que abrió sus puertas en 1999, ofrece un mundo de ensoñación no sólo para niños sino también para adultos.
El lugar, que propone unos 140 m2 distribuidos en showroom, salón de ventas, taller de confección y taller de costura, cuenta con cuatro empleados dispuestos a facilitar hasta el más complejo de los sueños. Sonia Williams, la propietaria de este lugar donde reina la fascinación y sortilegio, recuerda los orígenes de su emprendimiento: "Con este sueño comencé hace mucho, cuando mi hijo iba al colegio primario. Cada disfraz que le pedían era para mí un desafío apasionante, disfrutaba el reto de transformar cualquier tema en una vestimenta", recordó, y dijo que con su empresa se dedica no sólo a la confección de disfraces sino también de vestuarios para obras de teatros y hasta cabezudos.
Este rubro vivió en los últimos años una fuerte expansión fruto de la gran cantidad de productoras que venían al país con el objetivo de filmar aquí no sólo publicidades para el exterior sino también películas. "En la actualidad existe una gran competencia en lo que se refiere a alquiler de disfraces, pero en la confección no existen muchos referentes y nosotros somos de primer nivel no sólo por la calidad sino también por la puntualidad en la entrega y la originalidad de nuestros modelos ya que traemos trajes de afuera constantemente para tener las últimas novedades", explicó Williams.
La clave para ella es el continuo aggiornamento; para eso, hace poco realizó una nueva reforma que pareció rejuvenecer la fachada. "La idea era poner en valor el frente del inmueble, recuperar sus molduras originales y las máscaras y la decoración exterior que le aportan una personalidad única a la propiedad. El trabajo demandó más de 15.000 pesos", aclaró Williams.
Y agregó: "La tienda es una fábrica de fantasías, donde la imaginación cobra vida a partir de un sinfín de combinaciones de formas, colores y texturas. Es un espacio con las dosis necesarias de magia para transportar a sus visitantes hacia aventuras de piratas, cuentos de hadas y mundos desconocidos. Logra fusionar pócimas, hechizos y tesoros en disfraces para que los más chicos puedan ser los protagonistas de las más bellas historias. Es una oportunidad de jugar con la imaginación". A modo de anécdota comentó la emprendedora: "Entre los adultos los trajes más pedidos son los de Jack Sparrow (personaje central de la película Piratas del Caribe) y el de los Beatles, la mayoría de ellos son utilizados para festejos de cumpleaños de 40 y de 50 años, fiestas de fin de año y ahora noche de brujas".
La tienda, además, realizó vestimenta especial para videos musicales y numerosos programas de televisión y obras de teatro, entre los que se destacan Casi Angeles, Floricienta, Alma Pirata, Chiquititas y Sr. y Sra. Camas. Su tarea también involucra la realización de telones y escenografía en telas. Los productos de Sonia Williams también se usaron en publicidades de marcas como Toffy, Danette, Alparamis, Seven Up, Elea, Barraza, Subway, Ala, Garbarino, Solar de la Abadía y Mantecol.
Enclavado en medio de Palermno Hollywood, donde se multiplican las productoras audiovisuales, ahí en esa vieja y señorial casona, también hay lugar para los disfraces para adultos con diseños más audaces y atrevidos... "La poesía de la imaginación se construye a partir de los diseños exclusivos de los disfraces para adultos", concluyó Williams.






